25 de septiembre de 2022
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Según un informe de la OMS urge "mejorar las prácticas de gestión de desechos en todo el mundo"

Los desechos médicos de la Covid-19 se convierten en una amenaza para la salud y el medioambiente

Mascarillas
Mascarillas
Según muestran los últimas cifras de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), se estima que la mayor parte de las 87.000 toneladas de equipos enviados por la ONU para proteger al personal médico se han convertido en desechos, además de añadir vacunas, pruebas, mascarillas y otros materiales. Por esta razón, María Neira, directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, ha remarcado la necesidad de "un cambio significativo a todos los niveles".

El último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado este martes, ha advertido de las "decenas de miles de toneladas" de desechos médicos que ha generado la respuesta a la pandemia de la Covid-19.

"La acumulación de estos residuos supone una enorme presión a los sistemas de gestión de desechos sanitarios alrededor de todo el mundo". Y añade que esta situación "supone una amenaza para la salud de las personas y del medio ambiente y pone de manifiesto la necesidad urgente de mejorar las prácticas de gestión de desechos", señala el organismo en el informe.

El impacto medioambiental de los residuos

El análisis de la OMS basa sus estimaciones en los aproximadamente 87 millones de kilos de equipos de protección individual (EPI) que se adquirieron entre marzo de 2020 y noviembre de 2021 y se enviaron para apoyar las necesidades urgentes de respuesta a la COVID-19 de los países a través de una iniciativa conjunta de emergencia de las Naciones Unidas. "Se espera que la mayor parte de este equipo haya acabado como residuo", apunta la OMS.

Desechos médicos 

Los autores del informe también han desvelado que el envío de más de 140 millones de kits de pruebas podría llegar a generar otras 2.600 toneladas de residuos no infecciosos (principalmente plástico) y 731.000 litros de residuos químicos, mientras que el suministro de las más de 8.000 millones de dosis de vacunas habría producido 144.000 toneladas de residuos adicionales en forma de jeringuillas, agujas y cajas de seguridad. Para el informe, no se han tenido en cuenta ninguno de los productos adquiridos fuera de la iniciativa de la ONU, ni los residuos generados por el público, como las mascarillas médicas desechables.

La solución necesaria

La Organización destaca que es necesario disponer de sistemas de gestión eficaces que incluyan orientaciones para el personal sanitario sobre qué hacer cuando ya se hayan usado los equipos y los productos sanitarios.

Sin embargo, el gran obstáculo que paralizaría este avance es la capacidad con la que se encuentran los centros sanitarios en el mundo. El informe recoge que el 30% de los centros no están equipados para gestionar las cargas existentes de residuos sanitarios, y mucho menos la cantidad adicional que genera el COVID-19. La cifra aumenta hasta el 60% en los países menos desarrollados.

"El COVID-19 está forzando al mundo a reconocer las lagunas y los aspectos desatendidos del flujo de residuos y la forma en que producimos, utilizamos y desechamos nuestros recursos sanitarios, desde la cuna hasta la tumba", subrayó la doctora María Neira, directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS. 

La doctora destacó la necesidad de llevar a cabo un cambio significativo a todos los niveles en la forma en que gestionamos el flujo de residuos sanitarios tanto a nivel mundial como en “las plantas de los hospitales”.

Añadió que esta transformación es “un requisito básico de los sistemas de atención sanitaria inteligentes desde el punto de vista climático, a los que muchos países se comprometieron en la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y, por supuesto, de una recuperación saludable del COVID-19 y de la preparación para otras emergencias sanitarias en el futuro”.

COMPARTIR: