08 de mayo de 2021
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FIN DE SEMANA

Ha sido una operación conjunta de la Guardia Civil y la DEA de Estados Unidos, con el apoyo de EUROPOL en varias ciudades

Desarticulan un grupo de sicarios que operaba en España por encargo de cárteles de la droga

Dos de los detenidos.
Dos de los detenidos.
La Guardia Civil ha detenido a cuatro personas en distintos municipios de la Comunidad de Madrid, alguna de las cuales tenían numerosos antecedentes por “delitos de sangre” en sus países de origen, dentro de la llamada operación Burlero. También se han incautado varias armas de fuego modificadas a las que se les había alterado su número de serie, así como placas identificativas de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, joyas, objetos de lujo y vehículos de alta gama.

La Guardia Civil, en colaboración con la Agencia Estadounidense para el Control de Drogas (DEA) y el apoyo de EUROPOL, ha llevado a cabo la denominada operación Burlero, mediante la que se ha desarticulado una organización criminal, asentada desde hace años en España, que se dedicaba al “sicariato”, cobro de deudas y al blanqueo de capitales procedente del narcotráfico.

La operación se inició hace dos años cuando, gracias a los canales de colaboración internacional policial en los que opera la Guardia Civil, se tuvo conocimiento de la posible existencia de una organización criminal asentada en Madrid que estaría enviando grandes cantidades de dinero en efectivo a destacados cárteles de la droga en Colombia y Perú.

"Oficina de cobros" de cárteles sudamericanos

Analizada esta información por parte del Grupo de Blanqueo de Capitales de la Unidad Central Operativa (UCO), se consiguió identificar a una serie de personas interpuestas que actuarían como “testaferros” en la adquisición de bienes en España, motivo por el que los líderes de la organización criminal desarticulada podían llevar un elevado tren de vida, lujos y excesos.

Además de lo anterior, gracias a los antecedentes criminales de sus miembros y su elevada peligrosidad, así como la destacada posición que ostentaban en el mundo delincuencial, colaboraban como “oficina de cobros” para importantes cárteles de narcotraficantes de Sudamérica, al contar con una red de sicarios que actuaban por todo el territorio nacional y mediante la que hacían acopio del dinero en efectivo procedente de otros grupos criminales dedicados al tráfico de estupefacientes.

Armas de fuego modificadas y todo tipo de artículos de lujo

La operación ha culminado con la detención de 4 personas de nacionalidades española, colombiana y venezolana en distintos municipios de la Comunidad de Madrid, así como con la imputación de otras siete personas físicas y una jurídica.

Igualmente se llevaron a cabo tres registros domiciliarios de manera simultánea en Villaviciosa de Odón, Getafe y Móstoles, donde se han incautado un elevado número de objetos de valor como joyas, relojes de lujo, calzado y prendas de vestir de primeras marcas, así como dinero en efectivo, vehículos de alta gama, siete armas de fuego, algunas de las cuales habían sido modificadas y alterados sus números de serie y diversa munición.

La operación ha sido llevada a cabo por el Grupo de Blanqueo de Capitales de la UCO, junto con el apoyo de la Unidad Especial de Intervención, Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Madrid y Servicio Cinológico Central, todo ello bajo la tutela del Juzgado de Instrucción Número 4 de Madrid.

El Grupo de Blanqueo de Capitales de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil tiene entre sus cometidos la investigación y represión de las acciones delictivas realizadas por organizaciones y grupos criminales relativas al blanqueo de los beneficios obtenidos de cualquier actividad ilícita, y de forma más concreta y específica, del blanqueo de los beneficios obtenidos por la elaboración, cultivo, importación y cualquier modalidad de tráfico de drogas.

Tiene sus orígenes en la extinta Unidad Central de Investigación Fiscal y Antidrogas, comúnmente conocida por sus siglas; UCIFA, cuando en 1997 se separó de esta unidad la sección dedicada a la investigación del narcotráfico.

Con el paso de los años, este Grupo de Blanqueo de Capitales, se ha convertido en la punta de lanza de la Guardia Civil para combatir e investigar desde las formas de blanqueo de capitales más tradicionales, hasta las más innovadoras basadas en el uso de las nuevas tecnologías mediante criptomoneda, además de dar apoyo y asesoramiento al resto de Unidades de la Guardia Civil que estuvieran llevando a cabo una investigación sobre operativas complejas de blanqueo de capitales.

