20 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA

La Agrupación Reformista de Policías pone el foco sobre los ayuntamientos, "que conceden licencias a vendedores sin saber qué productos ofertan"

Así funciona la falsificación de marcas en España: Mafias, manteros y un negocio millonario

El Cierre Digital en La falsificación es un problema en auge en España:
La falsificación es un problema en auge en España: "la segunda actividad ilícita que más dinero genera"
La piratería industrial es una actividad ilícita que vulnera los derechos de Propiedad Industrial, Intelectual y de autoría, un grave problema que se ha visto incrementado con el paso del tiempo. Además, se trata de un mercado que genera un gran volumen de beneficios para mafias que se esconden en estructuras empresariales y se lucran a costa de pequeños vendedores. Los consumidores de falsificaciones son otro eslabón esencial que favorece a este poderoso entramado.

El mercado de la falsificación es una lacra para el mundo, que incrementa cada año los beneficios de multitud de mafias que se lucran a costa de vulnerar derechos de Propiedad Industrial. Como ha explicado para elcierredigital.com la Agrupación Reformista de Policías (ARP), un sindicato encuadrado en el ámbito de la Policía Nacional de España, dentro de las actividades ilícitas la falsificación es la segunda que más cantidad de dinero genera a las organizaciones, por encima del tráfico de drogas.

El problema de la piratería industrial en España abarca distintos niveles: desde un punto de vista económico, genera un enorme capital que no vislumbra la superficie. Sin embargo, no es el único sector afectado. En una perspectiva social, los sujetos que realmente dan imagen a la piratería son los vendedores ambulantes o “manteros”, que acaban criminalizados.

Estos vendedores son personas que "en muchas ocasiones se encuentran de manera irregular en el país y que acaban sucumbiendo al poder de las mafias para subsistir. Las organizaciones criminales de piratería los utilizan para llevar a cabo su actividad y ejercen una presión semejante a la explotación laboral", explica la ARP.

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Bolso falso incautado por la Guardia Civil / Foto: Guardia Civil

En el otro extremo, los dueños de los comercios locales también se ven perjudicados por la actividad ilícita. Es común la imagen de inmensos paseos marítimos repletos de “manteros” con productos falsificados colocados frente a las tiendas de lugareños que intentan desarrollar su actividad con normalidad y de manera legal. Se crea así una situación inestable y un conflicto entre los propios ciudadanos, la policía y los vendedores.

El concepto de falsificación es complejo en sí mismo. Desde ARP aclaran que “todo producto que esté a la venta y que genere la sospecha de ser original se puede considerar una falsificación”. Sin embargo, también explican que no se trata de una verdad absoluta. Para calificar un producto como falsificación, técnicamente es necesario someterlo a peritaje.

Por ejemplo, algunas marcas como Desigual no solo tienen patentada la marca, sino que los propios estampados, diseños, colores y patronajes también están protegidos. Por lo que productos fabricados por terceros que contengan elementos propios de Desigual, también serán considerados falsificaciones, aunque no estén etiquetados o impresos con el logo de la marca.

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Las mafias falsifican logotipos, estilos y patrones

En España, la venta de falsificaciones prolifera especialmente en la costa del levante. Gran parte de los productos que ofrecen multitud de tiendas de recuerdos son falsificaciones: bolsos, camisetas, abrigos, accesorios, etc. Además, los mercadillos locales son también puntos clave para su venta.

En suma, los productos falsificados son una mercancía que se comercializa habitualmente de manera online. Abrir una página web para vender productos falsificados es muy sencillo; en poco más de una hora se puede crear toda la tienda. Sin embargo, cerrar judicialmente una web es un proceso muy complicado en el que se genera un entramado burocrático y judicial complejo, como afirma ARP.

Productos rematados en España

Para comprender el origen de la ola de piratería que inunda el país es fundamental retroceder a la época de mayor expansión económica de España. Años atrás, la zona de Cataluña era un área industrial del textil muy poderosa. Sin embargo, con la apertura del mercado a nivel internacional éste quebró.

Al importar la materia prima textil desde otros países, sobre todo de China e India, la industria textil que había en Cataluña cayó en decadencia y acabó cerrando. Muchas de las mafias de falsificaciones aprovecharon la oportunidad y las convirtieron en sus fábricas de productos ilícitos.

Así, el proceso se inicia con la importación de productos base, sin ningún tipo de signo de identificación que pueda bloquear su entrada en aduanas, desde terceros países. Una vez en España, y al haber pasado los controles sin dificultad, ocupan estas antiguas fábricas en quiebra para utilizar la maquinaria y rematar el producto con las etiquetas y el empaquetado adecuado que los convierta en productos falsos listos para vender.

Ya fabricadas, las falsificaciones se pueden clasificar en distintas modalidades. Por un lado, existen falsificaciones que son “malas”, es decir, productos de una calidad inferior que se pueden vender en puestos callejeros como paseos marítimos. Este tipo de mercancía llega frecuentemente desde Marruecos, como explica el sindicato.

