22 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El personal de las prisiones madrileñas se ha visto sometido a jornadas laborales de más de 48 horas ante su aislamiento debido a Filomena

El temporal siembra el caos en las cárceles y deja ‘atrapados’ a presos y funcionarios

Cárcel de Valdemoro
Cárcel de Valdemoro
Los centros penitenciarios han vivido una auténtica situación de caos tras los efectos de la borrasca Filomena a su paso por la Comunidad de Madrid, que afectó, de una manera u otra, a las siete cárceles madrileñas, de las que, prácticamente, en todo el fin de semana, no se ha podido entrar ni salir.

La mayoría de las cárceles están en lugares aislados y se llega a ellas por carreteras secundarias en las que el acúmulo de nieve podría haber superado los 50 centímetros, y donde las máquinas quitanieves todavía no habían actuado. Esto ha provocado la reclusión, tanto de funcionarios como, incluso, familiares de los internos que habían ido a visitarlos, algunos de los cuales tuvieron que dormir en las prisiones. Incluso, en el caso de Aranjuez y Ocaña, se han producido daños materiales por el hundimiento de los techos de los aparcamientos sobre los vehículos de los funcionarios, dejándolos aplastados e inaccesibles.

Asimismo, gran parte de los servicios básicos de los Centros Penitenciarios afectados quedaron inutilizados por motivo del temporal teniendo problemas con la calefacción central, suministro de agua sanitaria, tanto caliente como fría, así como cortes intermitentes de luz.

Interminables jornadas laborales

Muchos empleados han tenido de doblar o, incluso, triplicar sus turnos con jornadas laborales de más de 48 horas, sin relevos ni previsión de ellos. Diversas organizaciones calificaban la situación de dramática. La Asociación de Trabajadores de Instituciones Penitenciarias ‘Tu Abandono Me Puede Matar’ informaba, en este sentido, de que desde el 8 de enero “los relevos de personal no se han podido realizar”, al tiempo que lamentaban que por parte de las Administraciones “no se haya buscado una solución al problema de la incomunicación de estos centros con el consiguiente riesgo para los trabajadores y para la población reclusa en caso de incidentes o emergencia que implique el traslado de internos”.

Según esta Asociación, “las máquinas quitanieves en muchos casos no han llegado a los centros penitenciarios pese a la insistencia en las peticiones de auxilio por parte de las direcciones de los centros penitenciarios, aún siendo un servicio público esencial”.

Asimismo, instó a que se abone a los funcionarios y al personal laboral afectado los daños producidos en sus vehículos por el desplome de marquesinas y elementos arquitectónicos de las infraestructuras penitenciarias durante el temporal, a su juicio, “por falta de previsión a la hora de retirar la nieve de esos elementos arquitectónicos, siendo responsabilidad de la Administración esa falta de cuidado”.

Por su parte, desde la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) se denunciaba cómo funcionarios de las prisiones de Aranjuez, Estremera y Valdemoro habían quedado atrapados desde el pasado viernes en sus centros de trabajo por la nieve y lamentaba que Instituciones Penitenciarias “no estuviera dando la talla” para proteger a sus trabajadores.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) también instó a la  adopción de medidas “con urgencia” para relevar y asistir a los Guardias Civiles, en concreto, a los de servicio en el centro penitenciario de Valdemoro que se ha visto especialmente afectado.

La previsión de Instituciones Penitenciarias para la cárcel de Madrid III-Valdemoro, la más perjudicada por el temporal de nieve, es que este lunes se realizaran los primeros relevos de funcionarios, mientras que el relevo de personal quedó efectuado en Madrid I y II, en Alcalá-Meco.

Este lunes también quedaban despejados los accesos en Madrid IV-Navalcarnero,  produciéndose los relevos, que llegaron tanto en vehículos particulares como en autobús.

A  la prisión de Soto del Real también llegaron los trabajadores en muchos casos en sus vehículos particulares, ya que los servicios de autobús quedaron interrumpidos por el hielo. Mientras que en Estremera, al parecer, no se registraron problemas en dichos relevos.

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