19 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Usuarios de esta aseguradora médica afirman que si devuelves un recibo "te quedas en la calle" y Unipromel la acusa de competencia desleal

Cuando la salud es negocio: Sanitas es denunciado por errores en los copagos y falta de transparencia en las facturas

Iñaki Peralta, CEO de Sanitas.
Iñaki Peralta, CEO de Sanitas.
La pandemia, con el consecuente desgaste de la sanidad pública, ha provocado el incremento de las contrataciones de seguros de salud privados, un negocio que en el último año superó por primera vez la barrera de los 9.000 millones de euros. Unas cifras abrumadoras que, no obstante, contrastan con las reclamaciones que tanto clientes, que en ocasiones ven como sus derechos asistenciales son vulnerados, como profesionales sanitarios, que denuncian competencia desleal, vienen tiempo señalando.

La sanidad pública está maniatada y prácticamente abandonada desde que, en el año 2008, la crisis económica obligara a adoptar medidas de austeridad que, entre el año 2009 y 2013, provocaron el hundimiento del gasto sanitario. Desde entonces, la inversión no se ha recuperado. Es más, en el año 2018, y en comparación a 2009, el gasto se vio reducido en un 11,21%. Así las cosas, el sistema de atención primaria, el gran perjudicado, padece un agotamiento que la pandemia no ha hecho más que apuntalar.

A la falta de personal, que ya era alarmante antes de la llegada de la Covid-19, y a la sobrecarga asistencial, así como a las listas de espera que en algunos casos rozan lo inquietante, se suma el cierre de centros y consultorios, así como la modificación de protocolos y el cambio del modelo presencial al telefónico, que se ha llevado a cabo sin el refuerzo de medios suficientes y sin la información y formación adecuada para pacientes o personal sanitario, tal y como vienen denunciando diversas entidades y asociaciones, como Amnistía Internacional.

En este contexto, en el que también han intervenido intereses privados, los seguros de salud han hecho su agosto y, en el año 2020, registraron datos que batieron todos los récords, tanto en número de asegurados -más de 11 millones-, como en facturación. De hecho, según datos de la patronal aseguradora Unespa, el negocio superó por primera vez la barrera de los 9.000 millones de euros el mismo año en el que se desencadenó la pandemia. 

Un crecimiento que el sector ya venía experimentado de forma constante a lo largo de los años y del que también se ha beneficiado Sanitas, que el año pasado se embolsó 1.439 millones de euros de primas y registró un 15,5% de la cuota de mercado. 

Unas cifras abrumadoras que, no obstante, contrastan con las reclamaciones que tanto clientes, que en ocasiones ven como sus derechos asistenciales son vulnerados, como profesionales sanitarios, que denuncian competencia desleal y unos honorarios irrisorios, vienen tiempo señalando. 

Errores en la facturación

Algunos usuarios de Sanitas denuncian errores en la facturación de los copagos. El copago es una medida implantada en la mayoría de compañías de servicios de salud “con el fin de concienciar del uso responsable de los servicios médicos”, según explican desde la aseguradora. Esta modalidad económica suele basarse en una cantidad fija aunque, en ocasiones, existe un tipo progresivo en el que la coparticipación en el coste de los servicios aumenta debido a una alta frecuentación de los mismos.

En el caso que denuncian a elcierredigital.com, el copago estaba fijado en torno a los tres euros por visita médica. Por ello, la sorpresa fue mayúscula cuando, al recibir la factura, figuraba por este concepto una elevada cantidad que no se correspondía con los servicios de los que se había hecho uso: Cerca de 90 euros, lo equivalente a haber acudido a consulta 30 veces en un mes.

Centro de Sanitas. 

Por ello, este usuario reclamó la devolución del importe. Sin embargo, según su testimonio, la aseguradora, en lugar de tramitar el error para proceder al reintegro, propuso una compensación en la factura siguiente, después de transcurrido un mes. Ante la demora, y solicitando la remisión de una nueva factura por el importe correcto y manifestando su intención de ordenar a su entidad bancaria la devolución del recibo, este cliente, cuenta, recibió las reticencias de Sanitas, que habría indicado que, en caso de ordenar la devolución, la póliza quedaría cancelada.

Preguntada al respecto, Sanitas ha obviado esta última cuestión, aunque sí ha manifestado que “si un cliente expresa que desea una devolución instantánea, realizamos la gestión para que el cliente tenga el importe en un plazo máximo de una semana. Normalmente, por operativa a la hora de gestionar transacciones bancarias, realizamos la devolución en el siguiente extracto mensual. En caso de que el cliente cuente con servicios activos contratados se descuenta de lo que debe abonar, en caso de no tenerlos generamos un recibo negativo, pero, como comentábamos anteriormente, el cliente siempre tiene la opción de solicitar una devolución instantánea”.