Entre las operaciones más destacadas de los últimos años, destacan la Operación Tulipán Blanca, en la que con la colaboración del Departamento de Defensa de Estados Unidos (Homeland Security Investigation HSI-ICE), se investigaron a más de 130 personas por blanquear mediante criptomonedas más de 8 millones de euros entre España y Colombia.

En el mismo sentido hay que destacar otras operaciones de gran importancia por la complejidad de la propia investigación, como la Operación Kampuzo, en la que por primera vez en Europa se intervinieron cajeros automáticos de Bitcoins, o en octubre de 2017, cuando este Grupo de Blanqueo detuvo a varios exaltos cargos y exdirectivos de empresas públicas del Gobierno Venezolano.

Organizaciones de sicarios

No es la primera vez que se desarticulan grupos de sicarios en España. El año pasado la Guardia Civil detuvo, en el contexto de la operación “León Gris”, a un grupo de cuatro personas que había planificado, mediante la contratación de los servicios de un sicario, el asesinato de dos residentes de la comarca de l’Alt Camp, en Tarragona.

A lo largo de la operación, se realizaron hasta tres registros domiciliarios en varias localidades de la provincia, concluyendo el proceso con la incautación de material armamentístico de gran variedad. Concretamente se intervinieron entre otros efectos, un arma de fuego corta, un arma de fuego larga, un detonador, una pistola táser y una defensa metálica extensible.

También el año pasado la Policía Nacional abortó una operación en la que se había contratado a sicarios hasta detener al empresario Evaristo  González en el municipio tinerfeño de Tacoronte. Trece meses duró la investigación conjunta de agentes de Homicidios de Tenerife y de Madrid hasta descubrir que el empresario acompañó a la familia de Carlos Machín, otro empresario asesinado, en su entierro.

Carlos Machín era responsable de los locales nocturnos Kapitel y Palco, todos en La Laguna. El 16 de abril de 2019 fue asesinado a las 22.50 en el aparcamiento de la Escuela Oficial de Idiomas de La Laguna. Machín recibió dos disparos, uno en el pecho y otro en la cabeza, desde el asiento del copiloto de un vehículo que conducía otra persona.

Solo unos meses antes, en febrero de 2019, eran guardias civiles, en el marco de la cooperación internacional con la Policía Judicial francesa, los que detenían en  Sabadell (Barcelona) a dos personas de nacionalidad dominicana, E.J.S.E. y J.L.V., que tenían dos Órdenes Europeas de Detención emitidas por Francia, concretamente por su participación en un delito de homicidio en grado tentativa.

Los dominicanos eran detenidos por haber tiroteado en diciembre de 2018 a un hombre en una localidad del sur de Francia, según informó la Guardia Civil en un comunicado. Allí, una familia francesa salía de un supermercado y una vez dentro del vehículo familiar, se acercó uno de los individuos por la ventana del conductor, realizando dos disparos con un arma de fuego sobre el cabeza de familia, huyendo a continuación en un vehículo con los cristales tintados conducido por otra persona.

De colombianos a magrebíes

Uno de los golpes más arriesgados de sicarios que guarda la hemeroteca tuvo lugar el 8 de enero de 2009 cuando dos sicarios colombianos entraban caminando por la puerta principal del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Subieron a la planta de Cardiología, buscan la habitación 537, ocupada por el narcotraficante Leónidas Vargas, aunque su verdadero nombre era José Antonio Ortiz Mora, ingresado allí desde octubre de 2008 por una problema de hipertensión.

Pero eso ha quedado lejos. Hablar del número de sicarios que hay en España o de las tarifas por asesinato es “casi imposible, porque cada caso es diferente y a veces no se paga en dinero, porque los sicarios y las drogas van casi siempre juntos y a veces se paga en droga”, explicaba Juan Antonio O´Donnell, inspector jefe honorario de la Policía Nacional, ya jubilado y colaborador de numerosos medios de comunicación, hace unas semanas a elcierredigital.com. O´Donnell hizo toda su carrera profesional en la Costa del Sol y conoce bien el tema de los sicarios por su labor como policía.

