24 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

El último rastro conocido del asesino de MIriam, Toñi y Desirée lo situaba a bordo de un barco con destino a Irlanda cuando se le perdió la pista

Triple crimen de Alcàsser: La Audiencia Provincial de Valencia decide mantener activa la búsqueda de Antonio Anglés

Ficha policial de Anglés.
Ficha policial de Anglés.
El Caso Alcàsser vuelve a tener vida. Ahora la Audiencia Provincial de Valencia ha ordenado reabrir la investigación sobre la fuga de Antonio Anglés, uno de los autores del asesinato de las niñas de Alcàsser que continúa fugado desde 1993. Una decisión que se toma en contra del criterio de la jueza de Alzira que recibió el traspaso de la causa, según adelantó este viernes el diario Las Provincias.

La Audiencia Provincial de Valencia ha admitido el recurso presentado por la acusación popular contra el sobreseimiento provisional de las diligencias en 2019 en Reino Unido, tras una comisión rogatoria internacional, que permitieron averiguar algunos datos nuevos. La jueza de Alzira solicitó a las autoridades de Reino Unido que interrogasen otra vez a Kenneth Farquharson Stevens, el capitán del buque donde se pierde la pista de Anglés en 1993, tras ser entrevistado en uno de los programas de "Equipo de Investigación" de La Sexta.

En aquel programa, el capitán del City of Plymouth aseguró que un miembro de la tripulación pudo haber ayudado a escapar al fugitivo. Entonces, la jueza consideró oportuno tomar declaración de nuevo al marino jubilado, pero sus manifestaciones ante la Policía inglesa no permitieron esclarecer cómo logró huir Antonio Anglés. Entonces la Unidad de Cooperación Judicial del Gobierno británico informó de las pesquisas a la jueza de Alzira y al Grupo de Localización de Fugitivos Internacionales de la Policía Nacional.

Según las declaraciones de varios miembros de la tripulación de ese barco Anglés habría llamado por teléfono desde el buque a una persona de una compañía de transportes de Lisboa, donde había subido al City of Plymouth como polizón. Una vez descubierto Anglés se identificó con el nombre falso de Carlos Joaquim Carvalho Gonzales, un toxicómano que le ayudó a esconderse en Lisboa y que ya fue interrogado por los guardias civiles españoles tras ser localizado por el CNI en Lisboa.

Además, un miembro de la tripulación fotografió a Anglés durante la travesía por el océano Atlántico sin saber en ese momento que se trataba de un criminal huido de la Justicia española, pero no se lo contó a la Policía cuando fue interrogado en Liverpool en 1993.

Por estos nuevos datos, la Asociación Clara Campoamor, que ejerce la acusación popular, solicitó a la jueza la localización de la foto de Anglés y la identificación del agente de transporte en Lisboa que presuntamente habría hablado con el criminal fugado.

Elcierredigital.com ya ha contado las versiones sobre la huida de Antonio Anglés en varias ocasiones, ya que su paradero es la gran incógnita que rodea el triple asesinato de las niñas MIriam, Toñi y Desirée en 1992. Una rocambolesca huida por media España y un posterior viaje como polizón por barco a Irlanda lo alejaron de la acción de la Justicia. Dos hipótesis se barajaron sobre su paradero y parece ganar la que lo ubica vivo en América del Norte. Anglés sigue siendo el enemigo público número uno 28 años después. La otra versión es que estaría muerto, ahogado en el Mar del Norte.

El asesinato de Toñi, Míriam y Desirée, en 1992, pasará a la historia como uno de los crímenes más atroces de la España del siglo XX. Sus dos autores probados, Miguel Ricart y Antonio Anglés, corrieron suertes diferentes. El primero fue detenido y condenado a 170 años de prisión, pero el segundo huyó y continúa en paradero desconocido.

La ficha policial de Antonio Anglés.

El caso es que Antonio Anglés nunca fue encontrado y estaba judicialmente cerrado hasta ahora, aunque policialmente nunca lo ha estado. Hasta el momento, existen dos versiones probables extendidas sobre su paradero.

