26 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA

Sufrió el pasado viernes un asalto en su domicilio de Encinacorba, donde reside solo, y se hizo el muerto para evitar que le siguieran pegando

Brutal paliza a un anciano de 96 años en su casa de un pueblo de Zaragoza para robarle: "Empezaron a darme puñetazos"

Antonio, el anciano que sufrió la brutal paliza / heraldo.es
Antonio, el anciano que sufrió la brutal paliza / heraldo.es
Antonio, de 96 años, sufrió el pasado viernes un asalto a su domicilio de la localidad zaragozana de Encinacorba, donde reside solo. Eran las cuatro de la mañana y varias personas entraron a su casa y le dieron una terrible paliza hasta el punto de que el anciano decidió hacerse el muerto para que dejaran de pegarle. Una vez que logró liberarse, tuvo que recibir 18 puntos de sutura. La Guardia Civil investiga el suceso como un presunto delito de tentativa de robo con violencia.

Jesús Martín, alcalde de Encinacorba, población de solo 189 habitantes ubicada en la comarca zaragozana del Campo de Cariñena, fue quien expuso los hechos, relatando que Antonio se despertó sobresaltado sobre las cuatro de la mañana y se encontró a dos individuos delante de su cama que, sin mediar palabra, comenzaron a propinarle una brutal paliza, dándole puñetazos en los ojos, para después atarlo y amordazarlo.

Cuando los agresores se marcharon de su domicilio, según relata heraldo.es, el anciano consiguió desatarse y salir a la calle a pedir auxilio. Los atacantes podrían haberse llevado solo algo de dinero de un bolso de la víctima. La Guardia Civil de La Almunia investiga lo ocurrido y está buscando a los asaltantes.

 

La víctima tuvo que ser atendida en un centro de salud y requirió de 18 puntos de sutura en una muñeca por las heridas causadas al intentar desatarse. Antonio se encuentra aparentemente bien y ahora está con sus hijos.

Al parecer, ésta sería la segunda vez que unos desconocidos entran en la vivienda de este anciano de 96 años para robarle y, según fuentes cercanas a la víctima, se teme que podrían haber hecho una copia de la llave para acceder al domicilio mientras el anciano dormía. Antonio tardó tres horas en desatarse y ahora se encuentra dolorido, con ambos ojos amoratados y 18 puntos en su mano izquierda. Los presuntos ladrones entraron y salieron por la puerta principal.

Al anciano le pareció escuchar algún ruido extraño y trató de incorporarse, pero no tuvo opción: "Se pusieron uno a cada lado de la cama y al intentar levantarme empezaron a darme puñetazos. Acto seguido, me amordazaron con una camisa y me ataron las manos por detrás con un jersey. Quise impedirlo, pero volvieron a golpearme y caí sobre la cama".

Un inmueble de la localidad zaragozana de Encinacorba.

"Me quedé recostado sobre el colchón haciéndome el muerto, así que se fueron a registrar la casa buscando dinero. Cada diez minutos, venía uno y me tocaba la sien para comprobar si tenía pulso. En ese momento, yo permanecía inmóvil y contenía la respiración", ha señalado el anciano.

 

Los delincuentes "no abrieron la boca en ningún momento", posiblemente, para que no identificara su acento al hablar, dice Antonio. Lo cierto es que desvalijaron una a una todas las estancias del enorme caserón de tres plantas donde Antonio vive solo desde que enviudó, hace ahora seis años. No quedó ni un armario sin vaciar ni una cama sin levantar, puesto que los ladrones lo pusieron todo patas arriba. Sin embargo, sus esfuerzos resultaron baldíos, ya que no fueron capaces de localizar ni un solo euro y se marcharon con las manos vacías.

"Lo primero que hice fue quitarme la mordaza. Lo conseguí haciendo movimientos con la boca y con ayuda de una cortina. Bastante más me costó desatarme, ya que tenía las manos por detrás de la espalda. Empecé a frotarme las palmas una y otra vez. Con tanta fuerza que terminé levantándome toda la piel", señala el anciano.

Antonio nació en 1922 y estuvo medio siglo como clarinetista y saxofonista en la Banda de Encinacorba. Es un hombre muy querido en la pequeña localidad zaragozana, ya que su pasado está vinculado a su banda de música. El mismo llamó por teléfono a la Guardia Civil para comunicar el asalto y también contactó con el centro de Salud de Cariñena para que le atendieran. Ya tenía la experiencia del asalto anterior y sabía qué tenía que hacer: "Hace un año y medio fui víctima de otro robo. Entonces, me dijeron que si me volvía a pasar algo que llamara al 062. Y eso fue lo que hice".

En aquella ocasión, el asalto fue a plena luz del día. Una mujer se presentó en su puerta ofreciéndole calzoncillos, pero lo que en realidad quería era entretenerle. Así, mientras el vecino le ofrecía un café y un poco de jamón, otros dos hombres se adentraron en la vivienda y se llevaron el escaso dinero que tenía guardado.

Los hijos de Antonio, que viven en Zaragoza pero pasan todos los fines de semana en Encinacorba, no se separan ahora de su padre. "Pasa los inviernos con nosotros, pero en cuanto llega el buen tiempo, se empeña en venir al pueblo. Dice que su vida está aquí. Le ayudan dos mujeres y nosotros venimos todos los viernes, por lo que, hasta ahora, estábamos tranquilos. Sin embargo, ya no lo vamos a poder dejar solo", explicaba ayer Jesús, uno de los hijos. "Parece estar bien, pero nos dice que cierra los ojos y ve a los dos encapuchados", apostillaba.

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