02 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

La doctora Patricia Alcaraz traza un perfil psicológico del mediático colaborador de televisión y concursante de Supervivientes

Los expertos sobre José Antonio Avilés: Mentira compulsiva, manipulación y “Efecto Halo”

José Antonio Avilés.
José Antonio Avilés.
La doctora Patrícia Alcaraz, Médico Especialista en Valoración del Daño Corporal y evaluación física y psíquica ha elaborado un perfil psicológico del mediático colaborador de Telecinco y concursante en Supervivientes, José Antonio Avilés. El colaborador se ha visto envuelto en numerosas polémicas públicas tras su participación en este reality.

No he explorado personalmente al señor José Antonio Avilés pero, tras escucharle en sus declaraciones y desde un punto de vista estrictamente médico y profesional creo que su personalidad podría corresponder con un probable perfil de persona que emplea la mentira de manera compulsiva, la manipulación emocional, sin demasiados escrúpulos ni empatía, y sin duda emplea el “Efecto Halo”.

Los sesgos cognitivos son parte de los fenómenos psicológicos más estudiados desde las ciencias cognitivas y más tenidos en cuenta en la psicología del “marketing”. Son una evidencia de que los seres humanos somos tremendamente propensos a no interpretar la realidad partiendo de análisis racionales, sosegados y basados en razonamientos válidos desde el punto de vista de la lógica.

Entre estos sesgos cognitivos, uno de los más conocidos es el denominado como “Efecto Halo", que explica algunos de los aspectos irracionales que hacen que juzguemos de manera más positiva o más negativa a una persona. Se trata, en definitiva, de una tendencia a hacer que nuestras impresiones y opiniones sobre ciertas características de un sujeto u objeto dependan de la impresión que nos han causado antes otras características.

El psicólogo estadounidense Edward Lee Thorndike (1874-1949) fue el primero en ponerle su nombre al "efecto halo" y en aportar una evidencia empírica que sirviese para demostrar su existencia. Lo hizo en el año 1920, cuando, a través de un artículo llamado “A Constant Error in Psychological Ratings”, en el que mostraba los resultados de un experimento realizado con militares, constató con los datos obtenidos que el modo en el que se valoraba una característica concreta estaba muy correlacionado con la valoración que se hacía del resto de características.

Jorge Javier Vázquez y Avilés.

El “efecto halo” se hace notar en nuestro día a día, por ejemplo, en el modo en el que percibimos a las personas famosas vinculadas a la televisión, a los deportes más reconocidos o al cine de Hollywood. Se trata de personas cuya imagen pública ha sido tallada minuciosamente por agencias de marketing y publicidad, y de cuya faceta personal apenas sabemos nada (a fin de cuentas, no solemos tratar con ellas directamente). Sin embargo, esto no evita, por ejemplo, que se considere a muchas personas como líderes de opinión y, sin duda, solventes económicamente y con poder.

El caso de José Antonio Avilés resulta bastante paradigmático. Antes de trabajar en Telecinco, inventaba —según se ha contado en los programas de la propia cadena— que ya trabajaba en Telecinco, o que tenia ciertas amistades importantes, todo ello para conseguir transmitir una sensación de seguridad y solvencia hacia las “posibles” víctimas, que han salido durante estos días denunciando presuntas múltiples y reiteradas estafas. Desde que está en televisión, utiliza la imagen de persona famosa, empleando este puesto de trabajo para que la gente confíe en su solvencia bancaria y en su palabra, y quienes han picado que por confiar, le han fiado.

Escrúpulos y empatía

Asímismo, es llamativa la falta de escrúpulos y empatía hacia el resto de seres humanos ya que, por lo que parece, emplea “hipotéticos sucesos de fallecimientos de familiares” que despiertan empatía en las personas, siendo entonces fácilmente manipulables, y eso lleva a que le fíen. Es una forma de manipulación emocional a gran nivel. Es conseguir el objetivo “a costa de todo”, sin contar con que esas personas algún día pueden hablar y, por las declaraciones vertidas a los medios de comunicación, no se trataría de un hecho puntual sino de un “modus operandi”.

José Antonio Avilés.

No es un enfermo, sino una forma de ser caracterizada por intentar conseguir sus objetivos sin importarle quién pierda por el camino, con el empleo de la mentira para conseguir beneficios, siendo a todas luces una personalidad solvente desde el punto de vista cognitivo y, sin duda, desde el punto de vista volitivo, porque lo que hace, lo hace porque quiere, en plenitud de facultades.

En este caso, la Inteligencia Intelectual no es la que prevalece ya que, de ser así, hubiera tejido mejor su trama para que nadie pueda jamás desenmascararle, y menos aún hubiera ido a un programa de máxima audiencia, ya que debería de haber previsto que esto iba a ocurrir. Prevalece la “inteligencia Emocional Negativa” o Manipulación de las personas con la Mentira y, por supuesto, el “Efecto Halo”, que, por lo que parece, es su arma más eficaz.

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