El 13 de noviembre de 1992 Miriam García, Toñi Gómez y Desirée Hernández hacían autostop para ir a la discoteca Coolor, de Picassent (Valencia), donde se celebraba una fiesta de su instituto. Tenían entre 14 y 15 años. El vehículo que paró fue el de Antonio Anglés y Miguel Ricart. Las secuestraron, las llevaron a una caseta abandonada en el campo, las torturaron, violaron, asesinaron y luego las enterraron.

El 27 de enero de 1993 dos apicultores descubrieron los cadáveres. La Guardia Civil encontró un volante hospitalario con el nombre de Enrique Anglés, hermano de Antonio, un conocido delincuente de la zona. Cuando los agentes estaban en el domicilio de los Anglés, en Catarroja, se presentó Miguel Ricart a preguntar qué ocurría, pero un guardia civil lo reconoció como "el Rubio", compañero de fechorías de Anglés y fue detenido. Mientras tanto, Antonio Anglés huía hasta una caseta abandonada en mitad del monte en Catarroja, pero cuando llegó la Guardia Civil, el asesino ya no estaba allí.

Antonio Anglés con el aspecto actual que tendría en una recreación.

El juzgado de Alzira que instruyó el caso abrió una pieza separada del sumario para dar con su paradero. Comenzaba su búsqueda y captura. Miguel Ricart fue condenado a 170 años de prisión, de los que cumplió 21 antes de ser puesto en libertad, en 2013, gracias a la aplicación de la  "doctrina Parot". La presión mediática le empujó a irse de España a Francia, hasta que fue localizado e indentificado hace unas semanas en Madrid en un narcopiso okupado del barrio de Carabanchel.

¿Pero dónde está Anglés? Lo que se sabe es que el 28 de enero de 1993 Anglés huyó de Catarroja, donde vivía con su madre y hermanos, a Valencia. Allí se cortó y tiñó el pelo de rubio, la peluquera lo reconoció.

Cartel de la búsqueda de Anglés.

Un día después, el 29 de enero, varios testigos lo reconocieron en la estación de autobuses de la capital valenciana, entre ellos la peluquera que lo atendió. Allí se perdió su pista durante doce días, hasta el 10 de febrero, cuando robó una furgoneta a punta de pistola en Vilamarxant y la abandonó en Minglanilla, una localidad de Cuenca, en la carretera que une Valencia con Madrid.

La Guardia Civil sospechaba entonces que intentaba dirigirse a la capital de España. Pero la pista se perdió de nuevo, hasta el 10 de marzo de 1993, cuando un agente del Cesid (actual CNI) en Lisboa mandó una nota a sus superiores para informar de que había visto ese mismo día a Anglés en casa de un delincuente portugués. Inexplicablemente esta información tardó quince días en llegar a la Guardia Civil.

El viernes 26 de marzo de 1993, dos agentes se trasladaron a Lisboa, solo para constatar mediante la obtención de huellas dactilares que el fugitivo había estado en casa de Carlos Joaquim Carvalho, un delincuente común portugués que se dedicaba al trapicheo de drogas y que había dado cobijo a Anglés. La Guardia Civil tenía sus huellas de anteriores detenciones por trapicheo de drogas.

En un barco desde Lisboa

Mientras tanto, unos días antes, el 18 de marzo de 1993, el buque de carga City of Plymouth zarpaba desde Lisboa a Liverpool con un polizón a bordo que, según la versión oficial, era Antonio Anglés. A las 2.45 horas del día 23, un marinero británico, Jo Hanneghan, encontró al pasajero clandestino en la cocina del barco, intentando robar comida. Lo atrapó y lo confinaron en un camarote con la llave echada. A las 7.30 del mismo día, el contramaestre, Gwilym Jones, descubrió que el polizón había escapado por la ventana. Entonces el barco, en medio del mar, cerca de la costa irlandesa, comenzó a trazar círculos en su búsqueda, hasta que a las 9.50 horas un avión francés de reconocimiento encontró al huido en una balsa a la deriva. El barco lo rescató, lo subieron a bordo y lo encerraron de nuevo.

El barco donde supuestamente huyó Anglés.