Recibos sin desglose

Para recibir el reintegro por un cobro erróneo de los copagos el cliente debe reclamarlo. Una situación que no siempre puede darse si tenemos en cuenta que Sanitas no desglosa en sus facturas los conceptos de este tipo de pagos, lo que puede inducir a errores en su interpretación. Según la compañía aseguradora, esta práctica poco transparente se debe a que, “en numerosos casos, el tomador del seguro cuenta con varias personas dentro de su póliza y, por protección de datos, no podemos proporcionar datos de salud de estos sin su permiso expreso”. No obstante, para acceder a un mayor detalle, indican, cuentan con una aplicación desde la cual “el tomador del seguro puede acceder a cierto nivel de desglose sobre los copagos de los beneficiarios”. 

Pero este no es un caso aislado, la Organización de Consumidores y Usuarios recoge un centenar de reclamaciones de clientes insatisfechos.

Denuncias ante la CNMC

El pasado mes de abril, la Asociación Unión Médica Profesional (Unipromel) que defiende los intereses de unos 5.000 profesionales sanitarios en España, interpuso una denuncia ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) contra Sanitas y los grupos hospitalarios con los que tiene suscritos acuerdos de exclusividad para la prestación de servicios médicos.

Unipromel advierte que, “por medio de estos acuerdos, se ha cerrado el acceso al mercado para los médicos de ejercicio libre, a quienes se impone que presten sus servicios por medio de un intermediario no deseado al que se asignan las claves médicas en exclusividad”. Por ello, Unipromel solicita que “se condene a Sanitas por sus actos anticompetitivos, y que se le exija conceder una clave médica a todos los médicos de ejercicio libre que deseen ejercer libremente su profesión sin estar vinculados a un intermediario que se apropia de un elevado porcentaje de sus legítimos honorarios en contra de su voluntad”.

Por su parte, Sanitas defiende que “negocia los términos y condiciones de la relación contractual que mantiene con cada uno de sus colaboradores​ de forma individualizada, lo que nos permite facilitar a los profesionales con los que colaboramos un trato personalizado, que tiene siempre en cuenta sus circunstancias y particularidades” y añaden, “Sanitas va a continuar trabajando por hacer de la colaboración con los profesionales médicos siga siendo provechosa para ambas partes. En este sentido, nos gustaría destacar los esfuerzos que ha hecho la compañía, en estos tiempos complicados debidos a la pandemia, por facilitar a todos los miembros de nuestro cuadro médico la posibilidad de continuar pasando consulta incluso durante el confinamiento, gracias a las herramientas digitales que ponemos a su disposición dentro de nuestro marco de colaboración”. 

No es la única denuncia de la Asociación Unión Médica Profesional contra las malas prácticas de las aseguradoras. En junio de este año, la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo admitió a trámite la queja presentada por Unipromel contra el actual modelo de actuación de las aseguradoras sanitarias. La Asociación advierte que "las compañías de seguros españolas, a diferencia de las europeas, imponen sus honorarios a los profesionales médicos privados mediante la determinación unilateral de una escala de tarifas, llamados Baremos, sin permitir una negociación a los médicos y en desconocimiento de los pacientes. En caso de no aceptar esas tarifas, corren el riesgo de ser expulsados del cuadro médico de esa compañía”. Del mismo modo, señala que “los nuevos modelos de práctica privada están afectando a la calidad de la asistencia médica prestada a los pacientes, como consecuencia de las condiciones impuestas a los médicos por las compañías de seguros y los grupos hospitalarios”.

Su expresidente, condenado 

Sanitas fue fundada en 1954 por un grupo de médicos españoles. Entre ellos, Marcial Gómez Gil, el primer consejero delegado, que en la década de los 60 dejó el puesto en manos de su hijo, Marcial Francisco Gómez Sequeira. Gómez Sequeira fue el socio mayoritario de la compañía hasta 1988, cuando vendió sus acciones a British United Provident Association (BUPA), un grupo internacional de atención médica con sede central en el Reino Unido.

Marcial Gómez Sequeira, expresidente de Sanitas, mostrando su colección de caza.

La venta le sirvió para "poder hacer más cacerías y conseguir más trofeos", tal y como declaró al El País en un reportaje sobre su propio museo de caza, con más de 420 especies tiroteadas.

No obstante, esta transacción copó titulares tres décadas después, al condenar el Tribunal Supremo, en abril de este año, a Marcial Gómez Sequeira por dos delitos contra la Hacienda Pública, tras no declarar la totalidad de las plusvalías generadas por la venta de sus acciones a la multinacional inglesa. 

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