20 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Mantiene un duro enfrentamiento con los Ayuntamientos gallegos gobernados por el PSOE por intentar contar "Toda la verdad"

Laureano Oubiña, el extraficante al que no le dejan vender su libro en su tierra: "Me siento un apestado en Galicia"

Laureano Oubiña con el libro que no le dejan vender.
Laureano Oubiña con el libro que no le dejan vender.
Muxía ha sido el último municipio gallego en cuya feria el extraficante Laureano Oubiña ha intentando vender su libro, pero se ha encontrado la negativa del alcalde, después de haber dado y comprado el permiso para hacerlo, además de un hotel donde pretendía dar una rueda de prensa para explicarlo. Esta localidad se une así a Celanova, Cambados y Chantada, porque Oubiña parece no ser profeta en su tierra.

El alcalde de Muxía (La Coruña), el socialista Iago Toba, de 32 años, prohibió la semana pasada al extraficante Laureano Oubiña vender su libro en un puesto de la Feria de la Virgen de la Barca,  por "una cuestión ética" y para preservar la "imagen limpia y familiar" de esta tradicional romería.

Laureano Oubiña había pagado 60 euros por un puesto en la feria, tal y como viene haciendo en numerosas fiestas de España desde que salió de la cárcel. El extraficante intenta reisentarse en la sociedad vendiendo su libro "Toda la verdad" y camisetas en todas las ferias de Galicia donde le dejan, aunque es, paradójicamente, en esta comunidad autónoma donde más problemas ha tenido.

"Solo tengo problemas en ayuntamientos gobernados por lo socialistas. Yo he llegado a pensar que estos quieren que vuelva a delinquir para meterme en la cárcel de por vida", asegura Oubiña a elcierredigital.com.

Laureano Oubiña el pasado viernes en Muxía.

Como el alcalde impidió a Laureano Oubiña poner el puesto el extraficante convocó a los medios de comunicación en un hotel de Muxía, Monasterio de Moraime, para "poner de manifiesto la situación que se ha encontrado en Muxía y ofrecer uas primicias referentes a este ayuntamiento coruñés y a familias que colaboraron con él en numerosas descargas", según constaba en una nota de prensa.

Pero finalmente, la dirección del hotel "me llamó para decirme que allí no se celebraría nada".  A pesar de todo, Oubiña acudió el fin de semana a las fiestas de Muxía, donde los de la comisión de fiestas "me quisieron devolver los 60 euros del puesto, pero los di para la Virgen de la Barca".

Según el alcalde, el año pasado ocurrió algo similar en Cambados, "hasta el punto de enviarle emisarios", según recogía el diario ABC. "Yo no quise hacerme el héroe y no fui yo quien lo puso en la prensa", añadió el alcalde, pero "seguí firme pese a las amenazas que me envió a través de ciertas personas, de que ya me vería por el pueblo", recogía el msmo periódico.

Sin embargo, "yo ni lo conozco ni intenté hablar con él y mucho menos envié a nadie para decirle nada. Si tengo que decir algo lo digo yo, no tengo problemas, ni mando a nadie. Pero si lo piensa así debería denunciarlo en el juzgado de guardia. Tiene la obligación de hacerlo, porque es un cargo público", asegura Oubiña, que recuerda que "he pagado todas mis condenas día por día. Esto no es de recibo, yendo a los pueblos de Galicia lo único que voy a buscarme es un problema por culpa de estos políticos, cuando fuera de aquí no he tenido uno solo. Me tienen como un apestado en mi tierra".

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