El supuesto Anglés quedó recluido nuevamente en un camarote a las cinco y media de la tarde. El barco atracó en el puerto de Dublín, al mando del capitán Kenneth Farquharson Stevens, sin más novedades alrededor de las once de la noche. La policía irlandesa subió entonces a bordo para detenerlo, pero no encontraron al polizón, aunque sí una cuerda y un gancho lo suficientemente largos para llegar al muelle desde la cubierta.

Al día siguiente, otro barco encontró en el mar un chaleco salvavidas perteneciente al City of Plymouth. Ese mismo día llegaba a la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil la nota del Cesid advirtiendo de la presencia de Anglés en Lisboa. ¿Pudo llegar nadando hasta la costa irlandesa? Sus amigos y compañeros de andanza durante su juventud, como "El Calígula" o "El Raulillo", que lo conocían bien, y sus familiares dijeron que sí, confirmaron que "nadaba como un pez". El capitán del barco también lo creía y así lo manifestó en la televisión durante un documental.

Anglés es el fugitivo más buscado desde entonces en España, y tanto policías como guardias civiles han recorrido miles de kilómetros tras su sombra. Lo han buscado en Estados Unidos, Uruguay, Argentina, Brasil, México y República Dominicana. Muchas de estas pistas parecían buenas, pero no hubo éxito. Incluso siete años después de desaparecer, en enero de 2000, la Policía Científica analizó los restos de un cráneo encontrado en Cork (Irlanda) en 1995 por si pudiera corresponder al fugitivo, con resultado negativo. Su rostro, modificado para mostrar el paso del tiempo, está todavía entre la cara de los criminales más buscados por Interpol. Si está vivo, Anglés tiene ahora 53 años.

¿Es posible que Anglés eludiese a todos los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado que lo buscaban? Los policías y guardias civiles, en su mayor parte ya jubilados así lo afirman. Anglés no era un delincuente estúpido, era hábil, agresivo, rápido de pensamiento y brutal en la ejecución de sus acciones y además siempre iba por delante de la Policía.

Está vivo en Estados Unidos

Desde entonces, dos son las teorías más importantes sobre su desaparición que han perdurado casi 30 años después. La primera, que Anglés se ahogó en el Mar del Norte y que en realidad el barco no lo rescató tras caer al mar y que, por tanto, la tripulación mintió sobre su posterior huida para evitar engorrosos interrogatorios y papeleos tras llegar a puerto. Esta hipótesis no ha quedado, hasta el momento, demostrada y fue desmentida por el capitán del barco.

La segunda versión es la más inquietante porque es la más creíble. El comandante de la Guardia Civil Juan Miguel Pérez, responsable de la detención de Miguel Ricart, y el que continuó con la búsqueda de Anglés durante años, declaró públicamente estar convencido de que "sigue vivo" y explicó que la hipótesis de su muerte en el mar era una "hipótesis no confirmada".

De hecho, la Guardia Civil lo buscó por medio mundo. Allá donde surgía una pista se desplazaban un agente y un sargento y a veces, incluso, el propio comandante de la UCO. Siempre con resultado negativo. La pista más consistente lo situó en Estados Unidos, pero no lograron encontrarlo en la gasolinera donde el testigo lo "señaló" unos días antes. Sería en este país donde con más probabilidad podría vivir en la clandestinidad.

La única realidad es que la Interpol mantiene su ficha policial abierta y sitúa a Antonio Anglés como uno de los delincuentes más peligrosos. Sin embargo, si Antonio Anglés decidiera ahora darse a conocer, sería un hombre prácticamente libre, ya que los delitos que cometió prescriben a los 20 años. Esa es la teoría.

De momento, los que tampoco han tirado la toalla son guardias civiles y policías, jubilados y en activo, que continúan a día de hoy convencidos de que Antonio Anglés, alias Asuquiqui, Roberto Ruiz, Carlos Joaquim Carvalho, Francisco Partera o Rubén Romero, será encontrado y puesto a disposición de la Justicia.

A Antonio Anglés se le atribuyen los cargos de rapto, violación, asesinato, inhumación de cadáver y tenencia ilícita de armas.

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