19 de enero de 2020
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FIN DE SEMANA

Los investigadores creen que sufrió un accidente cuando intentaba suicidarse y se precipitó por un barranco

Encuentran muerto a Bartomeu Soler, testigo clave del crimen del pantano de Susqueda

Bartomeu Soler / El Punt Avui.
Bartomeu Soler / El Punt Avui.
El miércoles encontraron el cadáver de Bartomeu Soler, testigo en el crimen de Marc Hernández, de 23 años y Paula Mas, de 21, que fueron asesinados el 24 de agosto de 2017 y sus cuerpos arrojados al pantano de Susqueda. El cuerpo fue encontrado por un amigo que, alarmado por no tener noticias de Bartomeu, de 67 años, se acercó hasta su cabaña para intentar localizarlo.

Bartomeu Soler vivía solo en una cabaña a orillas del embalse y, en un primer momento, fue señalado por el asesinato de los dos jóvenes. Sin embargo, luego se detuvo a Jordi Magentí, que tuvo que ser puesto en libertad por falta de pruebas. El cuerpo de Bartomeu Soler fue encontrado despeñado cerca de un árbol, donde había colocado una soga y una escalera fabricada a mano. Los primeros indicios apuntan a que el hombre quería suicidarse, porque incluso había dejado una nota manuscrita, pero que un accidente le hizo despeñarse y morir de manera accidental, cerca de su cabaña.

Para rescatar el cuerpo, los Bomberos tuvieron que acceder con un helicóptero. La nota de despedida está fechada en el pasado 16 de noviembre. Bartomeu fue una de las primeras personas investigadas por la muerte de Marc y Paula, cuyos cuerpos fueron rescatados del pantano de Susqueda a finales del 2017. Los investigadores lo descartaron al acusar a Jordi Magentí, tras declarar Bartomeu que había observado su Land Rover al lado de la escena del crimen. Magentí pasó nueve meses en prisión y siempre mantuvo su inocencia. 

Marc y Paula en la última imagen que se tiene de ambos juntos.

Marc, de 23 años, y Paula, de 21, desaparecieron el 24 de agosto del 2017. Los dos jóvenes, que eran pareja, habían ido a pasar la noche al pantano de Susqueda (Gerona), cercano a su casa. Hasta allí se llevaron solamente su kayak; tenían pensado dormir en el Opel Astra de Marc.

Dos días después de desaparecer, los agentes encontraron la embarcación de la pareja, que estaba a la deriva. En la otra punta del pantano apareció el coche. Le habían puesto varias piedras en su interior; se encontraba a unos siete metros de profundidad. Alguien lo había hundido a propósito. 

Jordi Magentí, detenido por los Mossos.

Cuando los Mossos lograron sacarlo del agua se dieron cuenta que faltaba la ventanilla del conductor; por lo que el asesino la rompió para entrar a por ellos mientras dormían. El cuerpo de Marc y Paula; él con un disparo por la espalda, ella, uno en la sien, a  quemarropa.

Tras meses de una complicada investigación, Jordi Magentí fue detenido, pero nueve meses después de su detención, la Audiencia de Girona decretó su puesta en libertad por falta de pruebas.

Magentí tenía antecendentes penales porque en 1997 asesinó a su primera mujer, Josefina García, cuando volvía de trabajar. Él la esperaba con una escopeta con la que le pegó tres tiros. Posteriormente, la remató en el suelo. Ella ya le había denunciado por malos tratos en dos ocasiones. Cumplió 13 años de condena, de los 15 que tenía que cumplir. 

Tras dejar en libertad a Magentí los Mossos abrieron una nueva vía de investigación para buscar a un súbdito francés, Victor V., que habría estado en la zona en aquellas fechas, pero no se logró localizarlo y por tanto, el asesinato de los jóvenes está calificado como "sin resolver", aunque en privado los investigadores piensen otra cosa muy diferente.

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