25 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

LOS HERMANOS DESAPARECIERON LA MADRUGADA DEL 4 DE SEPTIEMBRE DE 1988 DEL HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS DE MANRESA, EN BARCELONA

Treinta y tres años sin rastro de Isidro y Dolores Orrit: Las incógnitas de esta desaparición que sigue sin resolverse

Hermanos Orrit.
Hermanos Orrit.
La desaparición de los hermanos Orrit es otro caso inquietante de la crónica negra española. Isidro y Dolores Orrit desaparecieron en la madrugada del 4 de septiembre de 1988 del Hospital San Juan de Dios, en Manresa, sin dejar rastro. Desde entonces, su familia no ha cesado la búsqueda. A pesar de una investigación a todas luces insuficiente, el relato de un nuevo testigo podría ahora aportar luz a un suceso que lleva más de tres décadas sin respuesta.

El 4 de septiembre de 1988, se cumplen mañana 33 años, los hermanos Isidro y Dolores Orrit, de cinco y 17 años, se esfumaron de la habitación 229 del hospital Sant Joan de Déu de Manresa. Los sucesos que aquella madrugada condujeron a su desaparición continúan siendo hoy, más de tres décadas después, una incógnita. 

Dolores cuidaba aquella noche de su hermano, ingresado por unas úlceras que le habían aparecido en la boca a consecuencia de una reacción alérgica a la penicilina. Ambos tenían que haber dormido juntos, pero a las siete de la mañana del día siguiente la habitación estaba vacía. En el lugar, tan solo la ropa de Isidro y las gafas, aparentemente, de Dolores.

La madre denunció la desaparición en comisaría 24 horas después. Se peinaron los alrededores del hospital, barrancos, bosques cercanos. También se usaron perros guía para seguir su rastro, que se acababa a las puertas de las Urgencias. Se barajó entonces desde el accidente hasta que los menores se hubieran suicidado por problemas familiares. La hermanos Orrit, quince en total y de origen muy humilde, habían afrontado hacía tan solo dos meses la muerte de su padre. 

Sin embargo, ninguna de las pesquisas dio resultado. Los cabos sueltos de una investigación, a todas luces, insuficiente, fueron muchos. 

Las líneas de investigación

En 1994 se aportó una pista nueva. Una trabajadora del Hospital aseguró haber sido testigo de una conversación entre cuatro adultos en las que un hombre se quejaba de la situación de los menores Orrit y aseguraba que estarían mucho mejor viviendo con la familia paterna. 

Dolores tenía 17 años en el momento de la desaparición. 

En 2016, la Policía recibió una llamada desde Oporto (Portugal) donde aseguraba haber visto a los Orrit en la ciudad lusa. Sin embargo, esta pista sólo se consideró un rumor sin fundamento. Más de tres décadas después, Carmen, hermana de Isidro y Dolores, sigue empeñada en encontrar a sus hermanos. Está convencida de que no se trató de una desaparición voluntaria. 

Un nuevo testigo

En junio de este año, un nuevo testigo se puso en contacto con el programa de Telecinco Viva la vida. Una persona que podía poner luz a una de las desapariciones más misteriosas de la Historia reciente de España. 

Así comenzaba su relato: "Yo estaba aburrido en la habitación, me fui a fumar y entonces escuché llorar. Estaba llorando el niño. Venga a llorar, venga a llorar, pasó un médico para dentro de la habitación con una silla de ruedas y le dijo a la niña: '¡súbete a la silla de ruedas y coge a tu hermano!'.

Y  la chica dijo: '¿y mi madre? ¿Y mi madre?' Y cogió el médico y se los llevó para fuera. Y pasó por el lado mío, se me quedó mirando… Con una mirada… que me… Una mirada rara… Y entonces yo cogí y al ver que el niño lloraba y que no estaban los padres pues seguí al médico. Había un ascensor que bajaba y subía. Pero que bajaba hasta el sótano. Bajó el médico y yo bajé detrás. Le seguí y le seguí hasta abajo, detrás, pues fui detrás de él". 

El testigo acaba diciendo que la desaparición de los hermanos Orrit pudo no ser voluntaria: "Cuando fui al sótano, al final había unas puertas de estas como las piscinas… De estas de plástico. Fue con la silla de ruedas hasta allí que le estaba esperando otro médico que iba de blanco y con una “jeringa” [jeringuilla]. Y el niño venga a llorar, le cogió en brazos al niño, le 'metió' la inyección y le metió en la camilla y lo tapó con una sábana blanca. 

Hospital San Juan de Dios de Manresa. 

Y luego a la niña, le hizo lo mismo. Le 'petó' la inyección, la subió a la camilla y la tapó igual, con una sábana blanca. Y desde allí miró así y me vio. Salí corriendo rápidamente para el ascensor y suerte que estaba abierto, si no estaba muerto como los niños”. 

La abogada de la familia informó al juzgado del relato del nuevo testigo pero el magistrado rechazó reabrir la causa. Presentaron entonces un recurso de amparo al Tribunal Constitucional, que determinó que no había trascendencia constitucional en la reclamación. El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo es la última puerta a la que llamarán para tratar de dilucidar que sucedió aquella noche de 1988.

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