20 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Ahora se enfrenta a una nueva encrucijada política tras los resultados del 28A

La otra cara de Pedro Sánchez: el ave fénix de la política española que ha reivindicado su "no es no" y su manual de resistencia

Pedro Sánchez encarna el espíritu de superación, perseverancia y triunfo tras las elecciones
Pedro Sánchez encarna el espíritu de superación, perseverancia y triunfo tras las elecciones
Pedro Sánchez ha vuelto a conseguirlo. El líder del PSOE, exalumno del Ramiro Maeztu, vuelve a volar alto demostrando una vez más que sí se puede. Se puede conseguir lo más difícil, volver a llevar al Partido Socialista a la edad dorada de antaño tras años de sequía y escasos frutos. Él sabe de eso. Ahora se enfrenta a una nueva encrucijada política tras los resultados del 28A, de donde ha salido reforzado.

Desde que su nombre empezó a sonar al gran público hace cinco años, en 2014, cuando se presentó a las primarias en las que una ya poderosa Susana Díaz consolaba a sus correligionarios señalando “este no vale, pero nos vale”, Pedro Sánchez, como un buen jugador de baloncesto, ha caído y se ha levantado varias veces. Más que ninguno.

Es este el valor que más se destaca y aprecia en él y que todos podríamos contemplar años después, cuando en 2016 fue empujado a dimitir de como Secretario General del PSOE y decidió dejar su escaño en el Congreso. Expulsado y abandonado por sus propios compañeros de partido, para entonces ya era un socialista más de izquierdas que ninguno de los que quedaban dentro.

Un joven Pedro Sánchez durante un programa de televisión conducido por Javier Sardá

"No es no" contra Rajoy

Pedro Sánchez llegó a esa situación tras negarse a facilitar la investidura de Mariano Rajoy. Los barones socialistas y otros históricos, Susana Díaz y la mayoría de la estructura del PSOE le presionaban para que permitiera un Gobierno del PP.  Sánchez se mantenía en su “no es no” y ofrecía formar un gobierno alternativo a Mariano Rajoy.

Tras una tormentosa votación del comité federal, el líder socialista anunció su dimisión. Había perdido el liderazgo en la votación, no se sentía apoyado pese a que representaba el sentir de la militancia y de los votantes que gritaban “no” a Rajoy. Sánchez se había enfrentado contra  la parte más conservadora de los socialistas, contra los que no querían que nada cambiase, “el rojo”  había luchado contra su propia familia política pero le echaron, le retiraron el apoyo y se despidió. 

Pedro Sánchez anunciando su dimisión  como secretario general del PSOE en 2016.

Y lejos de tirar la toalla, reiteraba su amor al PSOE, pero al de verdad, al de la militancia, a la que quería recuperar. Y puso  rumbo hacia ella. Anunció que en unas horas cogía su coche para irse a hablar con los socialistas por todos los rincones de España. Lo hizo. 

Con una web en la que recaudaba donaciones, le prestaban autobuses o cualquier otro tipo de material para trasladarse, alojarse o dar mítines y un equipo fiel e incondicional, Pedro Sánchez, hijo de una abogada y un economista, dio su particular vuelta a España. Los miembros de su equipo colaboraban en los montajes, eran pocos pero salían adelante, hablaban por teléfono y concertaban entrevistas mientras sujetaban andamios o colocaban sillas. Un peregrinaje que le permitió conocer más de cerca las necesidades y el sentir de los que votaban al PSOE, y que le hizo girar aún más a la izquierda. Fue su investigación de campo, recogida de datos y conocimiento que le serviría para llegar  después al poder. La ayuda de su equipo fue inestimable, él sabía de eso. Como jugador del Estudiantes en su juventud, el alumno del Ramiro Maeztu, es siempre consciente de que el buen juego de equipo influye en el éxito del grupo, aunque es evidente,  que es él, Pedro Sánchez, quien dota al proyecto del PSOE actual de ese carácter y  personalidad que ha devuelto al partido al poder.

