26 de mayo de 2020
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FIN DE SEMANA

Más de 90 jóvenes viven en unas instalaciones previstas para acoger a 52 personas sin hogar ante las constantes protestas vecinales por la inseguridad

Vídeos: Los menores del caótico Centro de Hortaleza violan la cuarentena saltando los muros

MENAS saltando el muro para escapar del centro en que se encuentran tutelados
MENAS saltando el muro para escapar del centro en que se encuentran tutelados
Los vecinos del madrileño barrio de Hortaleza que están confinados en sus hogares desde hace dos semanas han grabado estos videos donde muestran su indigación porque los menores del centro Primera Acogida de Hortaleza se saltan los muros violando flagrantemente la cuarentena y poniendo en riesgo a la población más vulnerable al Covid-19.

En España los comportamientos incívicos respecto al estado de alarma se continúan sucediendo. Los menores del centro tutelado de Hortaleza, un barrio al noroeste de la capital, se saltan a diario el confinamiento y aunque ya han recibido las advertencias de la Policía, siempre que pueden intentan escapar.

La Policía Nacional explica que, en el centro Primera Acogida de Hortaleza, el control no está logrado del todo. Los menores son astutos y conocen la zona muy bien, se las ingenian para salir sin ser detectados por la Policía, sin embargo, son incapaces de burlar las cámaras de móvil de los ciudadanos indignados que les graban cada vez que los divisan quebrantando el decreto ley 460/20.

Normalmente se establecen controles inicialmente en la puerta delantera, pero entonces los jóvenes deciden escapar por la puerta de atrás, no hay suficientes agentes como para rodear el recinto y el esfuerzo por evitar que los menas campen a sus anchas es insuficiente.

El comportamiento de estos jóvenes fuera y dentro del recinto no es exactamente modélico, muchos vecinos de la zona han recibido insultos e improperios de estos jóvenes en sus escapadas y están en la mira las autoridades como sospechosos de robos a casetas de feria en las cercanías, instaladas en el parque Alfredo Kraus. Muchos de los trabajadores creen que los responsables han sido estos menores fugados y revisan las casetas y puestos de comida todos los días debido a la frecuencia con la que estos menores se saltan la cuarentena, hasta ahora se las atribuye la rotura de varias casetas y el robo de una caja registradora de una hamburguesería móvil, amén de haber forzado un compartimento que almacenaba diferentes aparatos electrónicos.

Los problemas de disciplina que presentan estos menores son claros. Mientras los ciudadanos se asoman a los balcones para realizar los aplausos en favor de los profesionales sanitarios que se encuentran luchando contra el coronavirus, estos menores pitan, silban e intentan boicotear los aplausos, lo que genera el rechazo de miles de usuarios de redes sociales en internet, quienes no dudan en señalar semejante conducta.

Muchos de estos menores están acostumbrados a escapar del centro, en realidad no es una sorpresa que lo hagan durante la cuarentena, ya que a pesar de los esfuerzos que se puedan realizar puertas adentro en estos centros, lo cierto es que la situación de estos jóvenes es, cuanto menos, caótica.

Algunos escapan en busca de sus padres y esto sigue siendo un hábito incluso después de declarada la cuarentena, otros sencillamente se han enganchado a sustancias que no pueden consumir dentro de las paredes de la residencia de menores y para ello escapan del mismo, con el único fin de satisfacer su adicción. Es normal que algunos de los menas que se tutelan en estos centros inhalen pegamento con frecuencia. Vacían los botes en bolsas de plástico y las calientan frotándolas contra sus pantalones para inhalar los vapores, algo que es conocido entre estos niños como “bolsear”.

Aunque la capacidad de este centro ha sido sobrepasada hace mucho tiempo en una treintena de jóvenes, de momento no hay casos positivos por coronavirus entre los menores. Se han habilitado todas las estancias para que ninguno tenga que dormir en el suelo y los empleados han recibido mascarillas y guantes para evitar cualquier tipo de infección.

Pocas plazas para tantos menores

Sin embargo, las circunstancias no son las peores que ha presenciado este centro, en 2017 habían 135 niños, excediendo con creces la capacidad de 52 internos con la que cuenta incluso hoy, lo que fomentaba las peleas y la escases de recursos entre los menores que vieron muchos de sus sueños de estudiar lejos de los problemas de su país frustrados, abandonándose entonces en las calles, a merced de los malos hábitos, la delincuencia y la violencia.

