22 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

La crisis sanitaria ha provocado que 2.200 autónomos se hayan dado de baja y se hayan perdido 6.000 puestos de trabajo por cuenta ajena

Los centros de ocio infantil denuncian su situación y lanzan un mensaje de tranquilidad a los padres

Un centro de ocio infantil de Galicia.
Un centro de ocio infantil de Galicia.
Desde hace varios meses, tras la situación de rebrotes por COVID19, el sector del ocio infantil lleva sufriendo suspensiones y graves limitaciones de actividad en toda España. Esta es la situación actual de un sector ya notablemente perjudicado desde el principio de la crisis, al que se le decretó el cierre de sus locales de ocio infantil a mediados de marzo y al que sólo se les ha permitido abrir a partir de julio, bajo unas estrictas medidas de seguridad y aforos.

A pesar de haberse demostrado la efectividad de los protocolos de seguridad que las empresas adoptaron, esto no ha resultado suficiente para las administraciones públicas, quienes han decidido imponerles aún mas restricciones.

Ante esta situación, los titulares de centros de ocio infantil, autónomos y pequeños negocios, se han unido y han creado asociaciones para trasmitir tranquilidad y confianza a los padres sobre la seguridad de sus establecimientos.

“No entendemos estas restricciones, mas aún cuando se ha demostrado la baja incidencia del COVID19 en niños, apenas un 0,7% y sin haberse producido un sólo contagio a nivel nacional en ningún centro de ocio infantil” comenta Juan Carlos Nieto Sierra, presidente de ACOCAM (Asociación de centros de ocio y tiempo libre infantil y juvenil de la Comunidad de Madrid).

Carlos Durban, presidente de ADEPIC (Associacio d'empresaris de parcs infantils de Catalunya) hace hincapié en el esfuerzo que han realizado en adaptar sus centros e invertir en seguridad para evitar contagios por COVID19: “Actuamos bajo unos rigurosos protocolos de limpieza, desinfección y ventilación, mas estrictos aún que los exigidos en reglas COVID19, por nuestro sentido de compromiso y responsabilidad hacia niños y padres”.

Un parque infantil al aire libre.

La incidencia del COVID19 en el sector deja datos preocupantes: Antes de la pandemia existían alrededor de 3.000 empresas dedicados al ocio infantil a nivel nacional, habiendo cerrado hasta el momento entre un 40-50%, que ha supuesto un cierre de 1.500 negocios. El resultado ha sido 2.200 autónomos obligados a darse de baja y una pérdida de unos 6.000 puestos de trabajo por cuenta ajena, dependientes directamente de ellos, siendo en su mayoría jóvenes y mujeres.

Daniel López Navarro, presidente de ALYPIMA (Asociación de ludotecas y parques infantiles manchegos) calcula: “Se han dejado de celebrar mas de 1 millón de cumpleaños infantiles desde el inicio de la pandemia en España”.

Uno de los principales problemas que está suponiendo la crisis para los centros infantiles es afrontar los gastos de mantenimiento del establecimiento. Por lo general los centros de ocio infantil son locales grandes que están asociados a unos gastos de mantenimiento del local, de alquileres o, incluso, de monitores altos.

“Estamos hablando de que los alquileres rondan los 2.000-4.000 € mensuales” señala Mercedes Marín, presidenta de AEPIM (Asociación de empresarios de parques infantiles de Mallorca), lugar donde se ha decretado el cierre total de los centros de ocio infantil.

Denuncia que llevar meses cerrados habiendo tenido que seguir haciendo frente a los gastos de mantenimiento va a llevar a estos negocios a una situación de quiebra. “Llevamos muchos meses tirando de ahorros y si la situación no mejora, tendremos que cerrar”.

Sin embargo, coinciden todos los representantes de las principales asociaciones del sector de ocio infantil a nivel nacional (ACOCAM, AEPIM, ADEPIC, ACOA, AVALUPI, ACOIMUR, ALYPIMA y AEGOI) que el mayor obstáculo al que se enfrentan es la preocupación de los progenitores al utilizar los servicios del sector.

Por eso quieren lanzar un mensaje de tranquilidad a sus clientes: “Los padres pueden estar tranquilos de que las condiciones de seguridad son mayores a las que pueden encontrar en cualquier parque infantil”. “Consideramos que somos de gran utilidad tanto en el desarrollo psicosocial de los niños que han estado confinados durante meses como en las carencias de los padres que necesitan conciliar”, añaden desde las empresas del sector.

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