17 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Este tipo de reclusos, explican desde UGT-ACAIP de Valencia, deberían estar ingresados en centros más modernos y con mayores medidas de seguridad

Una reyerta entre presos, uno de ellos practicante de lucha canaria, acaba con un funcionario lesionado y hospitalizado

Patio del Centro de Picassent. /Infoprision
Patio del Centro de Picassent. /Infoprision
Un enfrentamiento físico entre dos reclusos del Centro Penitenciario de Picassent (Valencia), ha acabado con un funcionario de servicio hospitalizado. Varios trabajadores se vieron involucrados al tratar de acabar con la pelea. Desde UGT-ACAIP, denuncian una situación provocada por la escasez de personal y unas condiciones no aptas para esta clase de presos, que deberían estar ingresados en otros centros más modernos y con mayor seguridad.

Picassent es un conocido municipio de la provincia de Valencia. Entre sus particularidades, cuenta con la presencia del Centro Penitenciario de Valencia, uno de los complejos más grandes de España. No obstante, también se trata de uno de los que más reclusos admite, lo que en ocasiones puede provocar problemas. Las instalaciones, además, pecan de ser algo anticuadas en comparación con otros centros más modernos.

En 2021, el complejo ya ha visto cómo se producía su primer incidente de gravedad. Tuvo lugar el pasado sábado día 2 en el módulo 19, en el que se alojan los internos clasificados en Primer Grado: los más peligrosos del sistema penitenciario español, caracterizados por ser muy conflictivos. Allí, dos reclusos comenzaron una disputa en el patio, donde comenzaron a agredirse mutuamente. Uno de ellos portaba un cuchillo de fabricación casera hecho de plástico, lo que le permitió atravesar los detectores de metales sin que fuera detectado.

Vista de la cárcel de Picassent.

Ante esta situación, varios funcionarios de servicio en el departamento intervinieron con la ayuda de otros que tuvieron que abandonar sus respectivos módulos logrando poner fin a la pelea. Sin embargo, no pudo evitarse que uno de los funcionarios acabara lesionado en la mano izquierda. El trabajador tuvo que acudir a un centro hospitalario para recibir atención médica y deberá permanecer de baja laboral durante varios días. Un período durante el que se vigilará la evolución de las lesiones recibidas.

Escasez de personal y condiciones mejorables

Según los sindicatos, el centro sufre escasez de personal por lo que, en el momento de los hechos, en ese departamento, había un funcionario en prácticas, con pocos meses de experiencia, y otros que no suelen prestar servicio en el mismo de forma habitual. Este fue uno de los motivos que propiciaron la necesidad de intervención del personal de otros módulos, que se vieron obligados a abandonar sus áreas de trabajo durante el altercado.

Los dos internos participantes en la pelea tienen antecedentes de agresiones graves a trabajadores de prisiones y a otros internos, tanto en este centro como en otros. ACAIP (Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias) denuncia el hecho de que la Secretaría General de IIPP (Instituciones Penitenciarias) destine este tipo de internos a las instalaciones de Picassent.

Aseguran que las condiciones del complejo no son las adecuadas para alojar reclusos de esas características que, recogen, deberían estar en centros más modernos y con mayores medidas de seguridad. Afirman que esta demanda no sólo la defienden ellos sino que cuenta con el apoyo del Defensor del Pueblo.

Y terminan declarando que esta clase de altercados forma parte de la labor diaria de los trabajadores penitenciarios. Una labor, se quejan, por la que no reciben reconocimiento, “ni siquiera de sus superiores”.

Falta de preparación

Desde ACAIP Valencia denuncian que las intervenciones del personal en momentos como el ocurrido, se realizan sin la preparación necesaria. “La Administración penitenciaria no forma adecuadamente a sus trabajadores, y estos suplen su falta de preparación con profesionalidad y buena voluntad”, explican. Y aunque nos confirman que existen entrenamientos enfocados a mejorar este tipo de capacidades, manifiestan que “en el mejor de los casos, solo 25 funcionarios al año pueden hacer un curso específico en materia de defensa personal”. 

A este respecto, ACAIP y UGT han elaborado, el pasado lunes, un escrito dirigido a la Dirección General de Ejecución Penal y Reinserción Social de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, solicitando que se revise el porqué del destino de este tipo de internos en el centro de Picassent.

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