19 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

En la fiesta del mítico club de Marbella se colaron 150 personas de más durante un concierto

Siguen los problemas con el ocio nocturno: Locales como el conocido de Olivia Valere duplican el número de aforo

La sala Olivia Valere.
La sala Olivia Valere.
Las restricciones que le han sucedido al Estado de Alarma han generado malestar en los empresarios del sector ocio que tras tres meses de parón y con ninguna ayuda gubernamental directa ven peligrar sus negocios. La mayoría se ha adaptado a las medidas e intenta sobrellevar la difícil situación económica; sin embargo, en ocasiones hay momentos en los que los locales se ven sobrepasados por las ansias de los propios clientes. Como ocurrió esta semana en Málaga.

Son cerca de las 2:30 a.m. y la discoteca Olivia Valere de Málaga se encuentra a su nueva capacidad máxima, 350 personas. Los asistentes esperan ver cantar al artista argelino Soolking, que debería presentarse en la siguiente media hora. Aunque en principio, todo este bajo control y se cumplen todas las medidas de seguridad, de pronto, algunos clientes decidieron que podían colar a sus amigos.

Poco antes de que iniciara la presentación en vivo, varios asistentes abrieron varias de las puertas de emergencia del local, desde dentro para colar a varios de sus asistentes. Lo que al principio fue una sola persona rápidamente se transformó en una marea de colado. Los 30 guardias de seguridad contratados para la mejor fiesta post-covid, no pudieron contener a los casi 150 nuevos asistentes.

Finalmente, desde local llamaron a la Policía que procedió a desalojar a las personas sin reserva entre gritos e insultos de algunos de los clientes. Esto ocurrió el pasado 9 de julio cando decenas de personas se aglomeraron en las puertas de la discoteca para intentar entrar a última hora.

El artista, cantante, bailarín y rapero tenía previsto tuvo que posponer la presentación hasta después de la actuación policial hacia las 4 de la mañana, una hora después de lo que estaba previsto. Varios de quienes se habían colado, se negaban a salir. La Policía Local levantó acta por el incumplimiento de la normativa.

La empresa de Olivia Valère declara que “tras tres meses de confinamiento, la juventud necesita salir y divertirse, pero hay algunos que están un poco salvajes y locos”. La empresaria del mismo nombre, asegura que las limitaciones del aforo ponen en una difícil situación a los locales de ocio.

 

Aunque la discoteca malagueña ha eliminado la pista de baile y reparte gel hidroalcohólico en las mesas que ha dispuesto por todo el local, también baraja solicitar apoyo policial ante la creciente cantidad de personas que visita el local y que debe permanecer afuera.

La BOE del pasado 6 de junio de 2020 establece que los locales solo pueden ocupar el 30% del aforo y se prohíbe el uso de la pista de baile. Pero ¿Quién va a una discoteca a tomar una copa sentado? Según explica Lilian, propietaria de un pequeño local hostelero del distrito Chamberí en Madrid.

Las limitaciones de la desescalada han sido ahogantes. “Nosotros hemos negociado con el banco propietario del local y sacados plazos y préstamos con el nuestro. Es una forma de sobrevivir lo peor. Pero mucha gente no podrá hacer eso y tendrá que inevitablemente echar el cierre”, asegura la hostelera.

Por otra parte, Lilian explica que la mayoría de los locales sin oferta gastronómica no solo lo han pasado mal por el covid-19. “La tendencia era clara, tenías que tener comida. Si no te adaptaste como hicimos nosotros, antes del confinamiento, lo más seguro es que no llegues a septiembre”, asegura.

Como Lilian, muchos hosteleros y empresarios del sector tienen la vista puesta en la segunda mitad del año, cuando haya menos restricciones y suficiente gasto para poder mantener los establecimientos y reenganchar a la plantilla.

Botellones callejeros

Aunque en general se han respetado las medidas de seguridad por el COVID-19, algunas localidades han vivido momentos de celebración más propios de una situación normal, que de una pandemia mundial. En Ciutadella, Menorca, centenares de personas se han concentrado durante la noche de San Juan de forma improvisada, sin distancias, ni mascarillas para celebrar la noche más corta del año.

Según ha informado la policía municipal, la concentración inició cerca de las 15:00 horas de la tarde y ha sido espontánea, ya que los eventos relacionados a las fiestas habían sido suspendidos por el ayuntamiento. Las personas se reunieron para celebrar un primer “Toc de Fabiol”, entre denuncias de los vecinos a través de las redes sociales.

Las autoridades locales han catalogado los hechos de "inconsistentes", pero han aclarado que se trató de un hecho puntual y de “corta duración”. Sin embargo, las redes se han llenado de videos y mensajes de indignación antes los hechos “irresponsables”, que llegan en pleno debate por iniciar o no un segundo Estado de Alarma, que permita tomar restricciones a la movilidad ante los múltiples rebrotes.

Los rebrotes se suceden desde la flexibilización de las medidas, algo que Raúl Ortiz, profesor de microbiología considera “es muy normal que haya rebrotes mientras el virus siga circulando entre nosotros”. El mismo martes, la policía tuvo que desalojar el Pinar de la localidad vizcaína de Gorliz donde casi 200 personas se concentraron para hacer botellón.

Varias fiestas locales han sido suspendidas.

A pesar de que en horas del mediodía, la policía municipal ya había avisado por altoparlantes a quienes comían en el área recreativa que debían mantener la distancia de seguridad, en horas de la tarde desalojaron todo el pinar por la presencia de varios grupos haciendo botellón. Algunos testigos aseguraron que incluso hubo enfrentamientos violentos entre personas borrachas.

Antes del desalojo, dos ambulancias de DYA se apersonaron en la zona para recoger a dos menores de 13 años y posteriormente a una de 14, en coma etílico. Después de ser atendidas en el lugar, las menores fueron trasladadas al Hospital de Urdulliz para practicarles un lavado estomacal.

Son las primeras aglomeraciones del verano, aunque España vive varios rebrotes desde la desescalada con focos en las provincias de Bilbao, Huesca, Zaragoza, Madrid, Navarra, Murcia, Lleida, Fuerteventura, Málaga y dos puntos de la provincia de A Coruña.

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