Vuelta a España para conquistar a la militancia

Sánchez tiene tesón,  perseverancia y conoce lo que es el sacrificio por  el partido. Ya lo habían notado quienes le veían trabajando junto al exsecretario de Organización del partido, José Blanco, durante el Gobierno  de José Luis Rodríguez Zapatero, y  a partir de 2011, con el equipo de Alfredo Pérez Rubalcaba. Con ellos aprendió y  también vio lo que no le gustaba.

'Manual de resistencia', el libro de Pedro Sánchez en el que explica cómo vencer ante las circunstancias más adversas.

Pedro Sánchez pasó de los infiernos a los cielos, se rearmó de un sólido discurso durante su periplo por la geografía española, y llegó con fuerzas y ánimos renovados para enfrentase en las primarias de 2017 a una asentada y confiada Susana Díaz y a Patxi López. Las  ganó.

Como un ave fénix, Pedro Sánchez resurgía de sus cenizas. De desaparecido y casi “apestoso” para el partido -cuando se preguntaba por él en Ferraz se referían a Sánchez como a “alguien que ya no tiene nada que ver con nosotros, no sabemos nada...”- pasó a ser aclamado nuevamente para desgracia de Susana Díaz y de muchos barones, que nunca le habían soportado. Su “no es no” y su oposición a los poderes tanto externos como internos del partido le habían aupado de nuevo al poder. Valentía, coraje y perseverancia. Resistencia, en definitiva,  como el manual que ha escrito y publicado en forma de libro.

Susana Díaz, el enemigo en casa

Ninguno de los líderes socialistas creía en él, solo su equipo y la militancia, que estaba de su parte. Sánchez les devolvía esa inspiración y ejemplo de posibilidad que habían perdido. Sin escaño pero con fuerza y objetivos, inició la oposición de verdad a Rajoy. Se deshizo de los que le traicionaron, otros se fueron por iniciativa propia –Antonio Hernando-  y siguió a lo suyo, rumbo a La Moncloa con su equipo de confianza.

Los tres candidatos a las primarias de 2017 que acabó ganando Pedro Sánchez.

Un año después de su reelección como secretario general, todo permanecía igual, a excepción de la crisis en Cataluña, que había empeorado. Por ese motivo, Sánchez pactó el 155 con Mariano Rajoy, lo que le dio puntos pero poco más parecía trascender de su gestión.

Perfil un poco plano hasta que vio aparecer su oportunidad, la definitiva: la sentencia de la 'Gürtel', que confirmaba que los populares formaron parte de un “auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional”. Sánchez se subió al tren y, de nuevo, contra la idea de los barones de su partido, presenta una moción de censura con la que termina la era Rajoy y que le traslada directo y en pocos días a la Moncloa. El independentismo le apoyó para eliminar al PP del Gobierno.

Comenzaban entonces los diez meses de Gobierno en los que, con algo más de 80 diputados, se hacía muy  complicado aprobar reformas sociales. Resiste con Decretos ley pero se ve obligado a convocar elecciones ante la obstrucción del Congreso. Y las gana, y une de nuevo al PSOE.

Muchos seguirán dentro de sus filas negando su valía, su futuro, su mérito, pero en voz baja. Porque si algo ha demostrado Pedro Sánchez es que es un auténtico ave fénix, que le pueden batir y hundir, pero emerge de nuevo, se rearma y combate hasta ganar.  Como esos personajes que a pesar de los golpes recibidos continúan enteros y luchando incansables. La travesía del desierto ha sido muy dura y se ha ganado a pulso estar donde está. Veremos cuánto de ese hombre duro y humilde se conserva en el Gobierno y si eso es suficiente para afrontar todos los retos. Por el momento, es la primera vez que el Ibex 35 cierra con subidas el día siguiente a unas elecciones generales.

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