26 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Jaume Aymar, hoy convertido en un exitoso DJ, padece TOC desde los doce años y lucha por dar visibilidad a esta perjudicial patología mental

La peligrosa enfermedad más incapacitante del siglo XXI: El Trastorno Obsesivo Compulsivo

Jaume Aymar.
Jaume Aymar.
El Trastorno Obsesivo Compulsivo está considerado por la Organización Mundial de la Salud como una de las diez enfermedades más invalidantes para el paciente. Jaime Aymar, que lo padece desde los doce años, cuenta en elcierredigital.com su caso y cómo la música le ha ayudado. En este sentido, tener la implicación de la familia y la comprensión de la sociedad son fundamentales para salir adelante con una enfermedad que es parte de la alta tasa de suicidios en España.

Jaume Aymar, nacido en Barcelona en 1994, acumula más de un millón de seguidores en su cuenta de Instagram y, bajo el nombre artístico de Mind Music, encadena un éxito detrás de otro con una música que, en un momento dado de su vida, significó la vía de escape al Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) que padece desde los doce años. 

Los primeros signos llegaron tras "una desestructuración familiar brutal”, que desencadenó una serie de conductas atípicas que, poco a poco, incrementaron su intensidad. "Empecé con los números pares. Necesitaba hacer las cosas dos veces porque, de otro modo, el círculo no se cerraba" explica a elcierredigital.com. "Con el paso del tiempo, empecé a contar los pasos que daba, el número de letras que escribía. Estaba en el colegio y mi comportamiento empeoró para que me castigaran sin recreo y, de este modo, poder terminar de contar".

El Trastorno Obsesivo Compulsivo, en el que las personas tienen pensamientos espontáneos recurrentes que conducen a hábitos repetitivos, es un padecimiento neuropsicológico crónico y muy angustiante que puede detonar niveles graves de ansiedad y dificultar el buen desempeño en la escuela, el trabajo o el hogar. 

Aunque podría decirse que hay tantos tipos como casos, y se estima que un 4% de la población lo padece, el común denominador, explica Jaume, es "que te jode la vida". Alguien con TOC considera que ciertas circunstancias o acciones que la mayoría de la gente consideraría inofensivas, como tocar el pomo de una puerta o pasar por una determinada calle, pueden tener terribles consecuencias. "Una persona podría tener tanto miedo a los gérmenes, por ejemplo, que saludar a alguien podría forzarla a lavar su propia mano unas diez, veinte o hasta treinta veces para asegurarse de que está limpia".

Jaume Aymar. 

El caso de Jaume Aymar es un TOC supersticioso, de pensamiento mágico. "Tienes la sensación constante de que si no haces determinados rituales, te va a suceder algo malo". En este sentido, aunque en ocasiones pueden llegar a reconocer que sus conductas carecen de lógica, no pueden dejar de hacerlo. Por ello, explica Jaume, "resulta muy frustrante para con las personas de tu entorno, las personas que te quieren pero que no entienden el porqué de tus acciones. Contarlo abiertamente, tanto a tus familiares y amigos como en tu trabajo, es la mejor manera de evitar el daño y el sufrimiento, tanto propio como ajeno". 

A Jaume, cuenta, le ayudó separar el TOC de quién era él. "La terapia cognitivo-conductual contribuye a darte cuenta de que este trastorno es otra persona que no eres tú. Así, cuando tienes alguna 'manía' piensas que es el TOC, y no tú, quien está haciéndolo y, al conseguir separarlo, entiendes que no son comportamientos racionales".

Otra de las terapias, de exposición, consiste en enfrentarte a esos miedos. "Te acompaña una persona que realiza aquellos actos que se temen, y te hace ver que, en realidad, no pasa nada". 

A ellas se suma, además, la farmacología. "Existen medicamentos que se ha demostrado que funcionan, pero todavía hay mucho desconocimiento y, al tratarse de combinaciones de diferentes fármacos, como antidepresivos con ansiolíticos etcétera, pueden pasar muchos años hasta dar con la combinación más adecuada". 

En todo caso, son los profesionales médicos los que deben marcar la pauta atendiendo a las características de cada caso. 

Una enfermedad incapacitante y pocos medios

El Trastorno Obsesivo Compulsivo está considerado por la Organización Mundial de la Salud como una de las diez enfermedades más invalidantes para el paciente. Si bien es cierto que la mayoría de las personas tienen obsesiones con frecuencia, el TOC se caracteriza por la interferencia que éstas tienen en la calidad de vida al producir un sufrimiento casi constante.

"Hay muchas cosas que no podemos hacer, ya sea por miedo a decirlo, ya sea porque los propios rituales, esas obsesiones, te lo impiden. En mi caso, hasta los 17 o 19 años no lo hice público, y durante todo ese tiempo mi vida fue una mentira. Porque mientes a la gente para justificarte, y creas desconfianza". 

"Cuidarse de un TOC es una de las terapias más difíciles que existen", continúa Jaume, "y aunque sí puedes mejorar tu calidad de vida y hacer una vida normal, los pensamientos intrusivos nunca te abandonan". 

Por ello, "aprender a convivir con ello, aceptarlo y darlo a conocer son pasos esenciales en este camino".  Aunque la mejor herramienta es, sin duda, la investigación. En este sentido, Jaume lamenta que  “es algo que no se cubre en muchos tratamientos la Seguridad Social, sino que hay que tirar del bolsillo para poder tener una vida normal".

Y finaliza, "aún queda mucho por hacer". 

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