21 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Sobre la muerte del ciervo, el decreto de la fiscal recoge que "no puede existir ningún reproche penal"

La Fiscalía de Medio Ambiente archiva la causa abierta por los perros despeñados en una montería en Cáceres

Los perros se despeñan.
Los perros se despeñan.
No aprecia indicios de maltrato a animales domésticos ni a la fauna cinegética en la cacería. La investigación se inició el 19 de noviembre de 2018 y a las diligencias se unieron a las denuncias que presentaron el partido Pacma, la Asociación Galgos sin Fronteras, la Plataforma Defensa Animal Extremeña, SOS 112 Vagabundos y la Asociación de Amigos de los Animales abandonados.

La Fiscalía de Medio Ambiente no aprecia indicios de delito en la causa abierta tras despeñarse varios perros de caza y un ciervo en el transcurso de una montería en Cáceres, concretamente en la finca El Hornillo, cerca de Herreruela.

Medio Ambiente abrió una investigación penal de oficio y encargó al Seprona esclarecer lo ocurrido y determinar si se había producido un delito de maltrato contra los perros o la fauna cinegética, después de que viralizara un vídeo en el que varios perros que acosaban a un ciervo, y el propio ciervo, se despeñaran por un barranco de unos diez metros de altura. Al menos uno de los perros murió, también el ciervo, y otro can quedó gravemente herido.

La investigación se inició el pasado 19 de noviembre y a las diligencias se unieron las denuncias que presentaron entonces el partido Pacma, la Asociación Galgos sin Fronteras, la Plataforma Defensa Animal Extremeña, SOS 112 Vagabundos y la Asociación de Amigos de los Animales abandonados.

La Fiscalía de Medio Ambiente no aprecia indicios de un delito de maltrato animal por parte del rehalero por la muerte de uno de sus perros y las heridas que ocasionó a otro en la caída. La inspección ocular que llevaron a cabo los agentes del Seprona evidencia que desde el lugar en el que el rehalero se aproximaba al punto de agarre de los perros "no se podía conocer el inminente peligro que se cernía sobre ellos hasta que no lo vivió personalmente al acercarse a rematar al ciervo". Añade, además, que el rehalero no había soltado a los perros en ese punto, ni los había dirigido hacia ese roquedo "de forma deliberada".

Momento en el que los perros caen al barranco.

"La orografía de los terrenos que integran el coto no es imputable al responsable de los animales", recoge también el decreto datado el 18 de mayo, en el que además apunta que la colocación de los puestos en uno u otro punto para anticipar el avance de los animales en el acoso o la huida, no es algo que dependa igualmente del dueño de la rehala.

Considera por todo eso la fiscal, según recoge El Periódico de Extremadura, que "la precipitación y muerte del perro Faroles y las lesiones del perro Ligero no puede atribuirse en términos de imputación jurídica", al rehalero. La investigación deja además «debidamente acreditado» que al perro Ligero, se le prestó «la asistencia veterinaria precisa» para que se recuperara: cuatro intervenciones quirúrgicas y catorce días de ingreso para fijar las fracturas que le ocasionó la caída en el fémur, la escápula y la mandíbula del lado derecho.

Sobre la muerte del ciervo, el decreto de la fiscal recoge que "no puede existir ningún reproche penal", puesto que el responsable de los perros que cazaban en rehala el pasado 17 de noviembre estaba ejerciendo su derecho a la caza sobre un animal que pertenece a una especie cinegética, en temporada hábil, con los permisos y autorizaciones necesarias y en una modalidad prevista por la ley. Hace constar además que la montería contaba también con los permisos necesarios.

La decisión de la Fiscalía ya se ha notificado tanto al dueño de la rehala como a los denunciantes. Contra este decreto no se puede interponer recurso, sin perjuicio de que se pueda reproducir la denuncia ante el Juzgado de Instrucción de Valencia de Alcántara.

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