28 de noviembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Ambas fueron víctimas de un coche bomba de la banda terrorista que casi acaba con su vida el 17 de octubre de 1991

Así están Irene Villa y su madre 30 años después de 'volver a nacer' tras el atentado de ETA

Irene Villa y su madre, María Jesús González
Irene Villa y su madre, María Jesús González
Hoy, 17 de octubre, se cumplen 30 años de un atentado que marcó a la sociedad española. La banda terrorista ETA atentó en el barrio de Aluche cambiando la vida de muchas personas para siempre, entre ellas, la de Irene Villa, una niña de doce años que junto a su madre ese día volvió a nacer y que ahora se ha convertido en icono de la lucha contra el terrorismo.

En la mañana del 17 de octubre de 1991, Irene Villa, de doce años, se disponía a ir al colegio junto a su madre. Mientras ambas iban en su coche, un Seat 127, una bomba explotó provocándoles gravísimas heridas. Irene Villa perdió las piernas y tres dedos de una mano y su madre, María Jesús González perdió una pierna y un brazo. Minutos después fueron trasladadas a sendos hospitales para ser tratadas de urgencia.

Allí se temió por la vida de las dos aunque afortunadamente se recuperaron de las heridas y salieron con vida. Según fuentes de la policía, ellas no eran el objetivo sino un inspector de la comisaría del distrito de Los Cármenes.

Ellas mismas han podido relatar el suceso en innumerables ocasiones y gracias a su autorización, las imágenes posteriores al atentado pudieron ser emitidas. Según Irene Villa relató, “la difusión de las imágenes sirvió para que Francia comenzara su colaboración con España en la lucha antiterrorista y para despertar conciencia de la brutalidad de la banda terrorista”.

Tras numerosas cirugías y una larga recuperación, Irene Villa ha tenido una vida normal. Ha estudiado Comunicación Audiovisual, Psicología y Humanidades, ha escrito varios libros y columnas en diversas cabeceras y ha colaborado en programas de radio y televisión, convirtiéndose en un ejemplo de superación y en un icono de la lucha contra el terrorismo.

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Atentado 17 octubre 1991.

Ahora, tres décadas después de aquel suceso, Irene y su madre han dado una entrevista a la revista ¡Hola! donde han contado cómo ha sido su vida durante estos años y cómo se han enfrentado a todos los obstáculos que les ha tocado vivir tras este fatídico suceso.

En la entrevista, Irene Villa relata que todos estos años se le han pasado “volando” y que los primeros años fueron los más duros ya que coincidieron con su adolescencia y con la necesidad de aprender a andar de nuevo.

Sobre el perdón y el rencor, tanto Irene Villa como María Jesús González aseguran que “el odio solamente padece quien lo siente. A ellos (ETA) no les va a llegar”. Y que la lección más importante que han aprendido, tras lo que sufrieron, es la importancia de celebrar la vida a pesar de cualquier adversidad.

Durante la entrevista, las protagonistas han querido recordar también lo mucho que sufrió la hermana mayor de Irene, Virginia Villa y han reivindicado que los hermanos siempre son los grandes olvidados. La hermana de Irene, según María Jesús González, se llevó la peor parte, porque de vivir las tres juntas se quedó sola durante todo el proceso de recuperación. “No estaba su madre, ni su hermana, su padre se volcó con Irene, tenía quince años, una edad muy complicada”, ha confesado González. “Los hermanos de los niños con discapacidad muchas veces quedan desdibujados y, al final, es peor el daño psicológico que el físico”, ha añadido Villa.

Acerca del presente, Irene Villa ha confesado que aunque al principio echó de menos no patinar sobre hielo, una de sus pasiones, poco a poco ha aprendido a suplirlo con el esquí.  También ha confesado que echa de menos caminar por la arena.

Madre e hija concluyeron la entrevista festejando todo lo bueno que les ha pasado durante estos treinta años. Irene Villa contó que sus hijos son lo mejor que le ha pasado. “Qué más puedo pedir si tengo tres amores de mi vida”, ha asegurado. Por su parte, María Jesús González explicó que tiene una vida muy completa “unos amigos maravillosos, mucha gente que me quiere y estoy feliz”.

Un día de tragedia

En la madrugada del 17 de octubre de 1991, la organización terrorista ETA colocó tres bombas en tres coches. Las explosiones tuvieron lugar entre las 7:55 y las 11:20 horas. Una persona murió, tres resultaron heridas de extrema gravedad y dos con lesiones leves.

La primera explosión se produjo en la calle Duquesa de Parcent, antes de las 9:00 horas. Afectó al teniente del Ejército de Tierra, Francisco Carballar Muñoz, cuando iba a iniciar su jornada laboral en la Academia de Artillería en el barrio de Fuencarral, donde se encargaba de examinar a soldados conductores. La bomba estaba situada en el asiento de su coche y explotó al arrancar provocándole la muerte en el acto. Además, en este atentado resultó herida leve una niña de 8 años.

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Atentado de ETA 17 de octubre de 1991.

El segundo atentado se produjo una hora después, a escasos 200 metros del anterior, en la calle Camarena. En él resultaron heridas de extrema gravedad María Jesús González Gutiérrez y su hija de 12 años, Irene Villa González.

La tercera explosión ocurrió hacia las 11:20 horas, en la calle Pablo Casals, en el interior del coche del comandante de Infantería Rafael Villalobos Villa. El oficial sufrió lesiones de extrema gravedad. También fue herida de gravedad su hermana María Antonia.

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