15 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

El abogado Alberto García Cebrián analiza la situación de los jóvenes, que no pueden tener metas optimistas a nivel residencial, laboral o económico

Las claves del 'sueño español': Idealizar una vida familiar estandarizada, lo que lleva a la infelicidad

/ El 'sueño español' de tener una familia y estabilidad idílicas.
El término 'sueño español' hace referencia a seguir los pasos de una vida familiar estandarizada condicionada socialmente. Según el abogado Alberto García Cebrián, especializado en Derecho de Familia, a día de hoy esta idea no está resultando viable ni se traduce en muchos casos en una felicidad efectiva. Para muchos jóvenes, en estos momentos no es posible tener metas optimistas a nivel familiar, laboral o económico dada la crisis que vivimos desde 2008.

El sueño americano es la prosperidad económica. El sueño español es seguir los pasos de una vida familiar estandarizada condicionada socialmente y que, a día de hoy, no está resultando viable ni se traduce en muchos casos en una felicidad efectiva.

En una sociedad tradicional, como es la española, tenemos arraigada la idea de que debemos casarnos, tener hijos y adquirir una vivienda. Digamos que son las pautas a seguir en la vida, inculcadas de unas generaciones a otras, en lo que se supone que es tener una vida plena. En las últimas décadas, los jóvenes ya no le dan tanta importancia al matrimonio, incluso tienen hijos sin casarse o se casan posteriormente al nacimiento de los hijos. La decisión de tener hijos se va posponiendo en los años debido a muchos factores, como la inestabilidad y precariedad laboral, tener que elegir entre tu carrera profesional o la maternidad, la falta de conciliación o un futuro que es incierto.

Algunos dicen que los jóvenes prefieren tener mascotas a hijos. Evidentemente, si tienen mascota es porque les gustan los animales, pero no necesariamente significa que quieran llenar el vacío de no tener hijos con la compañía de un animal. La situación social y económica de España, en constante crisis desde 2008, no favorece que los jóvenes tengan metas optimistas a nivel familiar, laboral o económico.

Siempre se ha visto como algo positivo y evolutivo el hecho de casarse, de formar una familia y adquirir una vivienda. No obstante, lamentablemente, no todos los matrimonios se mantienen a lo largo de los años y acaban por divorciarse. Lo que nadie te cuenta es cómo pueden acabar todos esos sueños en caso de que el amor termine y se conviertan no solo en sueños rotos, sino en verdaderas pesadillas.

Debido a la presión social, a veces se toman decisiones equivocadas. Debemos de ser conscientes de que cada uno tiene sus tiempos y que el éxito no viene solo de un “feliz” matrimonio, o de tener hijos o de tener vivienda propia. El éxito está en ser feliz con la vida que tenemos y no dejarnos llevar por lo que hace nuestro entorno.

Cuando el matrimonio se rompe, muchas familias se quedan en una situación económica muy comprometida. En una vivienda en la cual entraban dos ingresos, ahora solo entrará uno y los gastos se duplican para ambas partes. La hipoteca, los préstamos, los gastos de los hijos comunes (en caso de tenerlos), y tener que hacer frente a otra vivienda, supone una asfixia. De hecho, no son pocos los matrimonios que continúan unidos porque son conscientes de que económicamente un divorcio les supondría un perjuicio a nivel económico y en ciertos casos, incluso la ruina más absoluta. Es de lógica común, si ya las familias no llegan a final de mes, por separado todo se complica mucho más.

familia

Familia estandarizada.

En España aun se estigmatiza a las personas que deciden no casarse o no tener hijos. Si no te casas, es porque no quieres compromiso. Si no tienes hijos, es porque eres un egoísta y prefieres vivir con comodidades y sin responsabilidades. Si no te compras una vivienda, a ver qué piensas hacer con tu futuro. Todos opinan, pero nadie te pregunta si eres feliz como estás. En ese momento, se entiende como un logro todos esos objetivos, sin pensar que es posible que la relación finalice antes de que lo haga el préstamo hipotecario y/o los préstamos personales.

Veamos la evolución de las diferentes generaciones y cómo las familias han ido cambiando. No solo hemos cambiado como sociedad, sino que nuestras necesidades han ido cambiando también en el transcurso de los años. La generación de nuestros abuelos (generación silenciosa) vivió en la austeridad y con carencias económicas derivadas de la guerra civil. Tendían a casarse siendo muy jóvenes, luchando constantemente por el bien de familia. La familia era la prioridad y el divorcio no estaba bien visto. Pasamos a la generación de los Boomers, con una tasa de natalidad bastante alta.

Dicha generación valoraba mucho la familia, la estabilidad económica, el esfuerzo del trabajo y disfrutaron de unas condiciones económicas mejor que la de sus padres. La generación X, es la que vivió las primeras transformaciones de familia tal y como se conocía, debido al aumento de madres solteras, divorcios y relaciones sin matrimonio. También mas preocupados por su formación y posibilidades laborales. También más involucrados en la educación de los hijos y en el bienestar psicológico de los mismos.

Como podemos ver, el sueño español de tener familia, hijos y vivienda se ha ido desvaneciendo con el tiempo, y en ocasiones ese sueño español se roto dejando graves secuelas a matrimonios actualmente separados y económicamente estrangulados.

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