31 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Más de diez familias en situación precaria llegan diariamente a la Fundación Madrina, promotora de esta iniciativa, en busca de ayuda

"Pueblos Madrina": Una oportunidad para que familias vulnerables de la ciudad puedan rehacer su vida en zonas rurales

Familia en pueblo
Familia en pueblo
Realojar a familias vulnerables con menores en zonas rurales despobladas es el objetivo de la iniciativa "Pueblos Madrina", En la actualidad, este proyecto de la Fundación Madrina realoja hasta tres familias y 15 niños cada semana en diferentes pueblos semivacíos y que recobran su vida gracias a este tipo de iniciativas

La crisis de la pandemia se ceba con los más desfavorecidos, no en vano, en los próximos meses, una de cada dos familias vulnerables podría perder su hogar. La situación se agrava mes a mes, generando una “nueva pobreza” que se está transformando en “pobreza estructural” de manera acelerada en España.

La crisis económica y el paro, así como la falta de ayudas sociales, sitúa a centenares de familias con menores en la calle, sin un hogar digno. Estas, junto con  las madres gestantes, presentan la mayor vulnerabilidad, careciendo de posibilidades de empleabilidad o de acceso a un hogar.

Las ciudades se pueden llegar a convertir en una “trampa mortal” para las familias vulnerables con hijos: previendo un “éxodo”  desde las ciudades al campo donde es más fácil sobrevivir a una crisis como la actual.

Precisamente, a la Fundación Madrina llegan más de 10 familias diarias que engrosan una lista de espera de más de 500 familias sin techo.

Familias realojadas

El proyecto de “Pueblos Madrina” busca paliar este problema con la ayuda de sus “madrinas rastreadoras”, que hablan con párrocos, maestras y alcaldes de pequeños pueblos, menores de 4.000 habitantes normalmente y con problemas de envejecimiento. Algunas de las familias realojadas cuentan con hasta 6 o 9 hijos, que difícilmente pueden sobrevivir en las grandes ciudades. Los pueblos brindan alojamiento gratuito hasta que encuentren trabajo.

Nueva vida en pueblos semivaciados.

En la Fundación han comprobado que se consigue trabajo en varios meses, de limpieza y cuidado de mayores para las mujeres y de hostelería y cocina en los hombres. Igualmente, hay familias que pueden llevar el bar o tienda del pueblo, o bien se dedican, en menor medida, a tareas agrarias y ganaderas. Todas las familias tienen el acompañamiento de las “madrinas” para la alimentación y la búsqueda activa de empleo.

Otro beneficio de esta colaboración mutua se ha empezado a ver en los menores, especialmente en adolescentes, cuyos problemas de ansiedad y estrés se reducen considerablemente. Todos han experimentado un cambio positivo desde que están viviendo en el pueblo, han mejorado mucho sus notas y según los padres, están más felices y dinámicos.

Recientemente, se han realojado dos familias en el pueblo de Santa María del Berrocal, una peruana de 3 hijos y otra española con 7 hijos y esperando un octavo. Con ello, el pueblo pasa de tener dos niños y la seguridad de cerrar el colegio, a disfrutar de 12 niños y tener que solicitar dos aulas a inspección de educación.

 “Cuando llegamos al pueblo con las nuevas familias, nos reciben con entusiasmo el alcalde, los concejales y especialmente los maestros. Saben muy bien que sin niños el pueblo se muere.” ha explicado Conrado Giménez, presidente de la Fundación Madrina.

Hasta la fecha, la Fundación Madrina ha ayudado a salir de las grandes urbes y a comenzar una nueva vida en las zonas rurales a más de 300 familias y mujeres, y a más de 1.000 niños menores de 3 años. Mientras, otras 500 familias aguardan su turno en una lista de espera para su realojo que no para de crecer. Se han repoblado familias en pueblos de las provincias de Ávila, Guadalajara, Castilla-León, Segovia y Extremadura. Además, la Fundación está trabajando para poder abrir nuevos alojamientos en otros pueblos del resto de España y de Portugal. 

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