23 de enero de 2022
|
Buscar
FIN DE SEMANA

EL PSICÓLOGO JORGE LÓPEZ-VALLEJO ANALIZA para elcierredigital.com LAS FALSAS CREENCIAS SOBRE ESTAS AFECCIONES Y EXPLICA LAS CLAVES PARA RECONOCERLAS

Los mitos que rodean a las enfermedades mentales, asociadas erróneamente a los actos delictivos

En nuestra sociedad asociamos el término enfermedad mental a cualquier comportamiento que se aleje de lo común y solemos buscar la explicación en algo excepcional. El psicólogo Jorge López-Vallejo explica para elcierredigital.com la importancia de no confundir las decisiones que llevan a una persona a cometer un delito con las afecciones psicológicas.

La enfermedad mental suele asociarse de manera absolutamente errónea a actos delictivos agresivos y, con mucha frecuencia, con los asesinos que tienen diagnóstico de esquizofrenia, paranoia y más cuando se habla del perfil de un enfermo mental con rasgos  psicópatas.

Ante un comportamiento que se aleja de lo común, solemos buscar las razones en algo desconocido o excepcional, como lo es una enfermedad mental. Esta deducción es casi inevitable. Básicamente, porque la alternativa nos aterroriza, la comisión de delitos con total conocimiento y capacidad de decisión. Sin embargo, son precisamente estos dos elementos los requisitos para considerar a alguien imputable por los delitos que ha cometido.

Muchos asesinos y delincuentes han luchado, y se sigue haciendo, para que sean declarados locos o enfermos mentales, pues se trata de un argumento legal que, de aceptarse, supondría un atenuante para el acusado. Esta práctica, que la vemos constantemente en las películas, han convertido la enfermedad mental en un estigma social.

Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que la gran mayoría de asesinos en masa no han sido diagnosticados de una enfermedad mental. Menos de uno de cada 10 enfermos mentales graves (9%) comete algún acto violento. Y si el delito es más grave, el porcentaje cae al 3%.

Padecer una enfermedad mental no puede relacionarse con asesinato o con actos agresivos o delictivos. Una enfermedad mental diagnosticada no es indicador específico de violencia y mucho menos de violencia dirigida.

Abuso de drogas, alcohol y un mal ajuste de la medicación son variables del comportamiento que se asocian con el asesinato y también con la enfermedad mental. Pero quién nos dice que sin un diagnóstico de enfermedad mental pero con consumo de drogas, alcohol o estupefacientes estas personas también hubieran cometido un acto delictivo. De hecho, el consumo abusivo de alcohol se describe entre el 60 y el 85% de casos de violencia y aunque el abuso de alcohol no explica en su totalidad la presencia de conductas violentas, sí actúa como activador de estas.

Son frecuentes, en personas asesinas o delincuentes, déficits psicológicos en el control de la ira y el sentimiento de la empatía, así como la presencia de distorsiones cognitivas. Sin embargo, lo habitual es la presencia de síntomas pero no de cuadros clínicos definidos que puedan darnos un diagnóstico claro de enfermedad mental.

COMPARTIR: