20 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El líder popular achaca a la irrupción de Vox el hundimiento electoral que amenaza con quitarle el liderazgo de la derecha

Las bases del PP exigen la dimisión de Pablo Casado tras el desastre histórico del partido en las elecciones generales

Pablo Casado con García Egea a su derecha y Suárez Illana a su izquierda
Pablo Casado con García Egea a su derecha y Suárez Illana a su izquierda
Pablo Casado tardó en salir tras la noche electoral. Los nefastos resultados de las urnas le caían encima a la vez que le torpedeaban los comentarios de los propios miembros de su partido. Las bases exigían su dimisión. No le perdonan que haya logrado los peores resultados de la historia del Partido Popular.

Lo 66 diputados del PP quedan muy lejos de su último peor resultado: los 107 escaños obtenidos por su “maestro”  José María Aznar en 1989, y mucho más lejos aún del  récord logrado por Mariano Rajoy,  186 diputados en 2011. Ese Mariano Rajoy al que se le acumularon  tantos casos de corrupción de su partido pero que aglutinaba todas las derechas y las mantenían controladas. Ese Rajoy al que el nuevo equipo de Casado ha preferido ignorar.

"Debería dimitir", se oía entre los despachos de la calle Génova, sede del PP. Pero es complicado,  porque hay unas elecciones municipales, autonómicas y europeas en apenas un mes y no se puede romper más el partido y abrir una crisis  que deje sin líder al gupo. 

La sede del PP en la calle Génova de Madrid, solitaria y sin celebraciones tras las elecciones.

A lo 'Thelma y Louise'

Con el alumno aventajado del master de Harvard, el PP ha perdido tres millones y medio de votos y se ha quedado  en 4,3 millones, aproximadamente.   La caída es de tales dimensiones que durante su breve y apagado discurso casi a medianoche, Casado anunció que volvía a girar el timón hacia el centro, consciente de que el volantazo  desesperado  a la derecha les ha llevado al borde del precipio. A lo ‘Thelma y Louise’. Él y su segundo, Teodoro García Egea, quien aparecía muy serio tras la noche electoral.  Han frenado y se han bajado del descapotable, porque ese intento de seguir  las andanzas de Vox y sus jinetes no ha resultado. Demasiado extremo para la mayoría de sus votantes. O poco convincente para otros, ante la falta de un discurso sólido y un programa con pocas ofertas interesante y elaboradas.

En la noche electoral, la sede del PP en la calle Génova de Madrid estaba solitaria, apenas una veintena de personas merodeaban por allí esperando a otros que nunca llegaron. Nadie salió al famoso balcón a celebrar nada porque no había nada que celebrar.

Pablo Casado, líder del PP, con su inseparable, Teodoro García Egea

Pero este desastre ya empezaba a vaticinarse con algunos fichajes poco justificables, errores y, sobre todo,  algunos  miembros señalados del partido que  en estas semanas cambiaban de siglas y eran  recibidos con palmas en Ciudadanos y otros partidos.  Algo iba muy mal. La fuga no se contenía y se enviaba un mensaje muy feo a los votantes. Además de los infinitos casos de corrupción, que provocaron la moción de censura del año pasado. Demasiados escándalos, demasiados imputados y demasiado dinero robado o dilapidado en comisiones. El coste era evidente.

Después de hartarse llamando okupa de la Moncloa a Pedro Sánchez cuando ya era presidente legítimo del Gobierno español, muchos giran ahora las miradas hacia el propio Pablo Casado para que   reflexione sobre su futuro y su puesto en el partido tras una campaña que ha logrado lo que parecía imposible, acabar hasta con la mayoría tradicional y hegemónica del PP en el Senado. Sus representantes se han quedado en apenas 55 perdiendo nada menos que 75 senadores. El Senado es ahora mayoritariamente socialista.

Javier Maroto, sin escaño

Además, miembros muy simbólicos del partido también pagan con su escaño y en sus carnes este desastre electoral. Los populares vascos se han quedado sin representación en el Congreso de los Diputados, al perder el diputado que tenían en Bizkaia y no lograr tampoco mantener el de Álava, por 384 votos de diferencia con EH Bildu, que le ha arrebatado su escaño a Javier Maroto. El vicesecretario de Organización del PP y director de la campaña de Casado no estará en el Congreso como tantos otros colegas. También han perdido el único representante que consiguieron en el Senado en las elecciones de 2016.

Javier Maroto ha perdido su escaño en el Congreso. 

En Galicia los resultados también ha sido más que discretos, y en Cataluña, casi desaperecen. Solo Cayetana Álvarez de Toledo mantendrá vivo su polémico discurso en el Congreso en nombre de los populares catalanes.  

La factura de Colón

El triunvirato de las banderas le ha costado caro al líder popular. En la foto de Colón, Pablo Casado se movió mucho a la derecha y quedó para siempre desenfocado. Tanto que los votantes del PP no lo han visto claro y le han ignorado en las urnas. Se salió del marco. Ambigüedades sobre fiscalidad, sanidad, inmigración,  Ley de Violencia de Género o violencia machista y otros temas importantes han aumentado la estampida. Los toreros ya estaban en otra plaza, sí, pero  el público también. Ciudadanos se ha quedado a poco más de 200.000 votos, a menos de 10 escaños en el Congreso y su líder, Albert Rivera, aspira a liderar de verdad la derecha.   

Pablo Casado debe reflexionar antes de las elecciones de mayo. 

La división y fragmentación de la derecha y el no fijar su propio destino, galopando a ratos en el de uno y luego en el de otros, ha provocado una caída  sobre la que el líder del Partido Popular hablará este martes con su Ejecutiva.  Mientras, en las redes sociales mostraban bromas resucitando a Soraya Sáenz de Santamaría, bailando y gesticulando...   Si quiere tener futuro, Casado debería mirar un poco al pasado para analizar qué ha pasado y dónde perdieron su identidad, qué debería recuperar y qué debe inventar,  si es que  logra que le escuchen como líder.  Porque, quizá lo que encuentre a su alrededor sean cantos de grillos o ... el silencio, ¿lo oyen?... ese que parece haber funcionado a Rivera.

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