El 16 de agosto de 2018 dos sicarios magrebíes contratados supuestamente por Pedro Luis Nieva, asesinaban a Javier Ardines, concejal en el pueblo asturiano de Llanes. "El primer mandamiento del sicario profesional es “no residir cerca del lugar donde comete su delito, por eso el asesinato del concejal de Llanes Ardines parece más obra de unos chapuzas que de asesinos profesionales, porque además supongo que no habría muchos magrebíes viviendo en su zona, así que habrán llamado la atención y seguramente el intermediario que los contrató tampoco tenía experiencia en buscar a gente de este tipo”, explicaba entonces O´Donnell.

Pero, ¿quién contrata los servicios de un sicario? Normalmente organizaciones criminales, como en el caso de un hombre asesinado en Pozuelo de Alarcón (Madrid) en marzo de 2018, que murió acribillado por diez tiros a la puerta del colegio de su hijo. Tenía 43 años, de nacionalidad colombiana, y pertenecía a la famosa banda de Los Miami. Sus asesinos lo sorprendieron en una rotonda cuando dejaba a su hijo en el British Council, un exclusivo colegio de Pozuelo de Alarcón, y lo acribillaron a balazos desde una motocicleta. El hombre iba acompañado por su pareja, de origen colombiano, que después fue declarada testigo protegida. Nunca fueron atrapados sus asesinos y la Policía calificó el asunto como “ajuste de cuentas por narcotráfico”

La muerte de Maradona y El Zocato

Dos sicarios con pasaporte sueco, pero de origen somalí, cometieron su primer asesinato por encargo en España en mayo de 2019, en la localidad malagueña de San Pedro de Alcántara. David Ávila, alias Maradona, de 36 años, salió de una iglesia donde había celebrado la comunión de su hijo, pero nunca llegó al banquete de celebración, ya que un sicario a bordo de una scooter lo acribilló a balazos. "Maradona" estaba “marcado”, debía 400 kilos de cocaína a un cártel colombiano y no había pagado. La deuda era de unos nueve millones de euros, pero entonces los investigadores aseguraron “si no pagan no será el único muerto”, porque además los asesinos dejaron un claro y elocuente mensaje pintado sobre el capó del coche de otro miembro de su banda, “paga la droga”.

El Maradona de la droga.

Los colombianos no perdonaron y en agosto del mismo año, otro sicario acababa en Estepona (Málaga) con la vida de Sofian Ahmed Baarrak, alias El Zocato, de madrugada, cuando llegaba a su casa. El modus operandi de este sicario era curioso, iba oculto con un pasamontañas y conducía una bicicleta, en la que huyó tras el tiroteo. “Lo de la bicicleta puede sonar extraño y casi cómico, pero este sicario sabía lo que hacía, porque te puedes meter con ella por caminos de tierra donde los coches de la Policía no entran, descampados, aceras, campo a través y además no deja apenas huellas”, explica Juan Antonio O´Donnell. La vida de El Zocato inspiró parte del guion de la película 'El Nene'.

Ahora la mayor parte de sicarios son de origen magrebí porque, como en todos los negocios, funciona la ley de la oferta y la demanda y los magrebíes cobran menos en Europa que los colombianos, pues están más cerca y es menor el coste de la infraestructura necesaria. Se ofertan en la “deep web” o Internet profunda, donde no todo el mundo puede ni sabe acceder. Normalmente no tienen contacto directo con su contratista, trabajan con un intermediario. Las tarifas oscilan entre los 30.000 euros por matar a una mujer y 70.000 en el caso de los hombres si es un sujeto peligroso.

Uno de los últimos asesinatos ejecutados más "profesionalmente" por sicarios tuvo lugar en Marbella, el  21 de enero de 2019, cuando Marco, el director de la conocida discoteca Linekers de Puerto Banús, en Málaga, recibía doce balazos que acababan con su vida. Marco era un marroquí de nacionalidad española, que regentaba el emporio del grupo Linekers, propietario de varios negocios nocturnos en la Costa del Sol. Llegaba de madrugada a su casa en la urbanización Las Petunias, en San Pedro de Alcántara, conduciendo su Bentley cuando ocurrió. Su familia escuchó los disparos y salieron a auxiliarle, pero no pudieron hacer nada por salvar su vida. Todo parecía indicar que le tendieron una emboscada.

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