25 de febrero de 2020
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FIN DE SEMANA

Los dueños enviaban tarántulas, escorpiones y serpientes sin ningún tipo de control desde el municipio toledano de Torrijos

Vuelve la peligrosa moda de los animales exóticos: Una tienda enviaba ejemplares por correo

Uno de los escorpiones incautados por la Guardia Civil
Uno de los escorpiones incautados por la Guardia Civil
La peligrosa moda de las mascotas exóticas vuelve a estar de actualidad. La Guardia Civil ha desmantelado una tienda de animales exóticos que enviaba ejemplares sin pasar ningún tipo de control. Entre los animales que han sido intervenidos se encuentran especies consideradas peligrosas, invasoras e incluso en peligro de extinción.

La Guardia Civil ha desmantelado una tienda de animales exóticos en Torrijos (Toledo) que mandaba ejemplares de especies exóticas y venenosas, como es el caso de tarántulas, escorpiones, serpientes e incluso un cocodrilo que eran enviados por paquetería postal a los compradores "sin ningún tipo de control".

La operación llevada a cabo por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil permitió localizar el establecimiento, que se encontraba en la localidad toledana de Torrijos y que estaba especializado en animales exóticos sin cumplir la normativa vigente.

Concretamente intervinieron casi 200 ejemplares de especies consideradas peligrosas, invasoras e incluso en peligro de extinción, entre los que destacaban tarántulas, escorpiones, serpientes, varanos (una especie de reptil), un cocodrilo y tortugas.

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Una de los ejemplares incautados en la operación

La investigación tenía su origen a finales del pasado mes de septiembre, al intervenir varios escorpiones en un piso en Madrid. Entre los escorpiones que se recuperaron se encontraba un ejemplar de la especie asiática, un espécimen cuya picadura "es muy peligrosa" que requiere de un antídoto específico.

El hallazgo alertó a los agentes y se dio inicio a las pesquisas para determinar cómo habían llegado los animales a esa vivienda, lo que permitió averiguar que procedían de un local dedicado a la venta de animales exóticos de Torrijos. Por ello, se realizó en octubre dos inspecciones en coordinación con las autoridades autonómicas de Madrid y Castilla-La Mancha.

La actuación permitió descubrir que su propietario albergaba miles de ejemplares de animales, especialmente artrópodos, arácnidos y serpientes, muchos de los cuales están catalogados como potencialmente peligrosos, y varios animales que están incluidos del Convenio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), al ser especies en peligro de extinción, alegando que pertenecían a una "colección privada".

El investigado, utilizaba como método de envío, la paquetería postal a través de una empresa de mensajería, sin la perceptiva documentación, y "sin las medidas sanitarias que se exigen" para el transporte de animales vivos. Además, también han sido localizados otros especímenes que se pueden considerar como especies invasoras, tales como las tortugas intervenidas.

Una peligrosa moda

Sin duda, el hecho de tener en España como mascotas a especies exóticas que pueden poner en riesgo la convivencia o la propia salud se ha convertido en una peligrosa moda que ya ha dejado diversos casos reseñables.

Uno de los casos ocurrió en Astorga (León) en 2010, cuando una mujer ‘adoptó’ un corzo recién nacido. Unos años más tarde, cuando el animal ya había alcanzado su madurez biológica, estando en época de berrea, ensartó con una de sus defensas a la mujer que murió unos meses después a raíz de una complicada infección en la herida provocada por su mascota.

Un caso más reciente ocurrió en enero de 2018,  un joven de 22 años ingresó en el Hospital de La Paz tras sufrir la mordedura de una serpiente de cascabel (diamantina) en el parque de Rodríguez Sahagún, en el madrileño barrio de Tetuán. Tras la investigación, la policía descubrió que el dueño del peligroso reptil era la propia víctima, pero que no quería confesarlo porque, a pesar del ataque sufrido, quería seguir teniendo a su mascota.

Marco legal en España

En España, existe un catálogo de especies exóticas prohibidas por ser consideradas invasoras. En él, figuran desde algas hasta reptiles, pasando por otras especies como anfibios, aves o crustáceos. En la página web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente explican que una especie invasora es "aquella que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética". Esta definición es que la que ofrece la Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Animales como el sapo común asiático, propio de climas tropicales y subtropicales, o el mapache, ponen en peligro a especies autóctonas al intentar adaptarse a las características de nuestra zona geográfica.

La moda de los animales exóticos es variable. Hay temporadas en las que es más tendencia comprarse un peligroso reptil y otras un insecto que puede llegar a transmitir enfermedades a las que el sistema de salud español no está acostumbrado a combatir. ¿Qué hace que alguien se arriesgue tanto? ¿La obsesión por estar a la moda? ¿Por llamar la atención? “Creo que son ejemplos de inconsciencia y de frivolidad” explicó un etólogo a elcierredigital.com. 

serpiente

“Hay animales que son salvajes y otros domésticos. Lo que marca la diferencia entre unos y otros son los caracteres adquiridos a lo largo de generaciones conviviendo con los humanos. Así se producen mutaciones como el desarrollo del pelo más largo y la disminución de las defensas, porque identifican al humano en lo alto de la escala y como su protector y además tampoco su dieta es competitiva con la del hombre, sino que la complementan” apunta.

“Es imposible domesticar un animal salvaje. Hay especies que no son domésticas porque identifican al humano como un competidor para el alimento con lo cual por mucho que digan cuatro absurdas que si tratas a un tigre como un gatito no hay peligro, sí lo hay. Un tigre nunca va a ser un gato. Cuando leo noticias como la que me comentáis pienso que esto es selección natural. Si una especie convive con un depredador de la misma asume un riesgo. La imbecilidad tiene castigos duros, a veces”, puntualiza.

Una moda que entraña varios peligros a cambio de presumir de exotismo en las redes sociales y que, en un mundo donde las fronteras cada vez son más difusas, es fácil caer en la trampa del exotismo sin reparar en las consecuencias y sin que las autoridades se enteren, en muchas ocasiones, hasta que no ha ocurrido una desgracia.

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