29 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El fiscal solicita esta condena para Leonardo Valencia Jaramillo, acusado de la muerte de la joven Emilce en octubre de 2019 en la localidad madrileña

Piden 25 años de cárcel para el descuartizador de Valdemoro por asesinato y profanación de cadáver

/ Leonardo, el "descuartizador de Valdemoro".
25 años de prisión por el asesinato de la joven Emilce y cinco meses más de cárcel por la profanación de su cadáver. Es la petición del fiscal para Leonardo Valencia Jaramillo, el conocido como “descuartizador de Valdemoro”, por los hechos terribles de la madrugada del 16 de octubre de 2019 en la localidad madrileña de Valdemoro.

El relato del fiscal arranca a las 00:16 hora del 15 de octubre de 2019, cuando el acusado recibió en su domicilio de la calle Francia 124 de Valdemoro a la joven Emilce de 18 años, a la que conocía de haberle realizado algunos tatuajes en fechas anteriores y en ocasiones venderle medicamentos sin receta de forma ilegal.

Tras un par de horas durante las que la víctima consumió varias cervezas y pastillas de Rivotril en el dormitorio principal de la casa que ocupaba el acusado, éste aprovechó el estado de somnolencia en que se hallaba la mujer y decidió asesinarla. Así, según el fiscal, entre las 2:00 y las 3:00 de la madrugada del 16 de octubre, Leonardo se colocó súbitamente tras Emilce e intentó ahogarla haciéndole un “mataleón” con su brazo. Tras unos minutos interminables de agonía y sufrimiento para la víctima, el asesino optó por cambiar de táctica e intentó ahogarla con un cable de ordenador sin conseguirlo tampoco. Finalmente, mientras con una mano apretaba el cable, con la otra agarró un cuchillo con el que apuñaló a la joven.

Fue un asesinato cobarde, con alevosía, intentando sorprender a la víctima por la espalda para impedir que pudiera defenderse. También fue un asesinato inhumano, con un desprecio total del asesino por el sufrimiento de su víctima. Y, sin embargo, todo lo que ocurrió después alcanzó las mayores de barbarie conocidas hasta la fecha en Madrid. Según el relato del fiscal, una vez asesinada Emilce, Leonardo trasladó el cuerpo a la bañera y usando un bisturí comenzó a recortarlo siguiendo el patrón de una lámina que colgaba en la pared representando a una mujer con los mismos tatuajes que Emilce. A continuación, recortó el rostro de la víctima, igual que los tatuajes, para guardarlos como trofeo.

Lo que sucedió después fue terrible y figura en el sumario al que ha tenido acceso elcierredigital.com. Los investigadores se vieron obligados a elaborar tres croquis, uno por cada planta del chalet ocupado donde vivía Leonardo, para señalar en cada planta los vestigios que fueron hallando como sangre, armas o restos de la vida. El asesino cayó pronto en la cuenta de que no iba a poder encubrir todo aquello con facilidad y decidió escalar un peldaño más en su comportamiento salvaje. Así, eligió quemar los restos de la víctima en la barbacoa del patio del chalet.

Los vecinos detectaron el humo y el desagradable olor por primera vez a las 5 de la madrugada. Llegaron a comentarlo entre ellos, creyendo que era un incendio, incluso uno de ellos le pidió que apagara la barbacoa antes de que a las 11 se extinguiera el humo por completo. No tuvo éxito, y entonces decidió quedar con su expareja, Celia. Ella le acompañó a comprar los útiles para limpiar la sangre en la casa, bolsas de basura para deshacerse de los restos y hasta una pala para enterrar el cuerpo. A ella le contó que “había matado a Emilce por ver qué se sentía, pero que no había sentido nada”.

“Si mueres, me gustaría comerme tu carne”

Celia le ayudó a limpiar de sangre algunas partes de la casa, mientras según ella declaró a la Guardia Civil, Leonardo le decía con una mueca de burla terrorífica que la próxima podría ser ella. “Si mueres, me gustaría comerme tu carne”, le dijo, entre otros comentarios macabros. Finalmente, a las ocho de la tarde, aprovechando que Leonardo salió de la casa durante unos minutos, Celia sacó fotos del escenario del crimen, llamó a su pareja para que fuera a buscarla y acudió a denunciarlo a la Guardia Civil. Allí mismo fue detenida por encubridora.

La denuncia de Celia llegó tarde, pero sirvió para que los guardias civiles de Valdemoro, espantados ante lo que parecía verse en las fotografías, acudieran a toda velocidad a la casa de Leonardo. Allí sorprendieron al asesino en el momento en que intentaba deshacerse de más restos del cuerpo de Emilce en un carrito de la compra. Hasta 51 armas blancas y cuatro réplicas de armas de fuego encontró la Guardia Civil en la casa, entre estanterías llenas de muñecos “gore” y un escenario macabro con figuras del diablo, escenas de sadismo y fascinación por el canibalismo. También un arsenal de pastillas de todo tipo para su propio suministro y para la reventa ilegal.

El 'carnicero de Valdemoro'.

A los guardias les dijo que “ha sido un accidente de tipo sexual”, la autopsia descubrió la mentira del descuartizador. Y los guardias, también descubrieron que Leonardo lo había intentado un año antes con otra pareja anterior. Con esa chica, repitió los mismos pasos y escenas hasta el intento de estrangulamiento, pero en esa ocasión la víctima pudo huir. Precisamente, la noche del crimen de Emilce, Leonardo todavía tenía una orden de alejamiento de su anterior pareja.

Ahora el fiscal le pide 25 años por asesinato y 5 meses más por la profanación del cadáver de Emilce, en un paso previo al juicio que aguarda al “descuartizado de Valdemoro” en unos meses. Respecto de Celia, el fiscal pide su sobreseimiento porque entiende que no existen indicios de criminalidad en su comportamiento. El fiscal cree que no participó en la muerte de Emilce ni en el maltrato a sus restos. Tampoco cree que pueda ser acusada de encubrimiento por ayudar al asesino a limpiar la escena del crimen y pasar casi un día entero para denunciar lo que había hecho, ya que su ayuda al asesino no sirvió para borrar por completo las pruebas o entorpecer enormemente la tarea de la Guardia Civil para esclarecer este crimen inhumano.

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