28 de enero de 2020
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FIN DE SEMANA

Existen ya test genéticos que permiten obtener una información fiable a cerca del riesgo de padecer TDHA o trastorno disocial

El avance en el estudio genético es clave para la curación de los trastornos psiquiátricos

No existen pruebas biológicas que identifiquen trastornos como la bipolaridad, la esquizofrenia o el trastorno límite de personalidad
No existen pruebas biológicas que identifiquen trastornos como la bipolaridad, la esquizofrenia o el trastorno límite de personalidad
Eva Milla, perito judicial especialista en psicología infantil, trastorno psiquiátrico e intervención social, explica en este artículo la importancia en el avance de los estudios genéticos para la curación de los trastornos psiquiátricos. "Aunque hemos dado grandes pasos en la psiquiatría, aun pretendemos matar moscas a cañonazos pues se carece de la base biológica suficiente para entender por qué surge un trastorno".

Ya existen en el mercado test genéticos que permiten obtener una información fiable a cerca del riesgo de padecer TDHA, trastorno disocial o el grado de susceptibilidad genética que tiene una persona a padecer una adicción por la condición genética heredada, lo que hace posible que algún día muchas de las personas que calificamos de malas o de delincuentes sin más, tengan una perspectiva distinta que permita ver más allá de la conducta para diagnosticar una enfermedad.

Esto es especialmente importante para los familiares de personas que sufren cada día la incomprensión social del padecimiento del anómalo comportamiento de sus seres más queridos. Está loco, no está bien de la cabeza, no hace cosas normales, no entiendo por qué no deja de consumir, son frases pronunciadas con desesperación que pueden empezar a tener otra perspectivas a la vez se mejora la calidad de vida de todos, pacientes y familiares.

Según una investigación llevada a cabo en el Hospital General de Massachusetts con el Consorcio de Genómica Psiquiátrica en Estados Unidos, los trastornos psiquiátricos van en aumento afectando ya al 25 por ciento de la población al trascurrir de un año.

hospital_massachussets

Hospital General de Massachusetts

En dicho estudio se pone de manifiesto la importancia de la variación genética, identificando más de 100 variaciones de genes que afectarían al riesgo de padecer afecciones mentales de distinto índole. Las afecciones mentales se traducen habitualmente en enfermedades mentales que impiden el normal desarrollo de la vida de muchas personas y el estudio y la identificación de las variantes que pueden tener significado dentro del riesgo de padecerlas es de vital importancia para su prevención y tratamiento.

Además, también arrojan nuevas posibilidades sobre los diagnósticos clínicos de las enfermedades mentales que tan difícil se presentan ahora sin una base clínica, pues los psiquiátricas, la mayoría de las veces, no tienen más remedio que basar sus conclusiones en observaciones, test rellenables proyectivos y test procedentes de los entornos familiares o institucionales que sean más o menos coincidentes con los ítems recogidos en el DSM V, libro dedicado al manual diagnóstico y estadístico de los trastornos psiquiátricos y por el que se rigen los profesionales.

De tal manera que no existe aun una prueba clínica, es decir biológica de trastornos como la bipolaridad, la esquizofrenia o el trastorno límite de personalidad, que tantos recursos consumen en la sanidad, reduciéndose su diagnóstico a la existencia de conductas coincidentes con las observadas en otros casos estudiados en el mundo, a la vez que se hace complicadísimo la aplicación de un tratamiento farmacológico correcto sin un claro origen biológico objetivable. 

Aunque hemos dado grandes pasos en la psiquiatría aun pretendemos matar moscas a cañonazos pues se carece de la base biológica suficiente para entender por qué surge un trastorno, que se altera se inflama o se modifica en el organismo humano.

Jordan W. Smoller es el autor de este importante estudio y pretende comprender cómo la genética y las variantes de los genes darían como resultado determinadas complicaciones psiquiátricas además de cuantificar en qué forma podrían tener una estructura biológica compartida lo que hace que sean muchas veces comórbidas entre sí, es decir que un trastorno psiquiátrico casi nunca se de aislado sino en conjunción con otras manifestaciones o trastornos psiquiátricos.

Así podría explicarse que el trastorno disocial o el trastorno por déficit de atención con hiperactividad venga asociados en el DSM V, con trastornos de la adicción o emocionales.

A Través de una técnica que han denominado como “Asociación”, se han analizado 494.162 sujetos sanos y otras 232.964 personas diagnosticadas de alguno de los 8 trastornos más comunes. El resultado son 109 variantes genéticas que tienen protagonismo en más de un trastorno.

Lo interesante es que este análisis podría cambiar la actual división de las afecciones psiquiátricas, proponiendo tres grupos de las mismas. Los Trastornos donde se encuentran comportamientos compulsivos como la anorexia, el trastorno obsesivo compulsivo o el síndrome de Tourette, Trastornos del estado de ánimo, como la bipolaridad, la depresión grave o la esquizofrenia, y Trastornos del desarrollo neurológico de temprano inicio o los referidos al autismo y al tdah.

El aumento de las vías de conocimiento biológicas puede ser un gran paso en la clasificación y diagnóstico de la salud mental, máxime cuando en estos estudios se revelan también cuando tienen mayor expresión siendo a partir del tercer trimestre de embarazo cuando juegan un papel determinante en el crecimiento optimo del cerebro.

SI todo ello se concreta podría ser una nueva puerta abierta a nuevos tratamientos que traten diferentes afecciones y como si fuera una sola. Los genes son grandes desconocidos que en los fragmentos de ADN que los conforman tienen grandes secretos que la ciencia se empeña en descubrir para mejorar nuestra calidad de vida. Los genes trasmiten información de las características de nuestros familiares y permite trasmitirla a la descendencia, lo que explica porque los hijos se parecen a sus padres, tanto en las cosas buenas como en las malas.

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