16 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

El Tribunal también ha aumentado la cuantía de la multa de responsabilidad civil a favor de Adrián Llopis, de 50.000 a 70.000 euros

El TSJM aumenta seis meses la condena de prisión a 'Juanín' por tirotear a sus cuñadas

El Cierre Digital en Liset, Juanín y Montse.
Liset, Juanín y Montse.
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha aumentado en 6 meses la condena de prisión por tenencia ilícita de armas a Juan Mendoza quien, en 2019, mató a sus cuñadas Liset y Montserrat y dejó herida grave a su suegra, Consuelo. Por estos hechos, 'Juanín' ya había sido condenado por un Tribunal Popular a 23 años por cada asesinato y a 13 por la tentativa de asesinato.

Este viernes, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha modificado la sentencia del Tribunal Popular por el conocido como crimen de Juanín, aumentado la cuantía de la multa de responsabilidad civil a favor de Adrián Llopis de 50.000 a 70.000 euros. Por otra parte, a la condena del asesino se le han añadido otros 6 meses de prisión por la tenencia ilícita de armas.

El pasado lunes se vio el recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid por el asesinato de Juan Mendoza a sus dos cuñadas. Tanto la defensa como las acusaciones presentaron un recurso contra la sentencia que dictó 23 años de prisión sobre Juan Mendoza "Juanín" por cada uno de los dos asesinatos más otra condena de 13 años en grado de tentativa. 

Sin embargo, la acusación, ejercida por el letrado Juan Manuel Medina, exigía 25 años de pena por cada asesinato, lo máximo que contempla el Código Penal en nuestro país, y 15 por el intento de asesinato, es decir, en grado de tentativa. Además, solicitaba equiparar las indemnizaciones a las víctimas que finalmente no fueron asesinadas (una es de 75.000 euros y otra es de 50.000). 

Crónica de un asesinato 

El 9 de junio de 2019, pasadas las 21:00 horas, Juan MendozaJuanín, estaba en su vivienda planeando su venganza. Y es que, a esa hora, Juanín ya llevaba un rato acechando a la familia de su mujer desde la ventana de la cocina, que ofrecía una vista inmejorable del patio interior de los bloques donde habitaban el homicida y las víctimas.

Juanín, loco de celos porque su mujer Celes le había abandonado harta de sus malos tratos, masticaba su venganza aferrado a una escopeta de caza de dos cañones cargada. En su cintura portaba una riñonera llena de cartuchos para asegurar su objetivo y, encima de la cama de su dormitorio, guardaba una mochila llena de munición. En total, 33 cartuchos del calibre 12 llenos de odio, destinados a la familia de su mujer, los culpables, según el homicida, de que su mujer le abandonara.

Según las acusaciones, en el momento en que Juanín consideró que frente a su ventana se agrupaba el mayor número de miembros de la familia de su mujer, se aprestó a disparar. En ese momento, a escasos metros del asesino, se encontraban los padres de su mujer Celes, los tres hermanos de ésta y nueve menores, hijos y vecinos de las víctimas.

Juan Mendoza, 'Juanín'.

El primer disparo rebotó en el asfalto, a pocos centímetros de sus objetivos, retumbando entre las paredes del patio vecinal. Liset, de 35 años y hermana de Celes, reaccionó indignada y se plantó frente a la ventana agitando los brazos mientras recriminaba a Juanín sus disparos y le advertía de la presencia de menores de edad que podrían resultar heridos, sin sospechar de las verdaderas intenciones del homicida.

Liset no tuvo tiempo para más, un segundo disparo de Juanín la alcanzó de lleno, sin posibilidad de defenderse o escapar. Once postas le destrozaron el pecho y el cuello, dejándola tendida, herida de muerte, delante de sus hijos. Su hermana Montse, de 23 años, corrió a socorrerla, momento que aprovechó Juanín para recargar el arma y dispararle a menos de cinco metros de distancia, alcanzándola de lleno.

Herida de muerte, Montse se desplomó sobre su hermana agonizante y sobre el hijo de 11 años de ésta última que se esforzaba en taponar las heridas de su madre con una camiseta ensangrentada. Sin embargo, Juanín no había terminado con su venganza, aún le quedaba un cartucho en su escopeta y un objetivo, al que finalmente encontró a través de la mirilla del arma. Consuelo, la madre de su mujer y de sus dos hermanas agonizantes corría con su nieta de nueve meses de edad, a la que intentaba poner a salvo. Mientras lo hacía, recibió el cuarto disparo en sus piernas provocándole una fractura abierta de tibia y peroné, aunque salvando su vida en último extremo.

Las acusaciones continúan su relato con un Juanín que decide atrincherarse en su casa realizando una llamada al 091 en la que reconoce expresamente haber asesinado a dos personas. No fue una llamada de auxilio para las víctimas. La llamada respondía exclusivamente al temor de Juanín de que la familia de las víctimas pudiera tomarse la justicia por su mano y pedía que la Policía lo sacara de allí con vida, insistiendo incluso en que mandaran más de una patrulla para asegurarse el rescate.

Pero la llamada de Juanín no fue la primera. Antes que él varios testigos llamaron a la policía y a los servicios de emergencia. Tras unos minutos de negociación, Juanín se entregó. La policía halló en su casa la escopeta cargada apoyada en posición de disparo y los 33 cartuchos preparados para su uso.

Fue “un accidente” y culpó a su mujer

Juan Mendoza, Juanín, está desde entonces en prisión. Actualmente, se encuentra en la prisión de Topas (Salamanca). En su declaración ante la juez del caso reveló de manera involuntaria el motivo de la matanza. Tras llorar y clamar al cielo dramáticamente ante Su Señoría, asegurando que había sido un accidente, dijo: “Yo quería matar al hermano porque sacó una pistola, no a las mujeres, pero se quitó y le dí a las otras”.

Juanín terminó culpando de todo a su mujer Celes por abandonarle para irse con otro. “Yo no tengo culpa de nada, todo el daño lo ha hecho ella por irse con el marido de mi hermana”. Estas declaraciones las hizo entre reproches a las víctimas por, supuestamente, burlarse de él. Entre gritos y llantos se atrevió a decir que sólo disparó dos veces y que la segunda vez se le había escapado el tiro.

La jueza no se creyó nada y le despachó de vuelta a la cárcel, donde se encuentra tras ser condenado por un Tribunal Popular en 2021, condena más que ratificada hoy por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. 

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