05 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

El padre de la menor había obtenido por fín la custodia después de cinco años de batalla judicial con la progenitora, que tenía que entregársela ya

Desvelamos el caso de la niña de seis años muerta en Gijón por ingesta de pastillas: Su madre, presunta asesina

El Cierre Digital en La niña fallecida junto a su padre.
La niña fallecida junto a su padre.
Una niña de seis años ha fallecido en Gijón por la ingesta de pastillas. Su madre, que fue encontrada al lado del cadáver de la menor, ha sido detenida por el presunto asesinato de esta. El padre de la menor había conseguido la custodia de la niña después de cinco años de batalla judicial. El letrado Alberto García Cebrián, del despacho Abogados Cebrián comenta para 'Elcierredigital.com' este caso.

La violencia vicaria familiar no tiene sexo. Puede ser ejercida por hombre o mujer en las que se materializa como un daño directo en los hijos como mecanismo de hacer daño indirecto al otro progenitor. Aún no se sabe qué ha ocurrido y todo deberá de investigarse en el proceso judicial, pero lo que está claro en este momento, es que un cambio de custodia acaba en muerte de una niña de 6 años en Gijón.

Ha conmocionado la sociedad española la muerte de una niña en compañía de su madre, la menor supuestamente habría ingerido barbitúricos, lo que provocó su muerte. Estos hechos ocurren después de que el padre hubiera conseguido la custodia de la menor.

La niña ha fallecido poco antes de que la madre tuviera que entregar a la menor para que conviviera con el progenitor custodio, que pasaba a ser el padre, en cumplimiento de la sentencia de derecho de familia.

Murió en el contexto del cambio de custodia

La madre ha sido detenida y pesan sobre ella las sospechas fundadas del supuesto homicidio de su propia hija, de seis años. Aún está pendiente la investigación judicial, pero aparentemente la madre optó por matar a su propia hija antes de entregársela al padre.

Ha trascendido, según testimonios de personas del vecindario, que la madre era “extraña” y “hablaba mal” a la hija. Llevaba viviendo en la vivienda de los hechos desde verano y el padre llevaba cinco años litigando hasta conseguir la custodia paterna.

La Policía recibió una llamada alertando de la desaparición de madre e hija. Los agentes lograron entrar en la casa y encontraron a la niña ya fallecida tendida en la cama junto a su madre. Al parecer, la mujer indicó que había tomado pastillas y fue evacuada, ya detenida, al hospital Jove de Gijón para observación.

Las manifestaciones literales del padre han sido: "Vengo a darle el último abrazo a mi hija, el viernes me habían dado la custodia tras cinco años de lucha”.

Puerta del domicilio donde fue encontrado el cadáver de la menor.

Este caso es uno de los más graves que han ocurrido en nuestra sociedad y en cambio no está teniendo la repercusión que debería en proporción a lo ocurrido.

Una niña ha muerto a causa de la ingesta de fármacos en compañía de su madre en el contexto de un cambio de custodia cuando un juez le ha concedido la custodia al otro progenitor, al padre.

En España las custodias paternas son aproximadamente el 5 por ciento, o lo que es lo mismo, una de cada veinte

La violencia familiar en general y la violencia familiar vicaria en particular no tienen género

Las personas que ejercen violencia intrafamiliar se comportan y actúan de manera violenta contra sus familiares. En los casos en los que sobrepasan todos los límites arrebatándoles la vida, estamos ante personas que tienen un grave problema psicológico o psiquiátrico, o que han llegado al límite por tener una crueldad o maldad extrema o una debilidad o vulnerabilidad que le han llevado a tomar decisiones del todo inadmisible e injustificables.

Nadie puede arrebatar la vida a otra. Un padre o una madre han dado la vida a los hijos y, que después se la arrebaten en plena infancia, comenten un delito antinatura. En España, la prisión permanente revisable es la pena más gravosa, pero a pesar de ello, ninguna pena devolverá la vida de esta niña. Tampoco sanará el dolor del padre que debe seguir viviendo con el dolor de que el otro progenitor le haya arrebatado la vida a la hija común. El padre, en este caso, ha hecho lo correcto y ha seguido la vía judicial, pero no ha podido impedir el fatal desenlace.

La represión, ni recomendable ni eficaz

El fin del derecho penal en España es la reeducación y reinserción social, pero en situaciones tan graves, muchas personas echan de menos que no esté incluida la represión, como aquella pena impuesta a las personas a modo de prevención para que no delincan por el miedo o temor a la condena. Estos sistemas llevan a imponer cadena perpetua o pena de muerte como en algunos estados de EEUU, pero no son ni recomendables ni eficaces.

Hombre en la cárcel.

La educación es la que debe de formar una sociedad saludable en la que se repelan comportamientos tan graves como un parricidio. Debería de existir un sistema de control parental eficaz que suponga que ante cualquier evidencia de que alguno de los padres pueda ser capaz de cometer un delito de este tipo, se someta a pruebas reiterativas en el tiempo en el que se puedan tratar de detectar comportamientos límite y evitar que se materialicen. Es evidente que faltan medios y con la lentitud de los procesos de familia en este momento es inviable.

Pero si se incluyeran todos los actos violentos de familia como violencia familiar, tanto de progenitores a hijos como entre parejas y exparejas, se pasaría a un sistema en prevención y erradicación global de la violencia intrafamiliar, no especificando sexos, pues la violencia no tiene sexo.

Hay que dar difusión y condenar actos como el que ha ocurrido en Gijón en el que por la mala gestión emocional de una madre que no aceptaba la idea de que la custodia fuera para el padre, ha acabado en la muerte de una niña inocente que tenía toda la vida por delante y que deje de ser una situación a condenar y tratar de evitar que se vuelva a repetir en otras familias.

No se sabe el motivo que ha llevado a la madre a protagonizar estos hechos, pero todo apunta a que es la venganza, el despecho, la frustración o una inestabilidad personal. En definitiva, un ejemplo más de que hay que dar visibilidad a la salud mental y potenciar la normalización de la intervención de psicólogos y psiquiatras en España, pues con ello se podrían prevenir multitud de situaciones indeseables e incluso muertes, tanto suicidios como homicidios.

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