19 de junio de 2019
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Un equipo de la Politécnica de Madrid logra un primer éxito con Propofol, que mejoraría la recuperación y calidad de vida de numerosos pacientes

Un anestésico podría combatir el estrés postraumático en víctimas de tragedias

El estrés postraumático puede mejorar con la ayuda de un anestésico
El estrés postraumático puede mejorar con la ayuda de un anestésico
La memoria humana es tan potente y amplia que a veces resulta casi imposible despojarse de ciertos recuerdos que asociamos a hechos o circunstancias que nos han dañado en algún momento de nuestra vida. Recuerdos que cada vez que invocamos o se cuelan en nuestra día a día son fuente de dolor, sufrimientos...

Actualmente existen infinidad de  tratamientos en psicología y psiquiatría (terapias y medicamentos) con los que se acompañan a personas o víctimas de sucesos traumáticos que arrastran esas mochilas cargadas de recuerdos dolorosos. Víctimas de agresiones físicas, sexuales, supervivientes de tragedias o atentados... podrían beneficiarse de un nuevo logro científico de investigadores españoles que pueden haber encontrado la solución a este problema.  

El equipo investigador ha logrado cosechar éxitos para reducir los efectos del estrés postraumático.

El trauma es, por tanto,  el resultado de la exposición a un acontecimiento estresante que sobrepasa los mecanismos de afrontamiento de la persona. Cuando las personas se sienten demasiado sobrepasadas por sus emociones, los recuerdos no pueden transformarse en experiencias narrativas neutras. Durante un trauma, lo que experimenta la víctima queda encapsulado en una parte del cerebro sin poderse elaborar, por lo que lo que esa experiencia, lo que ha visto y sentido, olido, pensado queda marcado en su cerebro. Se trata de personas que en ocasiones pueden llegar a ver su actividad profesional y relaciones limitadas por este tipo de estrés postraumático que les acompaña.  Eliminarlo o incluso, convivir con él, no es algo que todos consigan.

Un resultado muy significativo

Por ello, se ha recibido con esperanza el logro científico demostrado por unos investigadores españoles.  Esto han  demostrado que reactivar un recuerdo negativo y después administrar un anestésico ayuda a olvidar ese recuerdo 24 horas después. Este resultado tiene, por tanto,  implicaciones para el desarrollo de terapias para trastornos como el de estrés postraumático (TEPT). Según el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIH), alrededor de 7 u 8 de cada cien personas sufren estrés postraumático en algún momento de su vida, sobre todo las mujeres.

Los trastornos relacionados con el estrés a menudo se asocian con el recuerdo vívido de experiencias traumáticas. Una forma de tratar estos trastornos es debilitar selectivamente los recuerdos negativos específicos, pero hacerlo ha sido todo un reto. Estudios recientes en animales han encontrado evidencia de que la reactivación temporal de una memoria consolidada, cuando está a punto de ser 'reconsolidada', puede devolverla brevemente a un estado en el que la memoria es susceptible a modificaciones, incluyendo el debilitamiento.

Tragedias como un atentado puede provocar graves secuelas psicológicas en las víctimas.

Con el objetivo de lorar entender si la sedación podría interrumpir la reconsolidación de una memoria negativa, la investigadora de la Universidad Politécnica de Madrid Ana Galarza Vallejo y su equipo invitaron a 50 personas sanas a ver dos presentaciones de diapositivas narradas con algún contenido repugnante. Una semana después, la memoria de los participantes sobre estas diapositivas se reactivó con un recordatorio. Inmediatamente después de la reactivación de la memoria, los participantes recibieron una dosis intravenosa de propofol anestésico. Para explorar si el propofol interrumpió la reconsolidación de la memoria reactivada, los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos.

En el primero, probaron la capacidad de los participantes para recordar ambas historias (reactivada y no reactivada) 24 horas después del propofol. En  el segundo, observaron esto inmediatamente después de la administración. Los investigadores aseguran que las personas del primer grupo (en quienes la anestesia tenía 24 horas para hacer efecto) no podían recordar la historia reactivada tan bien como sí podían recordar la historia no reactivada. Es decir, Galarza dedujo que el cambio en este grupo de personas se produjo en el proceso de reconsolidación de su memoria, en el cual estos participantes perdieron fragmentos de lo que habían visto justo  unas horas antes. Los investigadores compararon además la dosis de anestesia recibida y el procedimiento en cada caso, y vieron que no había diferencia alguna entre unos y otros. La reactivación de la memoria justo antes de sedar a la persona, parecía ser la clave.

Hasta ahora, el estrés postraumatico se combate con terapias y medicamentos.

Un avance que puede abrir un nuevo camino eficaz y más rápido en el tratamiento de estos traumas, lo que conlleva un ahorro del  sufrimiento  en los pacientes. El estudio es una prueba que demuestra que se puede modificar la memoria de una manera no invasiva, y aunque ahora hará falta hacer más estudios sobre su eficacia y aplicarlo en personas con recuerdos reales, según los investigadores, es un hallazgo importante para el desarrollo de terapias contra el trauma por estrés postraumático o fobias.

COMPARTIR: