19 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Dinamarca, Francia, Bélgica, Austria, Letonia y Bulgaria ya lo tienen vetado desde hace tiempo

El nicab y el burka se extienden cada día más en las calles y centros comerciales de España mientras otros países de la UE tienen ya prohibido su uso

Imagen reciente tomada en unos grandes almacenes en Madrid
Imagen reciente tomada en unos grandes almacenes en Madrid
El nicab, el velo que cubre el rostro y es utilizado por algunas mujeres musulmanas como parte de su vestimenta, se ve cada vez con más frecuencia por las calles de ciertas ciudades españolas.  Es el caso de la imagen, tomada recientemente en un gran centro comercial del centro de la capital española.

Una mujer cubierta casi por completo con un nicab, dentro de unos grandes almacenes con su familia. Una imagen difícil ya de encontrar en otros países de la Unión Europea donde se ha prohibido el uso de esta prenda así como del burka o de otras que cubran el rostro de las mujeres.

Holanda ha sido el último en aprobar por mayoría una ley que ha prohíbe el uso del burka y las prendas que cubren la cara en espacios públicos como el transporte, los hospitales y las escuelas. La norma  prohíbe en concreto,  el uso de prendas como el nicab islámico -velo que solo deja los ojos a la vista- el burka, impuesto en Afganistán y que cubre la cara y ojos-, los pasamontañas o cascos integrales. Su incumplimiento podría acarrear una multa de 400 euros o prisión de varios días. Los pañuelos islamistas, que no cubren la cara de la mujer, no están incluidos en esta nueva ley.

La ministra holandesa del Interior, la progresista Kajsa Ollongren, defendió que esta prohibición permitirá a las mujeres musulmanas "acceder a una vida social más amplia" porque si no se cubren la cara «tendrán más posibilidades de contacto, comunicación y oportunidades de entrar en el mercado laboral».

Los países de la Unión Europea que ya lo tienen prohibido  

Holanda seguía así los pasos que ya habían marcado Dinamarca, Austria, Francia y Bélgica en 2011, donde la prohibición se extiende incluso a las calles, después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sentenciase en 2014 que una ley de este tipo no violaba las libertades religiosas.

Tribunal Europeo de Derechos Humanos haya avalado la ley belga que prohíbe el uso de prendas “que tapen el rostro, total o parcialmente, en espacios públicos de tal forma que no se puedan identificar”. La ley, que entró en vigor en junio de 2011, penaliza el uso, entre otras prendas, del nicab y el burka con multas de entre 15 y 25 euros y penas de hasta siete días de prisión en caso de reincidencia.

Los diferentes tipos de vestimenta  para algunas mujeres musulmanas. 

Austria aplica desde este domingo la prohibición de llevar burka en el espacio público y se une así a otros países de la Unión Europea, como Francia, Holanda y Bélgica, que ya vetan esta prenda que portan algunas mujeres musulmanas. La ley, que establece una sanción de hasta 150 euros para quien oculte o cubra su rostro “de manera que no sea reconocible”, fue aprobada antes del verano por el Gobierno junto a un paquete de reformas de las políticas de integración y al calor del creciente rechazo a la inmigración tras la llegada de decenas de miles de refugiados desde 2015.

En España e Italia algunas ciudades han intentado prohibirlo

En el resto de países de Europa, como Reino Unido, Islandia, Rusia, Suiza- excepto en los cantones del Ticino y San Galo-, Portugal o la República Checa el uso del burka y los diferentes tipos de velo islámico está  aceptado legalmente.  Pero, en algunos como España e Italia ya se ha estudiado su prohibición en ciertos momentos. En Cataluña, concretamente, Lérida, Tarragona o Reus dictaron leyes contra los burkas y nicabs en 2010. sin embargo, en 2013 el Tribunal Supremo revocó la prohibición argumentando que sí “limitaba la libertad religiosa” y que los ayuntamientos no tienen competencia para llevar a cabo esta legislación.

Mujeres paseando con burka en Suiza (Cordon Press)

Está por ver, por tanto, si España sigue el ejemplo de sus socios europeos en cuanto a la prohibición de estas prendas. Lo que sí es cierto, es que la población musulmana va en aumento. Los últimos datos facilitados por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) indican que, aproximadamente, el 4,2% de la población residente en nuestro país profesa el Islam. Más de la mitad de esos musulmanes residen en la franja mediterránea que va de Girona a Málaga, apuntando a Cataluña como la comunidad autónoma con mayor presencia musulmana, seguida de la zona de Levante.

Otro dato importante es que el 43% de la población musulmana que vive en nuestro país tiene pasaporte español mientras que el 38% tiene el marroquí. Del 20% restante, destaca por encima de todos el caso de Siria, al que le sigue Kazajistán, Irak y Líbano.

En general, y exceptuando algunos casos de racismo o intolerancia, la sociedad española es abierta y tolerante  en cuanto a la convivencia con otras culturas. Esto no evita, que, sin embargo, continúe chocando encontrarse con alguna mujer vestida de esta manera por la diferencia de mentalidad, creencias y tradiciones. Ciertos colectivos progresistas y feministas consideran estas prendas una cárcel y una imposición a la mujer por parte de la religión y la tradición, otros lo aceptan como parte de una supuesta elección personal, en lo que coinciden con muchas mujeres que utilizan nicab y otro tipo de ropajes que cubren su pelo, rostro o cuerpo por completo siempre que puedan expresar su opinión.

 

 

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