23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Con una media de 3.000 muertos diarios alcanzan ya casi los 200.000 fallecidos por la pandemia

Caos en la India: La catástrofe sanitaria hace saltar las alarmas después de la inacción de la OMS

El mundo mira con preocupación la situación sanitaria en la India, donde la pandemia se expande sin control. En las últimas semanas la tasa de positivos se ha multiplicado exponencialmente mientras los hospitales están saturados y en las calles se improvisan crematorios. La nueva variante, la relajación prematura de las restricciones y la escasa tasa de vacunación han contribuido al recrudecimiento de la epidemia en un país que, paradójicamente, es uno de los mayores productores de antivirales.

La India se ha convertido en el epicentro global de la pandemia ante el feroz avance del virus que, en cuestión de semanas, ha multiplicado la tasa de positivos reportando cifras récord, lo que ha provocado un colapso sanitario en los hospitales de las regiones más afectadas. No hay camas disponibles, ni tampoco bombonas de oxígeno que en el mercado negro ya se venden a un precio que supera diez veces su valor real.  Hay ciudades donde los cadáveres ya se están amontonando fuera de las morgues de los hospitales porque dentro no caben. En algunas calles de Nueva Delhi se están haciendo cremaciones masivas. Incluso en otras ciudades se están quedando sin madera para quemar los cuerpos.

Este martes, el país registró su primer descenso de casos después de 21 días al alza, con un total de 323.144 nuevos contagios. Una leve bajada que también se produjo en el número de fallecidos, hasta un total de 2.771. Unos datos que parecen arrojar un poco de luz sobre la que ya es la peor fase de la pandemia para un país cuyo total acumulado alcanza los 17,6 millones de casos y las 197.894 muertes, según cifras de su Ministerio de Salud. No obstante, distintas organizaciones como la Asociación de Médicos del Servicio de Salud de Bengala Occidental, alertan de que estas cifras sobre infecciones son en realidad una subestimación.

Trabajadores  incineran los cuerpos de los fallecidas por coronavirus (Reuters).

La catastrófica situación que afronta el país surasiático sigue sorprendiendo a muchos. En enero, tan solo tres meses antes de que el país se convirtiera en un enorme crematorio, el Gobierno de Narendra Modi declaró que había vencido a la pandemia basándose en la inmunidad de rebaño y en unas cifras de infección muy bajas. De hecho, en febrero, el número de casos registrados era de 9.000 diarios. Hoy, esa cifra se multiplica por 36.

Inacción mundial

El porqué se ha llegado a esta situación todavía es materia de estudio, pero da fe de la inacción de agentes internacionales, instituciones y demás países, que se han limitado a mirar para otro lado mientras la debacle colapsaba la India.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este lunes que la situación es "más que desgarradora". Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que "la OMS está haciendo allí todo lo que está en sus manos, movilizando equipamiento y enviando ayuda que incluye botellas de oxígeno, hospitales móviles prefabricados y material de laboratorio”. Asimismo, el experto indicó que la OMS ha reubicado a 2.600 miembros de su personal en el país para apoyar la respuesta de las autoridades sanitarias indias en el terreno. Una ayuda que se suma a la que en las últimas horas han anunciado países de todo el mundo pero que, inexcusablemente, llega tarde.

Así, mientras en India se vive una situación que podría catalogarse de catástrofe humanitaria, en el resto del globo lo que aumenta es el temor a que la nueva variante se expanda. El Gobierno de Pakistán no descarta que pueda verse sumido en una situación "similar a la de India" tras haber superado los 800.000 contagios y sumar 5.000 en veinticuatro horas. Alemania, Canadá, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Arabia Saudí, Singapur, Hong Kong, Nueva Zelanda, Maldivas y Bangladesh ya han suspendido el tráfico aéreo con India, mientras España e Italia imponen una cuarentena a todo aquel que vuele desde allí. 

Nueva variante, relajación de medidas y escasa vacunación

India tiene activas en su territorio todas las variantes conocidas, entre las que se incluye la “doble mutante”, bautizada como B.1.617. Fue descubierta el pasado 5 de octubre en Maharashtra y tiene por lo menos dos mutaciones en su genoma, concretamente en la llamada proteína espiga y posiblemente responsables de un escape a la inmunidad y una mayor transmisibilidad. En Europa se ha detectado ya en Reino Unido, Alemania, Suiza, Bélgica, Italia, Irlanda y Francia.

No obstante, todavía no está claro hasta qué punto contribuye al recrudecimiento de la epidemia en India, que en gran parte se atribuye a una gestión ineficiente y a la relajación de medidas de prevención de manera prematura. De hecho, el pasado marzo dejaba imágenes de una multitudinaria congregación de personas en el templo Banke Bihari durante la celebración del festival de primavera Holi y, hace tan solo unos días, la peregrinación del Kumbh Mela, un evento que acoge el subcontinente cada doce años, reunió a más de 650.000 personas en un solo día.

Celebración del Kumbh Mela. 

También debe mencionarse la imprevisión en materia de fármacos y vacunas en el país, que paradójicamente es de los que más antivirales fabrica en todo el mundo. De hecho, el Serum Institute of India produce más del 60% de todas las vacunas que se venden a nivel mundial. Su vasta capacidad de fabricación es la razón por la que el país se incorporó como un actor importante en el programa Covax, la iniciativa mundial de intercambio de vacunas que ofrece dosis gratuitas o con descuento para los países de bajos ingresos.

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de la India, se han administrado 127 millones de dosis en su suelo lo que, en comparación con su altísima población -de 1.300 millones de personas-, supone que el porcentaje de habitantes con pauta de vacunación completa sea ínfimo. Mientras, el país ha exportado otros 66 millones de dosis, una cifra que según el acuerdo inicial anunciado el año pasado debería alcanzar los 200 millones para un total de 92 países. No será posible. Desde hace unas semanas las exportaciones de vacunas están paralizada y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido al respecto.

Al hilo de las vacunas, la OMS ha insistido en que la solución no está en vacunar a la población de algunos países determinados. A nivel global, se han distribuido unos mil millones de dosis de vacunas contra el coronavirus, pero más del 80% se han inoculado en países industrializados, muestra de que el reparto continúa siendo muy desigual entre países industrializados y países en desarrollo y eso, a la larga, es un problema para todos. 

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