09 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Confirman que los restos hallados en el océano Atlántico son humanos y falta cotejarlos con ADN de familiares de la joven

Se cierra el cerco sobre Raúl Díaz, el presunto asesino en Lanzarote de la joven Romina Celeste Núñez

Romina Celeste Núñez.
Romina Celeste Núñez.
Raúl Díaz, detenido por la desaparición y presunto asesinato de su mujer, Romina Celeste Nuñez, tiene cada vez más complicado librarse de la Justicia. La titular del juzgado de Instrucción número 1 de Lanzarote ha decidido levantar el secreto sumarial para las partes implicadas, con lo que la familia de la fallecida podrá personarse como acusación particular y decidir su mejor estrategia para afrontar el caso.
 
 

La jueza de Instrucción número 1 de Lanzarote decidió levantar el lunes el secreto de sumario que pesaba sobre el caso de asesinato de la joven Romina Celeste Núñez, de 28 años, asesinada presuntamente por su marido, Rául Díaz, de 44 años, el pasado 1 de enero. 

Su marido Raúl Díaz, fue detenido y después confesó haberse deshecho del cadáver en el mar, aunque nunca ha reconocido ser autor del asesinato. Argumentó que encontró el cadáver de sus esposa en el cuarto de baño y se asustó, por eso intentó deshacerse del cadáver. Luego puso una denuncia por desaparición, pero la incongruencia de sus declaraciones, unida a una denuncia por maltrato quitada poco después por Romina Nuñez, hizo sospechar a los guardias civiles que investigaban el caso.

Una patrullera de la Guardia Civil busca restos de Laura Luelmo en la costa de Lanzarote.

El 15 de enero los investigadores fueron alertados del hallazgo de una bolsa con restos orgánicos en su interior, en concreto un trozo de pulmón, que no se ha podido verificar todavía que fuese de Romina porque no se poseen muestras de ADN de los familiares de la fallecida para compararlo. Su madre vive en La Asunción (Paraguay). La única que reside en España es su tía, con la que Romina vivía en Alcobendas (Madrid) antes de marchar para Lanzarote junto a Raúl Díaz. 
 
Fue un trabajador quien encontró estos restos en la playa de Las Cucharas en los primeros días de enero, al este de Lanzarote, pero los arrojó a un contenedor orgánico pensando que eran restos de animales, cuando todavía no se había ni denunciado la desaparición de Romina. Quien encontró finalmente la bolsa fue otra persona que trabaja en esta playa. Días después, cuando supo de la desaparición de la joven paraguaya por los medios de comunicación, decidió avisar a la Guardia Civil, que consiguió recuperar los restos  y enviarlos al Instituto Anatómico Forense, confirmando que eran humanos.
 
El levantamiento del secreto de sumario que se ha producido no significa que las diligencias practicadas y las que se practiquen sean públicas, sino que ahora las partes podrán acceder a las mismas, entre ellos la defensa de Raúl y la acusación particular de la familia de Romina. Mientras tanto, el presunto asesino, Raúl Díaz, permanece en prisión acusado de los delitos de maltrato habitual y homicidio o asesinato, acusaciones que se concretarán cuando termine la instrucción.
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