26 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

ESTE MÉDICO GRANADINO JUNTO DOS COMPAÑEROS LLEVARON A CABO UNA TESIS DOCTORAL PARA DEMOSTRAR LA UTILIDAD DEL ANAKINRA FRENTE A LOS PACIENTES DE COVID

Ismael Aomar, el español que ha dado con un fármaco capaz de combatir el coronavirus

Ismael Aomar.
Ismael Aomar.
La investigación ha sido clave durante el período de pandemia. La necesidad de encontrar una solución a la enfermedad ha llevado a muchos médicos a aventurarse a esta disciplina. Ismael Aomar, un médico internista del Hospital Clínico del Parque Tecnológico de la Salud de Granada ha presentado una tesis doctoral en la que muestra un fármaco capaz de aliviar la inflamación derivada del COVID desde su fase inicial. Lo ha demostrado con la respuesta de sus propios pacientes.

En cuanto a la pandemia de coronavirus, el ritmo de vacunación y la disminución de los fallecidos diariamente despierta en algunos la esperanza de una luz al final del túnel. No obstante, Ismael Aomar, médico granadino reconoce que ve a mucha gente preocupada y cansada de esta situación. Sin embargo, reconoce que “me inquieta más la prevención que el tratamiento. Ahora no tenemos una cura pero tenemos muchas más armas de las que disponíamos hace 18 meses”. Algunos seguirán poniéndose malos por temas genéticos que provoquen una inflamación exagerada y habrá muchas soluciones posibles para aliviar los síntomas.

Este médico internista del Hospital Clínico del PTS de Granada ha sido uno de los profesionales que ha encontrado un fármaco que ayuda al tratamiento del coronavirus. La idea de comenzar esa investigación fue de dos grandes compañeros suyos como son Juan Salvatierra, reumatólogo, y José Hernández Quero. El primero de estos desde un primer momento defendía la utilización de corticoides, pero la OMS rechazó esa posibilidad. Pese a esto, ellos siguieron investigando. Ismael Aomar afirma: “Yo desde hace mucho tiempo tenía esa espinita de hacer una tesis doctoral. Cuando vino la pandemia, algunos médicos no pudimos quedarnos quietos. Vimos que algo teníamos que hacer con los enfermos”.

Ismael Aomar presentando su tesis doctoral en la Universidad de Granada

Ismael Aomar junto a sus compañeros comenzaron a observar que algunos pacientes que estaban recibiendo otras terapias no mejoraban. Entonces, con este grupo de personas se empezó a utilizar Anakinra, un fármaco corticoide que combate las inflamaciones. “Empezamos a ver que los enfermos a los que se lo poníamos como rescate tenían una muy buena evolución y de ahí surgió un poco la idea”, explica Ismael Aomar. Los meses de locura en la pandemia con la familia y el trabajo obligaron a Ismael a tener que investigar de madrugada. Principalmente, destaca que fue un trabajo en equipo junto a dos profesionales.

Para la investigación se cogieron 158 pacientes y se observaron los fármacos que se les habían administrado. De entre ellos, había un grupo que no conseguía una reacción positiva con ninguno. Ismael Aoman cuenta: “Quisimos ver si los podíamos rescatar con este fármaco. Cogimos los diez primeros y vimos que ninguno murió de ellos. Con esta muestra tan pequeña ya vimos unos datos significativos”. Después el número de casos tuvo que ser cortado porque sino la tesis no se habría leído nunca. Los resultados obtenidos de casos posteriores han sido similares. Cada caso ha sido observado de manera directa por Aoman porque es un médico eminentemente clínico.

Personal sanitario tratando a un enfermo en plena pandemia de coronavirus

Si bien en ese primer momento Anakinra fue utilizado como rescate de los pacientes sin solución, posteriormente se incluyó su utilización de forma precoz. Los datos obtenidos también son positivos. La causa de ello es que este fármaco no cura el COVID, sino la inflamación exagerada de nuestro cuerpo que es la causa real de la muerte por esta enfermedad. Ismael Aomar lo presenta de esta manera: “No es un fármaco que cure el coronavirus, por desgracia eso no hay todavía, es una herramienta más que tenemos para muchos enfermos. El suministro del fármaco de forma precoz puede ayudar a mejorar su pronóstico”.

La base de este fármaco es ese freno en la inflamación desde el inicio. Lleva siendo utilizado desde hace más de 20 años en enfermedades inflamatorias. La intención de utilizarlo es bloquear el inicio de la inflamación. Además, Ismael Aomar cuenta varias causas por las que se ha elegido este tratamiento: “nos gusta especialmente porque actúa al inicio de la cascada inflamatoria y tiene muy buen perfil de seguridad, tiene muy pocos efectos secundarios. Y dura poco en el cuerpo. Este fármaco tiene una vida media de entre cuatro y seis-ocho horas, si hay algún efecto secundario en ese tiempo está fuera del organismo”.

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