18 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Diferentes criterios a favor y en contra de ingerir esta sustancia, que para algunos es un placer y para otros expertos un peligro

El peligro del líquido de los espárragos y los berberechos: debes conocer este artículo antes de volver a beberlo

Beber o no beber el líquido de las conservas...
Beber o no beber el líquido de las conservas...
Beber o no beber el líquido de las conservas... Esa es la cuestión. Pues mejor no. Aunque si se ingiere en alguna ocasión, no pasa nada. Este es un dilema que algunas personas se plantean cuando se encuentran frente a una lata de espárragos, de berberechos, almejas e incluso de otro tipo de moluscos en escabeche como mejillones. Es una tentación para muchos y una costumbre arraigada para otros. ¿Un placer inocuo?

En realidad, no hay que dramatizar. El llamado "líquido de gobierno" o cobertura es un líquido que no puede contener sustancias que afecten a la salud humana, ya que se incluye como conservante de los alimentos en conserva para mantenerlos en condiciones óptimas para su consumo. Se encarga de conservarlos, de sazonarlos y de distribuir su sabor, así como de proteger su color en el caso de verduras. Por tanto, al estar en contacto y penetrar en los propios alimentos que inunda, tiene que ser apto para el consumo humano. Y de hecho, lo es.  

Mucha gente suele beber el líquido de las conservas.

En sí y en general, el más básico de esos líquidos no es más que agua, una pequeña cantidad de sal y ácido ascórbico (menos del 0,025%). Sin embargo, algo un tanto diferente es si hablamos de la salubridad del consumo de estos fluidos acuosos o aceitosos, en función de su composición.

Todos están aprobados por la Agencia Europea de Seguridad Alimentara, EFSA,  pero  muchos expertos y  consumidores desconfían de los aditivos que incluyen, que en estos casos suelen ser antioxidantes y estabilizantes naturales, aunque no en todos. Y en ese caso, si alguien es reacio a alguno de los elementos aditivos o conservantes, es recomendable que antes de echar un trago examine la etiqueta de la conserva.

Con los almíbares de las conservas se ingiere azúcar en exceso e innecesariamente.

Hay incluso quien defiende que en ese jugo estarían disueltas algunas de las vitaminas y otros nutrientes del alimento que acompañan como los espárragos, las judías, espinacas, alcachofas. Por ello, consideran que beberlo podría hasta resultar saludable. Y así es. Los fabricantes, en el caso de legumbres y verduras, cuecen estas dentro del líquido con el bote cerrado. Por ello, en es fluido quedan disueltas parte de las vitaminas,minerales.... y tirarlo o lavar ese alimento sería un error.

Otro asunto es si lo que nos planteamos es tomarnos otros líquidos conservantes como el escabeche, aceites o almíbares. En los dos primeros casos, tanto escabeches como aceites suelen ser aprovechados para añadir a ciertos platos como ensaladas o enriquecer salsas.  Este uso será siempre más aconsejable que el de bañar el pan del bocadillo o mojarlo directamente. Y en ambos casos, lo más importante es tener en cuenta que al contener aceite, el aporte calórico es elevado y en segundo lugar, controlar que el aceite de composición sea de buena calidad, mejor si es aceite de oliva virgen extra.

No es perjudicial, pero no hay que abusar del líquido de las conservas. 

Respecto a las conservas de frutas, el almíbar que las baña y conserva suele ser dulce en exceso, y por tanto, contener azúcar en grandes cantidades. Son fluidos altos en glucosa y por tanto aportan una cantidad enorme de calorías vacías, por lo que pueden provocar alteraciones en la producción de insulina que, en los peores casos, y a más largo plazo puedan desembocar en una diabetes de tipo 2. Por lo tanto, mejor alejarse de ellos y no tomarlos de manera directa, sí podrían ser de ayuda para endulzar algún postre.

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