27 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Nació en Uruguay, vivía con su esposa y atravesaba un momento de depresión y cambios de humor tras abandonar dos trabajos

Se busca desde hace 15 días a Leonardo Antonio Falotico, de 56 años y desaparecido en Mollet

Leonardo Antonio en una foto de la familia.
Leonardo Antonio en una foto de la familia.
Leonardo Antonio Falotico Capo atravesaba un momento delicado. Salió de su casa el día 15 de octubre en Mollet de Vallès a las 10.30 horas de la mañana conduciendo su furgoneta y desde entonces se desconoce su paradero. Leonardo atravesaba una depresión que le había hecho renunciar a tres trabajos en unos meses y necesitaba tomar antidepresivos.

Leonardo salió el día 15 de octubre de su casa en la localidad barcelonesa de Mollet de Vallès a las 10.30 horas de la mañana. Había discutido con una de sus hijas e iba a firmar un nuevo contrato de trabajo. Era vigilante de seguridad. Su esposa Jacqueline recuerda que Leonardo "llevaba una temporada que se enfadaba por todo, llegó a decirle a nuestra hija que tomaba un avión y se volvía a Uruguay".

Leonardo Antonio Falotico Capo mide 1,58 metros y pesa unos 78 kilos, su pelo es corto, liso y canoso. Se fue en un furgoneta blanca, de la marca Fiat Ducato con matrícula 8121 BPB y vestía pantalón tejano, un jersey con rayas azules, grises y burdeos y deportivas blancas de la marca Adidas.

                                                                Leonardo Antonio Falotico

Su esposa explica a elcierredigital.com que Leonardo había trabajado durante dos meses y medio como vigilante de seguridad que "renunció a que le extendieran el contrato durante seis meses más porque dijo que se sentía mal tratado, no le gustaba como le trataban en la empresa, que eran racistas con él, le trataban de manera inhumana y renunció. El carácter le cambió mucho en poco tiempo y se enfadaba por todo, yo sabía llevarlo y no tenía problemas aunque no podíamos hablar de su trabajo porque se enfadaba muchísimo".

Leonardo "no estaba psicológicamente bien, en una de las últimas discusiones con la hija pequeña los vecinos llamaron a la policía porque el levantaba mucho la voz y cuando llegaron los mossos él ya se había ido. Yo pensaba que el estrés laboral era el culpable de todo. Pero encontró otro trabajo similar, fue y a los tres o cuatro días volvió a dejarlo por el mismo motivo, se sentía perseguido y tratado mal. El día que se fue me preocupé pero como tenía un colchón y mantas en la furgoneta pensé que estaba enfadado y se le pasaría. En otras ocasiones hablaba con la hija mayor y le convencía de que no era para tanto y que volviera a casa", explica su esposa a elcierredigital.com.

Pero la familia comenzó a preocuparse cuando Leonardo no se presentó el día 16 en casa de su hija en Sabadell para ir a buscar a su nieta, por la que siente devoción. Cuando empezaron a llamarlo también descubrieron que su móvil estaba apagado y entonces su esposa acudió a la comisaría de los Mossos d´Esquadra en Mollet del Vallès para poner denuncia.

                                     Leonardo Antonio Falotico Capo, desaparecido en Mollet del Vallès.

El problema es que "desde el día 15 de ido varias veces a comisaría a preguntar si han mirado ya las cámaras para ver por donde se fue en coche y me han dado siempre largas, sugieren que mi marido se fue por voluntad propia, pero lo cierto es que no ha sacado dinero de su cuenta, ni se ha ido a Uruguay porque su madre allí nos lo ha confirmado. Si se va voluntario yo no pongo denuncia", añade Jacqueline.

Los Mossos aseguraron a la esposa de Leonardo que "no les había contado todas las discusiones y que mis hijas sí lo declararon y no veo qué tiene que ver con que busquen o no su furgoneta en las cámaras de tráfico", dice Jacqueline.

Joaquín Amils, presidente de SOSDesaparecidos asegura que "no entendemos el protocolo que usan los Mossos y por qué no siguen el mismo que está aprobado por el ministerio del Interior. Nos parece inconcebible que a día 20 de octubre todavía no sepan darle respuestas a esta mujer y se limiten a decir que la desaparición es voluntaria. Nosotros tenemos preparadas cuatro unidades caninas para comenzar el rastreo, pero necesitamos un punto de partida, que en este caso sería la furgoneta".

La verdad es que la búsqueda de desaparecidos parece tener una espinita clavada en el cuerpo de los Mossos d´Esquadra. Hace solo unos días se descubría el cuerpo sin vida de Manuel Mourin, un hombre de 89 años, que permaneció 48 horas fallecido en el hospital Val d´Hebrón de Barcelona, cuando los Mossos miraron las cámaras del hospital y descubrieron que el hombre nunca había salido del centro hospitalario. Este caso se sumó al de Jesús Pinto, un hombre de 57 años que falleció tras abandonar el hospital tarraconense de Reus y murió tras sufrir un accidente a 400 metros del hospital. Fue encontrado una semana después en un parque tras una batida.

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