25 de abril de 2019
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FIN DE SEMANA

Discusiones y declaraciones intentan reinterpretar la Historia de una contienda con cientos de miles de muertos, exiliados y prisioneros de guerra

Ochenta años del fin de la Guerra Civil: crece el debate y el revisionismo histórico sobre la contienda

El bombardeo en uno de los edificios de la Plaza de Antón Martín en Madrid
El bombardeo en uno de los edificios de la Plaza de Antón Martín en Madrid
Este primero de abril se cumplen 80 años del final declarado de la Guerra Civil. Declarado por el ejército vencedor, con el famoso comunicado, último parte de guerra firmado Franco que daba la sangrienta contienda por terminada, pero que en la práctica abría y también continuaba un periodo de represión, persecución, castigo y muerte que acabó con las vidas de cientos de miles del bando vencido, el que defendía el orden legítimo y democrático de la Segunda República.

Pese a que ya han pasado muchos años, se ha investigado y estudiado, se conocen datos y hay testimonios vivientes, hay una creciente voluntad por parte de algunos sectores por revisar la Historia, reinterpretarla  e incluso cambiarla.  Un ejemplo es el presidente del ultraderechista Vox, Santiago Abascal, quien al ser preguntado por el golpe de Estado de 1936, que terminó con  la legalidad republicana, provocó una guerra civil con cientos de miles de muertos y abrió la dictadura de 40 años, afirmó que “ fue un movimiento cívico militar”.

Un día después del estallido de la Guerra, muertos en la Plaza de Catalunya, en Barcelona.

Calificaciones de este tipo o llamar “buscahuesos” a los que intentan reparar a las víctimas desaparecidas del enfrentamiento civil en el que se vieron involucradas, ayudan poco a fijar esa paz común que durante años se ha mantenido a fuerza de la voluntad popular y política y que en los últimos meses amenaza con ser rápidamente desgarrada. La iniciativa del Gobierno de Pedro Sánchez de exhumar los restos del dictador, que reposan en el Valle de los Caídos junto a los de sus víctimas, ha removido cimientos que permanecían en calma nutriéndose de  subvenciones estatales.  Recordemos que España es el segundo país del mundo, tras Camboya,  con el mayor número de personas víctimas de desapariciones forzadas cuyos restos no han sido recuperados o identificados, según la asociación Jueces para la Democracia. Se estiman en más de 114.000 los desaparecidos.

Soldados en la Batalla del Ebro.

Víctimas producidas por los sublevados que fueron ignoradas durante el franquismo y aún hoy existen no pocas dificultades para cuantificarlas e identificarlas. Muchas están dispersas por las cunetas de las carreteras españolas.

El golpe y estallido de una cruenta guerra civil 

El conflicto comenzó el 18 de julio de 1936, tras el fracaso parcial de un golpe de Estado llevado a cabo por el Ejército para hacerse con el poder y contar el Gobierno de la Segunda República. Estalló con el país inmerso aún en una economía atrasada, una estructura social muy desigual y la polarización de la sociedad en dos bandos diferenciados.  La situación del bando republicano se hizo insostenible desde comienzos de 1939, momento en el que se consumó la caída de Cataluña. Desde entonces las divisiones internas se sumaron al reconocimiento internacional del gobierno franquista, lo que llevó a la rendición definitiva de la República en los últimos días de marzo, días en los que Madrid presenció la entrada de las tropas vencedoras. La capital de España fue   el gran baluarte y fortaleza republicanos resistiendo hasta los últimos días de la Guerra y dando lugar al  lema "No pasarán" de Pasionaria.

La Desbandá, de Málaga a Almería en la que fueron masacradas miles de personas.

En esta cruenta guerra, el bando sublevado nacional recibió la ayuda de las potencias fascistas de Mussolini y Hitler (con la legión Cóndor a la cabeza),  la Unión Soviética apoyó al bando republicano que contó con la colaboración de las Brigadas Internacionales. Pero las democracias occidentales abandonaron a la República española y la ayuda de Moscú fue más dispersa y de menor calidad que la que recibió Franco.

Numerosas masacres de civiles

Hubo masacres  muy señaladas como la de la Plaza de toros, en la que el ejército sublevado asesinó a entre entre 1800 y 4000 civiles y militares defensores de la Segunda República. O  la de la carretera Málaga-Almería cometida por las tropas franquistas en  febrero de 1937, y en la que   una multitud de refugiados que huían por la carretera hacia Almería, fue atacada. Murieron entre 3.000 y 5.000 civiles.  La   batalla   del Ebro, una ofensiva del bando republicano en la que logró avanzar hasta que Franco contraatacó y se hizo con la victoria en 1938, marcó el principio del fin de la resistencia antifascista dejando miles de víctimas más. Meses más tarde, en 1939, se crea una Junta de Defensa para negociar el fin de la guerra con Franco, quien sólo admitía la rendición. Como suele ocurrir en la izquierda, uno de los motivos de la derrota republicana fueron las divisiones internas entre socialistas, comunistas y anarquistas.

Los campos de concentración :. fueron 296 y hubo entre 700.000 y un millón de prisioneros tratados como delincuentes. 

Con la Guerra terminada, cientos de miles del bando republicano huyen al extranjero. Comienza el éxodo masivo que les llevó a Francia, México, Argentina o Estados Unidos, Venezuela, Cuba, y Puerto Rico entre otros países. Miles de exiliados republicanos españoles se refugiaban en otras tierras mientras aquí, cientos de miles de personas padecían ya durante la contienda y tras esta, la terrible vida en un campo de concentración. Fueron 296 y hubo entre 700.000 y un millón de prisioneros.  Una característica distintiva de los campos del franquismo fue que "los presos son considerados como delincuentes y pierden la condición de prisioneros de guerra", según Gutmaro Gómez Bravo, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid. "No habían sido acusados de nada ni habían sido condenados", confirma Carlos Hernández de Miguel en su libro ‘Los campos de concentración de Franco’ (Ed.B).   

En este 80 aniversario muchos siguen discutiendo sobre los 500.000 muertos que hubo durante la guerra, los cerca de 450.000 exiliados, los  120.000 muertos por hambre y enfermedad tras la contienda y las aproximadamente 50.000 personas que fueron ejecutadas una vez acabada la guerra, aunque es una cifra provisional. A esto hay que  sumar las que murieron por las pésimas condiciones de las cárceles. 

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