14 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA

Este es el documento de la "trama" de certificados manipulados por una estudiante hondureña que acaba de desarticular la Policía española

Pruebas PCR falsas a 40 euros: Se venden para pasar controles sanitarios de aeropuertos

Exclusiva Prueba PCR que se hace a viajeros.
Prueba PCR que se hace a viajeros.
Elcierredigital.com ofrece en exclusiva el documento de la "trama" de certificados manipulados por una estudiante hondureña que acaba de desarticular la policía. El ingenio de los más avispados que aprovechan hasta el COVID para intentar hacer negocio. Vender pruebas PCR falsas para poder viajar sin necesidad de hacerlas y solo por 40 euros. Las investigaciones policiales han llegado hasta la joven y presunta delincuente que ha manipulado los documentos de PCR, una joven estudiante hondureña.

Elcierredigital.com ofrece en exclusiva el documento de la "trama" de certificados manipulados por una estudiante hondureña que acaba de desarticular la policía española. La noticia sobre la venta de certificados de PCR para poder viajar sin problemas corrió como la pólvora en Internet.

En varios portales de compraventa, que utilizaba esta red, se comercializaba con certificados falsos de PCR negativos por encargo y a cambio de solo 40 euros. Naturalmente eran falsos. El anuncio ha estado visible hasta hace apenas pocos días en dos portales de Internet. En ellos se ofrecía“por 40 euros un certificado de PCR test coronavirus para viajar”.

Al citado reclamo acudieron decenas de viajantes, insolidarios con la situación de pandemia mundial,  que tenían la intención de comprar falsos documentos negativos de PCR en el mercado negro y así poder viajar a otros lugares o países donde poseer esta prueba para entrar es obligatoria y necesaria.

El examen PCR o "Reacción en Cadena de la Polimerasa" es una prueba de diagnóstico que permite detectar un fragmento del material genético de un patógeno, del COVID-19, que se vende oficialmente por un precio medio de 120 euros en España si no se tiene prisa por tener los resultados y que, en caso de necesitarlo, con solo 24 horas de tiempo, cuesta un poco más, hasta 135 euros.

La noticia llegó hasta los Juzgados de Madrid por una denuncia de un particular y la Unidad Adscrita de la Policía Nacional inició la investigación para desmantelar la red de falsificaciones. Fue en octubre de este año 2020 cuando la responsable de unos conocidos laboratorios acudió a la policía a denunciar que alguien estaba vendiendo certificados falsos de PCR negativos a nombre de su empresa, pero que ellos no habían emitido.

Eran documentos se estaban expidiendo sin autorización y por supuesto, sin llevar a cabo análisis alguno en las instalaciones del laboratorio. Elcierredigital.com los publica hoy en exclusiva.

Uno de los certificados falsos.

Los certificados o informes se vendían a través de las páginas de las plataformas Wallapop y Milanuncios resaltando lo útiles que eran para viajar a terceros países y presumiendo de que varios compradores ya los habían utilizado con éxito. “Yo básicamente te doy el certificado de un laboratorio privado, lo hemos usado y sin problema”, insistía la vendedora de PCR falsos a los clientes.

La responsable de los laboratorios denunciantes confirmaba a la Policía que los documentos falsos habían conseguido en gran parte copiar con exactitud el formato de los certificados reales aunque fallaban en algunos detalles del contenido lo que no parecía ser impedimento para pasar los controles sin problemas. 

Investigación policial

Con esos datos, la Unidad de Policía Nacional adscrita a los Juzgados de Madrid se puso a trabajar y en solo un mes consiguió dar con la responsable y única participante de la trama de venta de los certificados de test falsos. La sorpresa llegó al descubrir que “el cerebro” de la trama era una estudiante hondureña de 26 años con permiso de residencia en España por estudios.

Ella, y sólo ella, confeccionaba presuntamente los certificados falsos con ayuda de un sencillo programa de edición de PDF, con otro un poco más avanzado de photoshop y con conocimientos básicos de informática. La mujer, contactaba vía Internet con los compradores desde su domicilio, en el madrileño barrio de Carabanchel.

En los registros de su casa madrileña, la Policía halló un centenar de documentos confeccionados y la investigación apunta a que intentó vender más de cuarenta certificados falsos de PCR negativas. Siempre lo hacía en mano, citándose con los clientes, salvo en una ocasión en la que aceptó el pago por un canal telefónico. Aquel fue su error más grave, lo que provocó que dejase un rastro del que pudo tirar la Policía hasta llegar a ella.

Realización de una prueba PCR.

Con este método intentó vender hasta cuarenta certificados falsos a nombre de los clientes pero muchos lo rechazaban cuando se los enseñaba en persona desconfiando del procedimiento. Los obtenía solo en 24 horas.

Finalmente siete de esos clientes, cinco de nacionalidad española y otros dos de origen extranjero, compraron los certificados falsos con el objetivo de utilizarlos en trabajos donde se los exigían o, en el caso de los ciudadanos extranjeros, para viajar fuera de España a destinos que les requerían los certificados de test negativos.

La estudiante hondureña artífice de la trama ya ha pasado a disposición judicial acusada de los delitos de falsificación documental y un delito contra la Salud Pública. En el primero de los casos, la pena podría alcanzar desde los seis meses a los tres años de cárcel y multa de seis a doce meses y en el segundo de los casos una pena de prisión de seis meses a tres años, multa de seis a doce meses e inhabilitación especial para profesión u oficio de seis meses a tres años.

Los clientes localizados y que compraron estos certificados se vieron obligados a declarar ante la Policía, que les dejó en libertad tras imputarles un delito de uso de documentos falsificados por el que tendrán que comparecer ante la Justicia, además de hacerse PCR legales cuando quieran volver a viajar. No obstante, la investigación continúa abierta a la espera de identificar, localizar y detener al resto de compradores de dichos certificados fraudulentos.

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