Por otro lado, las falsificaciones “buenas” o de una calidad mejor son enviadas directamente con su propia etiqueta y apariencia de producto original. Estas últimas provienen en su mayoría de Italia y Portugal. Al ser países cercanos a España y al no existir controles de frontera, las mafias utilizan empresas de transporte convencionales para importarlas, como si se tratase de mercancía regular.

A pesar de eso, como explica el sindicato, al ser una actividad que genera tanto beneficio, en muchos casos se obvia. Además, la corrupción de ciertos eslabones facilita que se alerte a los delincuentes sobre las posibles redadas, lo que hace que estos cambien continuamente de ubicación, haciendo muy complicado que en el plano internacional las autoridades localicen al fabricante.

En algunos casos es el propio empresario fraudulento el que compra un producto original y, posteriormente, viaja a las zonas textiles de países como China para encargar bajo demanda que los fabricantes recreen el producto. Puntada por puntada y pieza por pieza, las copias son mercancía creada al detalle para acabar rematada en España con un logo y ser vendida por cantidades muy inferiores al precio del producto original.

La lucha contra la falsificación

Para combatir el problema, a nivel central existe en España una unidad dentro de la Comisaría General de Policía Judicial que se dedica específicamente a la falsificación. En el plano territorial cada Jefatura de Policía cuenta con unidades que investigan este tipo de actividad, pero, como explica el sindicado ARP, por ejemplo en Cataluña muchas se están perdiendo con el tiempo.

En estos últimos días la Guardia Civil ha llevado a cabo una operación para combatir los delitos contra la propiedad industrial en toda la provincia de Santa Cruz de Tenerife. En el marco de la operación "Etiqueta" se han intervenido 25.714 artículos falsificados de marcas de alta gama, valorados en más de 6 millones de euros en el mercado actual.

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Productos incautados por la Guardia Civil / Foto: Guardia Civil

En la operación han sido investigadas 39 personas como presuntas autoras de delitos contra la propiedad industrial. Los agentes consiguieron encontrar un total de 41 locales, en su mayoría bazares, que se dedicaban a la venta de una importante cantidad de artículos falsificados de marcas de alta gama de diversa índole, tales como: ropa, bolsos, carteras, cinturones, calzado, gafas de sol, perfumes, juguetes y otros artículos infantiles, según informa la Guardia Civil.

La Agrupación Reformista de Policías indica que una parte del problema es la falta de identificación que tienen los productos en mercadillos y bazares particulares; no se registran, ni se comprueba su legitimidad. El sindicato también pone el foco sobre "los ayuntamientos, que son los encargados de otorgar licencias a los vendedores sin saber, realmente, de qué clase de mercancía disponen". La figura del ayuntamiento "favorece, de este modo, a los puestos de falsificaciones, pues ni ellos ni la policía analiza a qué clase de producto le está ofreciendo un permiso", continúan las fuentes consultadas por elcierredigital.com.

Nivel económico

El sindicato explica que a nivel penal se han suavizado mucho las penas para este tipo de actividad. Además, el ser un delito semi privado, es decir, en el que entran en juego las marcas, hay que “hacer un ofrecimiento de acciones cuando se hace una intervención”. Sin embargo, la marca no siempre se persona en los procedimientos judiciales.

Así sucedió, como menciona ARP, años atrás en una intervención de relojes chinos falsificados de la marca Rolex. Esta no se presentó, pues interpretó que nada tenían que ver las falsificaciones con su perfil de cliente.

A esto se le suma que, en ocasiones, los productos falsificados son poca cantidad, mientras que los costes que le supondría a la marca iniciar el proceso judicial son demasiado altos. Otras veces es la propia empresa de falsificación la que ofrece una cantidad de dinero a la marca original para que no se presente y se acabe archivando el caso.

Por ello, a nivel policial, llevar a cabo una operación que llegue hasta el fabricante es muy complicado, pero “se consigue”. Sin embargo, cuando se logra, existe otra traba emocional: en el posterior proceso judicial las penas mínimas que se imponen y los acuerdos con las marcas acaban generando impunidad para los delincuentes.

Es crucial, por tanto, perseguir a estas grandes fortunas que se están amasando y saliendo del país. La actividad de la falsificación crea estructuras de empresa que no son más que pantallas que ocultan el comercio ilícito y blanquean el capital. Como indica el sindicato, en la actualidad este tipo de delitos no se están persiguiendo con la eficacia con la que debería.

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Mafias que llevan a cabo blanqueo de capitales

Habitualmente el único afectado acaba siendo el vendedor final de los productos falsificados, el “mantero” o comerciante a pie de playa que ofrece una veintena de bolsos. En cambio, las grandes mafias que se lucran por la fabricación y distribución masiva de la mercancía quedan libres y continúan haciendo crecer su fortuna.

Por su parte, los clientes que consumen piratería también son un pilar fundamental para que este mercado ilegal siga creciendo. El ansia por el lujo a bajo precio y la apariencia llevan a muchos consumidores a adquirir productos de mala calidad que ostentan un logotipo totalmente volátil. 

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