16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

EN 2019, 3.671 PERSONAS FALLECIERON POR ESTA CAUSA EN ESPAÑA REGISTRÁNDOSE EL DOBLE DE MUERTOS QUE POR ACCIDENTES DE TRÁFICO

Suicidio en España: Solo un 5% del presupuesto sanitario se destina a atajar este problema

Una representación de un suicidio
Una representación de un suicidio
El pasado 10 de septiembre se celebraba el día mundial para la Prevención del Suicidio. Esa jornada salieron a la luz varias estadísticas que alertaron de la dimensión de este problema social y de salud en España y el mundo. El número de fallecidos registrados en 2019 lo convierte en una cuestión que ha de tratarse políticamente al objeto de dedicar una mayor inversión en la atención a la salud mental y en acciones que reviertan los datos.

Para poder entender la dimensión del problema que supone actualmente el suicidio en España y el mundo, hay que poner sobre las mesa las estadísticas de defunción por Causa de Muerte de 2019. Gracias a estos datos, registrados por el Instituto Nacional de Estadística, se ha sabido que en ese año se suicidaron 3.671 personas. El cálculo dejaba la escalofriante cifra de diez suicidios mortales al día. Un suicidio cada dos horas y media, algo realmente preocupante.

Los datos han convertido al suicidio en la primera causa de muerte no natural en España. Además, la diferencia con respecto al resto de causas es abismal. Se registraron el doble de fallecidos por suicidios que por accidentes de tráfico. Diez veces más suicidios que homicidios y 67 veces más suicidios que muertes por violencia de género. Los únicos motivos de fallecimiento no naturales que se acercaban a las cifras del suicidio eran las caídas o ahogamientos accidentales.

Gráfico de las muertes por causas externas en España en 2019

Otro factor de alarma es que el número de suicidios se acrecienta conforme pasan los años. En 2019 el crecimiento experimentado con respecto al año anterior fue de un 3,7%, crecimiento que asumió por completo el género masculino, 152 hombres más que en 2018 se quitaron la vida. Por el contrario, 20 mujeres menos decidieron terminar con su existencia.

Esta diferencia entre sexos es contundente. Por una mujer que se quita la vida, lo hacen tres hombres. El 75,5% de los fallecidos por esta causa en 2019 eran hombres. Y por regiones, en dos de las comunidades autónomas españolas, el distanciamiento se hace aún más considerable. Canarias y Extremadura tienen unos ratios de 6 y 7 hombres por cada mujer.

En cuanto a las edades, el pico en el número de suicidios se encuentra entre los 40 y los 59 años. Si tomamos en cuenta la tasa de suicidios por cada 100.000 habitantes por edad y sexo en España, encontramos que se dispara considerablemente en edades mayores de 80 años. El hecho de que estas personas apuesten por el suicidio puede deberse a situaciones derivadas del cuidado a las personas mayores y de la soledad.

En este gráfico se puede observar la mayor tasa de suicidios entre los mayores de 80 años

Por comunidades autónomas, Asturias y Galicia, que son dos de las tres regiones con una edad media de población más alta, tienen una tasa de suicidio por cada 100.000 habitantes mayor a 9'5, lo que podría confirmar como factor determinante la soledad de las personas mayores. Y es que, más de dos millones de personas mayores de 65 viven solas en España según el INE.

Buscar una solución a este grave problema social de España y el mundo entero necesita del conocimiento de las causas que llevan a esta decisión. Según los centros de salud y servicios sociales de Estados Unidos, la depresión y los problemas mentales provocan el 50% de los suicidios. Otras causas recogidas son los problemas de pareja, el alcohol, las drogas y el paro o problemas en el trabajo, en este orden. Las tres profesiones con mayor ratio de suicidio son los agricultores, con un 84,5 de ratio, los constructores y los reparadores. El divorcio y el suicidio también parecen tener una relación clara. Los hombres divorciados tienen un riesgo 2,4 veces superior al de los casados.

La salud mental o la depresión son causas aceptadas por la comunidad médica  como posibles desencadenantes de ideas suicidas y la alteración psicológica que ha provocado la pandemia ha podido aumentar considerablemente los factores de riesgo asociados al suicidio, haciendo sospechar un aumento de las cifras en los datos de 2020.

Los datos facilitados por el INE y la crisis económica derivada de la pandemia deberían hacernos pensar si el suicidio tendría que recibir una mayor atención política. Solamente un 5% del presupuesto sanitario global español va destinado a atajar la primera causa de muerte no natural en nuestro país.

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