14 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Desde que mantenía una relación paralela con otro hombre hasta que no mandaba dinero a Honduras, dos de las falsedades más dolorosas para su familia

Las once mentiras que se han contado sobre el asesinato de Heidi Paz y su relación con el Rey del Cachopo

Su última foto de perfil en la que está con Heidi y su hija
Su última foto de perfil en la que está con Heidi y su hija / Facebook
Muchas son las incognitas que existen todavía en el asesinato de Heidi Paz, novia de César Román, Rey del Cachopo. Tantas cuestiones por resolver han motivado que se publicasen hasta once mentiras no contrastadas sobre la vida de la víctima y su relación con Román. Estas pistas falsas se han usado con intención de tapar otras verdades, como el hallazgo de una huella de Román en una botella, que contenía sosa cáustica, encontrada junto al cadáver de Heidi.

Sobre el asesinato de Heidi Paz y César Román Viruete, Rey del Cachopo, se han publicado y dicho, al menos, once mentiras en diferentes lugares, desde el juzgado donde se instruyó la causa hasta en algunos medios de comunicación. Algunas de estas mentiras son involuntarias por el secretismo con el que se llevó la instrucción, pero otras contribuyeron a esconder la verdad, como que durante la instrucción la Policía Científica encontró una huella de César Román en la botella de sosa cáustica encontrada junto a la maleta que contenía el torso de Heidi, en la nave de Usera.

La primera gran mentira que se filtró hace mención a que Heidi habría mantenido una relación paralela con un hombre llamado Marcelo Olazar, mientras estaba con Román. Esta falsedad es fácil de demostrar puesto que este hombre acudió a uno de los locales de César, para intentar hablar con Heidi,  y fue expulsado del mismo por Giovanni, el hombre que hacía de guardaespaldas del Rey del Cachopo, a petición de la propia hondureña, que se negó a hablar con él.

También se ha publicado que Heidi dio por finalizada su relación con Román y se fue a vivir a la localidad madrileña de Sevilla la Nueva junto a un joven llamado Israel Montero. Esto no es verdad y, en todo caso, se encontró ropa del propio Israel en la casa de César en Vallecas. Cómo llegó allí la ropa es otra de las preguntas para la que los investigadores no tienen una respuesta clara todavía.

El Rey del Cachopo cuando intentaba triunfar con sus restaurantes.

La cuarta mentira evidente es cuando se llegó a insinuar que Heidi consumiera o traficara con drogas. En este caso, la ciencia es una jueza objetiva y el informe forense demostró que en el cuerpo de la mujer no había restos de sustancias tóxicas. Román Viruete declaró en el juzgado que habían puesto una pistola en la cabeza de Heidi y otra en su barriga para amenazarlos de muerte. La jueza se encargó de demostrar esta quinta mentira, al preguntar al detenido detalles sobre esta cuestión y ser incapaz de responder coherentemente el propio Rey del Cachopo.

Una cariñosa carta renocida por el propio César Román

La sexta de las mentiras hace mención a que Heidi habría abandonado al Rey del Cachopo poco antes de morir. Si esto fuese cierto, la propia mujer no habría dejado una cariñosa carta a modo de despedida de Román, pidiendo tiempo para ella y para pasar el luto por la pérdida reciente del bebé de ambos. Estas dos cuestiones, tanto la autenticidad de la carta, como la pérdida del bebé fueron confirmadas por el Rey del Cachopo en su declaración ante la jueza de Instrucción.

También se ha dejado "caer" en algunos medios de comunicación que Heidi Paz estaba con Román por intereses económicos. Es incierto, puesto que la mujer había trabajado antes como camarera, trabajó en uno de los restaurantes de Román y después trabajó de nuevo como camarera en otra sidrería, que no era propiedad del Rey del Cachopo.

La octava mentira publicada hace mención a que la pareja formada por Román y Heidi vivieron durante tres días en casa de Gloria Bulnes, madre de Heidi. La verdad es que fueron diez los días que ambos vivieron en casa de Gloria. También es mentira que Gloria dijese en su declaración policial nada sobre la amputación de los pechos de Heidi, puesto que este extremo era desconocido entonces para todas las partes, al no tener nadie acceso al informe forense, que permanecía bajo secreto de sumario.

La décima y penúltima mentira hace mención a la nacionalidad del padre de los hijos de Heidi. Se ha publicado que era de nacionalidad argentina, cuando lo cierto es que es hondureño como la fallecida. La última de las informaciones erróneas es especialmente dolorosa para la familia de Heidi Paz, ya que se hacía referencia a que la mujer nunca habría mandado dinero para mantener a sus hijos, al cuidado de los abuelos paternos. Es falso, ya que Heidi enviaba periódicamente dinero a Honduras para ayudar en la manutención de sus hijos.

 

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