17 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La COVID-19 pone al país sudamericano al borde del colapso con 11,5 millones de contagios y 279.000 fallecidos

Brasil se convierte en una amenaza sanitaria a nivel mundial por el descontrol de la pandemia

Hospital brasileño
Hospital brasileño
La pandemia en Brasil está descontrolada, con más de 11 millones de contagios y 279.000 fallecidos en los últimos días. La Organización Mundial de la Salud ha dado la voz de alarma ante el riesgo que supone para el mundo entero. La mala gestión de la crisis por el presidente Bolsonaro, que acaba de nombrar a su cuarto ministro de salud en un año, está en el punto de mira.

Con la pandemia fuera de control, Brasil ha pasado a ser el epicentro de la pandemia a nivel mundial, al que miran con preocupación sus vecinos americanos por el riesgo que supone, sobre todo, para países colindantes como Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia y hasta la propia Argentina, entre otros. Con 11,5 millones de infectados y 279.000 fallecidos, en la actualidad ocupa el segundo país más afectado por la pandemia, detrás de EE.UU. La situación en Brasil ha empeorado, con una incidencia muy alta de casos y un aumento del número de muertes en todo el país debido, fundamentalmente, a la rápida transmisibilidad y letalidad de la variante P1, conocida como la brasileña, identificada por primera vez en el Estado del Amazonas, en Manaos.

Tanto el director de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus, como el director de emergencias de esta organización, Michael Ryan, advirtieron recientemente que el sistema de salud de Brasil está bajo una “amenaza extrema”, con regiones en el centro y en el sur del país con más del 96% de las camas de cuidados intensivos ocupadas. Tedros recordó que el virus, a menos que se suprima en todas partes, siempre encontrará la manera de resurgir y que con las variantes el riesgo es mayor. "Brasil debe tomar medidas severas de salud pública mientras despliega las vacunas en todo su territorio”.

Otro de los puntos que preocupa a las autoridades nacionales e internacionales es que el sistema de salud “corre el riesgo de colapsar a medida que más pacientes requieran hospitalización”, indicó por su parte  la Organización Panamericana de la Salud.

Riesgo por la variante P1

La variante P1, identificada en Manaos, es bastante preocupante ya que, según datos  preliminares de algunos estudios, podría ser hasta dos veces más contagiosa que el virus original y además, puede evadir la inmunidad previa aumentando el riesgo de reinfección hasta en un 60%.

Se trata de una variante con muchas mutaciones específicas que facilitan su transmisión y además, podría ser más resistente puesto que numerosos casos serían reinfecciones.

“Con la proporción de los casos actuales, podemos decir que son reinfecciones probablemente debidas a la disminución de la inmunidad en el tiempo o a que esta variante no responde a la inmunidad natural, lo que nos advierte que tenemos que ser muy cuidadosos con las vacunas y asegurarnos de que funcionen también contra esta mutación”, recalcó Michael Ryan.

Cuarto ministro de salud desde el inicio de la pandemia

Este mismo lunes, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunciaba el nombramiento de un nuevo ministro de salud, el cardiólogo Marcelo Queiroga, que se convierte en el cuarto dirigente sanitario brasileño desde que se declarara la pandemia el pasado año.

El Ejecutivo brasileño no hace más que recibir duras críticas por el manejo que ha hecho de la emergencia sanitaria y por la constante minimización de la gravedad de la situación. 

Pese a las recomendaciones de los organismos internacionales, el presidente Bolsonaro,  quien contrajo coronavirus el año pasado, ha relativizado el impacto del virus desde el inicio de la pandemia. Además de haber cuestionado la eficacia de las vacunas, también se ha mostrado crítico con las medidas de aislamiento social por sus efectos económicos, así como con el uso de mascarillas.

Su gestión frente a la COVID-19 ha ocasionado multitudinarias protestas en su contra e incluso denuncias ante organismos internacionales, como la que realizó la Conferencia Episcopal de Brasil ante la ONU y la OMS a finales de enero. 

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