18 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Internado en la cárcel de Alhaurín de la Torre por atacar con ácido a su exnovia y una amiga, es considerado “agresivo, prepotente e imprevisible”

La vida de "El Melillero" en la cárcel: Falsa huelga de hambre, en aislamiento y con exigencias

Exclusiva El Melillero detenido.
El Melillero detenido.
“Agresivo, prepotente, imprevisible, incapaz de soportar una negativa...”, así describen los que le conocen el comportamiento de José Arcadio “El Melillero” fuera de la cárcel, y así también se comporta entre las rejas de Alhaurín de la Torre el acusado de rociar con ácido a su expareja y una amiga en la localidad malagueña Cártama. Ésta es su vida ahora en la prisión de Alhaurín de la Torre.

Desde que este lunes el Juzgado de Instrucción número 2 de Fuengirola le envió a la cárcel, José Arcadio no ha parado de crear problemas en prisión.  El ahora acusado por el juez de dos tentativas de homicidio se las prometía muy felices en el penal, dentro de los muros de Alhaurín de la Torre le esperaban viejos conocidos y entre rejas se sentía uno más tras múltiples experiencias carcelarias.

No en vano, según ha podido saber elcierredigital.com, su currículum presidiario arranca hace casi ocho años y desde que pisó por primera vez un centro penitenciario en 2013 ha protagonizado peleas e incluso episodios de tráfico de drogas en la cárcel. 

Así entró “el melillero” en prisión el pasado lunes, en el módulo de ingresos, tranquilo, seguro de que dicho módulo era la antesala de un rápido traslado a un módulo ordinario, con el resto de internos entre los que se siente cómodo.

Sin embargo, un primer contratiempo vino a estropearle el día, con la pandemia acechando las cárceles, “el melillero” está obligado a pasar dos semanas de cuarentena para confirmar que está limpio de virus antes de reunirse con sus conocidos. Si esta novedad inesperada le torció el gestó, el anuncio de que se le aplicaría el artículo 75.1 degeneró en una monumental rabieta del interno. Lo explica una fuente de prisiones: “Debido a la atención mediática que concita “el melillero” junto al temor por su seguridad a causa de la gravedad y al tipo de delitos de los que se le acusan, quemar con ácido a Sandra y Cristina, la dirección ha decidido mantenerle en un módulo de aislamiento en vez de mezclarle con los demás presos”.

De esta forma, “el melillero” que entró en el módulo de ingresos como paso previo a reunirse con el resto de internos, en unas horas pasó a un módulo de aislamiento en el que, según fuentes penitenciarias, permanecerá mucho más tiempo de las dos semanas previstas por el protocolo de Covid. Su situación, según estas mismas fuentes, es “volátil” y en cualquier momento puede cambiar de módulo o situación”.     

Al verse sólo en su celda de la que no podrá salir en las próximas semanas y conocedor de que no iba a abandonar pronto el módulo de aislamiento, “el melillero” preso de una rabieta descomunal anunció a gritos que se declaraba en huelga de hambre. “No te lo podemos impedir, pero debes solicitarlo por escrito” le dijeron, y en consecuencia, el martes José Arcadio rechazó la comida y no tocó los alimentos. Acto seguido echó una instancia en prisión por la que renunciaba por escrito al racionamiento. Es la forma en la que “el melillero” pretende obtener algún beneficio presionando a la dirección de la prisión.

Expediente por la huelga de hambre

 Sin embargo, según fuentes penitenciarias, lo primero que podría obtener de persistir en su situación, es una sanción, es decir que le abran un expediente. En algunas prisiones no ven con mucha benevolencia esa actitud por parte de los presos de carácter mediático que obliga a los funcionarios y sanitarios de prisiones a conducir a diario a José Arcadio hasta la enfermería para valorar su salud y devolverlo a la celda.

El melillero en una foto de sus redes sociales.

De persistir en no tomar alimento alguno, podría acabar en un hospital y que un juez ordenara que le alimentaran en contra de su voluntad. No parece que vaya a ser el caso porque “el melillero” es consciente de que ni siquiera obtendrá unos días de ingreso en la Enfermería y ya se ha saltado el ayuno en alguna comida. Además, la rabieta podría salirle cara al dar argumentos para su continuidad en un módulo de aislamiento. Los funcionarios creen que más que una tentativa de huelga de hambre se trata de un intento más de llamar la atención.

No le aplican el PPS

Si José Arcadio quiere seguir llamando la atención en prisión lo tendrá que hacer en solitario, desde la celda que disfruta en exclusiva ya que en prisión no le han aplicado el famoso PPS (Protocolo de Prevención de Suicidios). José Arcadio ya conoce la cárcel y no debería estresarse ante su situación, en principio no es candidato al protocolo que supondría compartir celda con presos veteranos pendientes de su seguridad durante las 24 horas del día. A lo que hay que añadir una vez más el protocolo anti-COVID que le obliga a estar aislado.

José Arcadio, el melillero.

Las cosas no sólo se le complican a “el melillero” en el interior de la cárcel, también en el exterior. El juzgado número 2 se ha inhibido en el número 3 de Violencia sobre la Mujer  que presumiblemente agravará las acusaciones de tentativa de homicidio sobre éste, si se demuestra que confesó a conocidos y amigos que quería matar a las dos mujeres y lo planeó con tiempo.

Mientras, la Guardia Civil no da por terminada la operación “Tindra” (llamada así en honor de Sandra y Cristina) y sigue investigando el papel exacto de cada uno de los implicados. Entre los testigos del ataque hay varios que insisten en que alguien más acompañaba a José Arcadio cuando agredió a las mujeres y los agentes están investigándolo.

Hasta el momento, la Guardia Civil ha arrestado a seis personas además de a “el melillero”. El último detenido fue el dueño del coche que José Arcadio utilizó para acechar a las dos mujeres, seguirlas y quemarlas con ácido en Cártama. El dueño de ese vehículo ya ha sido enviado a prisión provisional como cómplice de las dos tentativas de homicidio. Los otros cinco están de momento acusados de encubrimiento y tres de ellos también fueron enviados a prisión. Uno es el dueño de la finca donde se escondía José Arcadio, en libertad con cargos por su avanzada edad y su enfermedad. Otro, es el hijo del propietario de la finca, un tercero es una mujer, otros dos son los amigos del acusado que intentaron despistar con motoclicletas a la Guardia Civil para impedir que le detuvieran, y el sexto es el hermano de “el melillero” que le llevaba comida y ropa a su escondite y contra el que no cabe pena de encubrimiento por su relación familiar.

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