La situación no se maneja igual de bien con otros centros del país, en Amorebieta, municipio de Vizcaya en el País Vasco, ya se han registrado casos de Covid-19 en los centros de menores tutelados. Muchos de los intentos de escapismo de algunos menores se deben, según cree Sergio Murillo, diputado de Acción, a que las medidas de confinamiento se han visto endurecidas con el fin de mantener en orden la situación de contagio dentro del centro, lo que puede agobiar a algunos internos que no terminan de comprender la situación debido a la barrera del idioma. Para ayudar a mantener la situación bajo control los centros cuentan con la colaboración de la Ertzaintza.

En Aragón la cosa parece resultar más suave y controlada, los trabajadores sociales han priorizado durante la cuarentena otros aspectos además de los sanitarios. Han decidido suspender las visitas de los padres de algunos de estos menores, pero a cambio les han suministrado equipos para que puedan mantener el contacto vía telemática. Se les insta a respetar el espacio personal de los demás y a mantenerse centrados en las tareas escolares, además de realizar otras actividades lúdicas para que puedan mantenerse ocupados y el confinamiento no resulte agobiante. Bien saben los encargados de este centro que, si la situación empieza a resultar demasiado tensa, las cosas podrían dar un giro a peor.

La presidenta del Colegio Profesional de Trabajo Social de Aragón, Cristina Sola, asegura que mantener un entorno familiar es fácil gracias a las nuevas tecnologías, así, no solo mantienen el contacto de los menores con sus familias, sino con cualquiera de las amistades que hayan hecho en los centros estudiantiles públicos.

Julia Ortega, de Aragón Accem.

Aragón Accem es una de las organizaciones que se encarga de gestionar casas y pisos para los jóvenes entre 17 y 21 años, ya demasiado mayores para vivir en los centros de la Comunidad pero que aun así necesitan una guía para adaptarse al país. Su coordinadora, Julia Ortega, explica que: “En cuanto se empezó a hablar del covid-19 nos preocupamos de mantenerles informados en todo momento, que entendieran bien lo que está ocurriendo”. Para las actividades que realizan los propios jóvenes adultos, como hacer la compra, Aragón Accem se ha encargado de facilitar documentos que sirvan para explicar a las autoridades las razones por las cuales se encuentran acompañados de sus tutores. Para seguir con el proceso de resocialización, se han habilitado clases online de español.

Estos jóvenes retienen un sentimiento de responsabilidad mayor que otros, ya que ellos mismos han adoptado las medidas de seguridad y confinamiento de buena gana, según explica Julia Ortega.

La peor situación parece haberse dado en el Centro de Menores de Paraya (Cantabria), donde se llegó a llevar a cabo un motín por parte de cinco internos, dos de ellos menores de edad, en el que se destrozó mobiliario y se agredió a los trabajadores. Los involucrados fueron tan lejos que tuvieron que ser detenidos por la Guardia Civil

Barranco Seco, desalojado por Covid-19

Por otra parte, este martes 31 de marzo, el Juzgado de instrucción número 8 de Las Palmas de Gran Canaria ordenó el desalojo del Centro de Internamiento de Emigrantes (CIE) en Barranco Seco por un caso de contagio masivo entre los internos, propiciado por las circunstancias de hacinamiento en las que se encuentran.

El magistrado Arcadio Diaz Tejera dictó un auto para que los internos fueran trasladados a otros “centros de carácter social”, según lo permitan los recursos con los que cuenta Las Palmas y la presteza con la que actúe el aparato administrativo de la isla. La finalidad es garantizar la detención del contagio y la seguridad de los habitantes.

El CIE de Barranco Seco no cuenta con capacidad para aislar a aquellos internos que han dado positivo por Covid-19 y, dada la imposibilidad para enviar a los internos a sus países por la cancelación de los vuelos, y, por mera cuestión de humanidad y respeto por el derecho universal a la salud, tanto de los trabajadores del centro como los inmigrantes que residen en este, se ha optado por el traslado de los afectados otros centros donde puedan permanecer en aislamiento.

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