04 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

ESTA SAGA ARGENTINA, EN LA QUE SE INSPIRA UNA SERIE DE NETFLIX, ESCONDÍA UN NEGOCIO CRIMINAL EN SU CASA PARA MANTENER SU ALTO RITMO DE VIDA

El clan Puccio vuelve a escena: Así actuaba la familia que con sus secuestros sembró el miedo

La familia Puccio: Alejandro, Silvia, Daniel, Guillermo, Epifanía, Arquímedes y Adriana
La familia Puccio: Alejandro, Silvia, Daniel, Guillermo, Epifanía, Arquímedes y Adriana
La familia Puccio vivía en el barrio de San Isidro, en la zona norte de Buenos Aires. Durante muchos años, Arquímedes Puccio y su mujer, Epifanía Calvo, con sus cinco hijos, llevaban una vida ejemplar. Pero todo cambió la noche del 23 de agosto de 1985, cuando la policía entró en su casa arrestando a toda la familia. Una investigación previa les implicaba en un lucrativo negocio que los situaba como secuestradores, siendo sus víctimas sus conocidos.

El secreto de la familia Greco, es el nombre que se le ha dado en la ficción a esta escalofriante historia basada en hechos reales, que cuenta la historia de una familia de clase alta que para no perder su estatus comienza a cometer delitos de secuestro. En los años 80 fue uno de los casos más sonados en Argentina y existen infinidad de noticias y crónicas del momento que desvelaban los entresijos de esta familia. 

El líder del clan era el padre de familia, Arquímedes Puccio. Y todos juntos simulaban ser la familia perfecta, que vivía en una gran casa ubicada a las afueras de Buenos Aires, en uno de los mejores barrios de la ciudad. Y fue precisamente desde allí, desde donde comenzaron a ejecutar sus actos delictivos, secuestros y extorsiones hacia personas con poder económico.

Según las investigaciones que se realizaron en esos años, el objetivo de la familia era ganar dinero para mantener su estilo de vida tras ser despedido Arquímedes de su trabajo. La idea de secuestrar a empresarios y familiares surgió después de que se reencontrara con uno de sus antiguos colaboradores laborales, Guillermo Fernández.

La familia estaba integrada por el matrimonio, Arquímedes Puccio, que era un agente en activo del servicio de inteligencia argentino; su mujer, Epifanía Calvo, profesora de contabilidad y matemáticas, y sus cinco hijos: Alejandro, Silvia, Daniel, Guillermo y Adriana. La red de delincuencia estaba principalmente formada por Arquímedes y sus hijos Alejandro y Daniel, a quienes apoyaban Guillermo Fernández y el coronel Rodolfo Franco.

Los secuestros más sonados

Cometieron varios delitos pero principalmente fueron tres secuestros los que poco a poco revelaron la trama de la que formaba parte la familia.

Uno de ellos fue el de Ricardo Manoukian, hijo del dueño de los supermercados Tanti. Alejandro Puccio se hizo amigo suyo para facilitar el secuestro. Manoukian estuvo encerrado nueve días. Alejandro convenció a Ricardo para ir a un bar cercano y al llegar allí, se encontró con Arquímedes, Franco y Fernández, quienes, cubriéndole la cabeza, lo trasladaron hasta la casa de los Puccio. Tras recibir la cantidad de 250.000 dólares de la familia del secuestrado a cambio de su liberación, Ricardo Manoukian fue asesinado al día siguiente de tres tiros en la cabeza.

Con una táctica similar, Alejandro también fue el cebo para Eduardo Aulet, un ingeniero y jugador de rugby. Tenía 25 años, estaba casado con una abogada y su familia era dueña de una empresa de metalurgia. Se dirigía por la mañana a la empresa cuando Guillermo Fernández sacó un arma y le obligó a desviarse del camino. Su padre pagó 150.000 dólares por su liberación, que nunca tuvo lugar. Cuatro años más tarde su cuerpo fue encontrado con tres disparos en la cabeza.

Emilio Naum era un conocido empresario de 38 años del mundo textil y conocido de Arquímedes. Salió una mañana de junio de su casa y cuando se encontraba conduciendo su coche, Puccio le hizo unas señas para que parara y este le hizo montarse en su coche y comenzó el secuestro. En un intento de huida, fue asesinado.

El último secuestro que realizaron fue el de la empresaria Nélida Bollini de Prado. En ese momento, la familia ya estaba siendo investigada por la policía por otros asuntos y, a raíz de esa circunstancia, un día la policía organizó una redada en la casa familiar. La sorpresa fue encontrar allí a la empresaria. Tras el rescate, los Puccio fueron detenidos y se comenzó a desvelar el entramado en el que llevaban metidos varios años.

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Arquímedes Puccio, detenido.

El fin de la familia

El 23 de agosto del año 1985 Arquímedes y su hijo Daniel acudieron a una estación de servicio para cobrar el rescate de la empresaria Bollini de Prado. Lo que no sabían es que les esperaba la policía para detenerles por otros motivos ajenos a los secuestros. Horas más tarde, la policía rastreó su casa y encontraron a la empresaria. En ese momento, comenzó el fin del clan.

Toda la familia, menos Adriana, la hija menor, fue señalada por la justicia argentina como cómplices de secuestro y asesinato. El matrimonio, junto a sus hijos Alejandro, Silvia y Daniel fueron condenados. Epifanía, la mujer, fue liberada al poco tiempo por falta de pruebas que sostuvieran que sabía lo que pasaba en su casa. Silvia, colaboró con las autoridades en la investigación para mantener su inocencia y Daniel huyó de Argentina.

Los únicos que cumplieron condena fueron Arquímedes y Alejandro, quien fue encarcelado hasta su muerte en 2008. El patriarca del clan cumplió gran parte de su condena en reclusión perpetua, saliendo de prisión en 2008 y falleciendo en completo abandono en 2013.

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