25 de febrero de 2020
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FIN DE SEMANA

Estudiante de origen belga fue detenida por sumarse a las protestas en este país que exigen un cambio en las políticas del gobierno de Daniel Ortega

La Asociación Pro Derechos Humanos de España exige al Gobierno de Nicaragua la excarcelación de Amaya Coppens

Amaya Coppens.
Amaya Coppens.
Desde la Asociación Pro Derechos Humanos de España solicitan a las autoridades de Nicaragua que se proceda a la liberación de Amaya Coppens, estudiante de 25 años, de nacionalidad belga y nicaragüense, que fue detenida junto a otras 12 personas el pasado 14 de noviembre.

Tras la audiencia celebrada en el Tribunal de Managua el 18 de noviembre, a Amaya Coppens le han imputado graves cargos de tráfico de armas, que no guardan relación con los hechos que motivaron su detención: llevar agua a familiares de presos que se habían concentrado en la iglesia San Miguel Arcángel para exigir que el Gobierno cumpliera el acuerdo de liberación al que se había comprometido en marzo de 2019.

Asimismo, el caso de Amaya Coppens ha sido remitido a un tribunal distinto al legalmente competente para la investigación, y las condiciones en las que permanece en prisión preventiva son denigrantes, con escasez de agua, alimentación inadecuada, y sometimiento a constantes registros corporales.

Amaya Coppens, una estudiante de 25 años de origen belga que "detesta la injusticia", fue encarcelada por segunda vez por el gobierno de Daniel Ortega por sumarse a las protestas que exigen un cambio en Nicaragua.

Su segunda detención el pasado 14 de noviembre ocurrió cuando intentaba junto a otros opositores llevar agua a 11 mujeres que se encuentran en huelga de hambre en la iglesia San Miguel de Masaya (sur) para pedir la liberación de más de 130 "presos políticos". El templo se encuentra sitiado por policías.

Durante su primer encarcelamiento de nueve meses fue sometida por la policía a largos interrogatorios. Su madre, Tamara Zamora, denunció que Amaya fue intimidada sexualmente y asediada por los guardas, aunque no la violaron.

Zamora, de nacionalidad nicaragüense, también dijo que tras su segunda detención, Coppens fue maltratada por la policía y recluida en un pequeño, sofocante y oscuro calabozo sin beber agua durante dos días.

La policía la presentó con el traje azul de los presidiarios junto a otros 15 detenidos a los que acusó de portar armas ilegales. Amaya aparece sonriente en las fotos, una imagen que para su madre es señal de "resistencia y burla ante lo injusto".

Sus carceleros, asegura, dejaron una llave de agua exterior para "torturarla", lo que le provocó una crisis de asma e hipertensión por el estrés.

A pesar de tener problemas de salud, sigue "firme en su lucha", dijo Zamora el miércoles, antes de salir a llevarle comida a su hija a la cárcel El Chipote, un antiguo centro de tortura policial en Managua.

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