17 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

La entrada de la empresa SRJ en la promotora de luchadores PFL supone un paso más en la total presencia del Reino de Arabia en distintas disciplinas

Arabia Saudí se hace con el deporte mundial: Tras invertir en golf y fútbol, los saudíes conquistan las artes marciales mixtas

Dos peleadores de PFL
Dos peleadores de PFL
El Fondo de Inversión Pública (PIF, en inglés) es el músculo económico que sostiene las grandes inversiones que está realizando Arabia Saudí para reducir su dependencia del petróleo. Este verano el país asiático acaparó portadas en todo el mundo tras la inversión realizada en su fútbol. Cristiano Ronaldo, Benzema o Neymar jugarán en sus equipos. Previamente ya se adentraron en el mundo del golf consiguiendo tener un campeonato propio. Ahora, a través de SRJ, empresa del PIF, llegan a las MMA.

Arabia Saudí ha decidido abrirse al mundo y dejar de ser un país conocido, casi exclusivamente, por sus grandes reservas de petróleo. Sus vecinos cataríes pueden ser los culpables, aunque de forma inconsciente, de todas las iniciativas que están llevando a cabo los saudís en su fútbol. La organización del último Mundial habría producido cierta envidia.

Sin embargo, el plan del país asiático se extiende más allá del balompié. Arabia Saudí se ha fijado varios objetivos, entre los que destaca la candidatura para ser sede del Mundial 2030. Por ello han puesto en marcha una reforma del sistema financiero para dotar de garantías económicas los objetivos de su plan, Visión 2030.

Logo de Arabia Saudí Visión 2030. 

Visión 2030 está compuesto de una serie de estrategias que ayudan a Arabia Saudí a reducir su dependencia del petróleo y a diversificar su economía. Para ello buscan desarrollar sectores como el turismo o la creación de infraestructuras con el objetivo de dar un lavado de cara al país.

Una reforma de tal calibre tiene que tener un músculo económico que aporte el capital necesario, en este caso, el Fondo de Inversión Pública (PIF, sus siglas en inglés), uno de los mayores fondos soberanos del mundo que fue creado en 1971 y que a día de hoy se encarga de gestionar las inversiones fuera de las fronteras del Reino de Arabia, entre otras cosas.

Los millones saudíes han acaparado portadas este verano por las inversiones que cuatro de sus equipos han realizado, los que pertenecen al PIF (un 75% de estos clubes es propiedad del fondo): Al Hilal, Al Nassr, Al Ittihad y Al Ahli. Pero un año antes habían hecho lo propio con el mundo del golf, creando su propia liga, LIV Golf, a base de premios millonarios. Ahora, Arabia Saudí se adentra en el mundo de las MMA (artes marciales mixtas).

Arabia Saudí pone en jaque a la UFC

La legendaria UFC (Ultimate Fighting Championship) es la mayor empresa del mundo en relación con las MMA. Los combates dentro del ring de ocho lados mueven a millones de espectadores a lo largo y ancho del globo terráqueo. Sin embargo, su hegemonía está a punto de cambiar.

La Professional Fighters League (PFL) amenaza el monopolio de la UFC. La compañía estadounidense, creada en 2012, es la primera que organiza peleas en una temporada regular, un postemporada y un campeonato, al contrario que las peleas a lo largo del año celebradas hasta ahora. Además, su jaula tiene diez lados.

Este mismo año, la PFL logró algo jamás visto, quitarle un campeón a la UFC. El peleador camerunés Francis Ngannou era el campeón de Peso Pesado cuando abandonó la empresa de Dana White para firmar por la PFL a cambio de doce millones de dólares por combate, sin contar las variables.

El pasado 30 de agosto, una empresa saudí entraba en el accionariado de la promotora PFL. La SRJ Sports Investments, propiedad, como no, del PIF, fue creada a principios del mes de agosto y nacía con el objetivo de invertir en “la adquisición y creación de nuevos eventos deportivos y derechos comerciales de competiciones deportivas populares y destacadas”.

SRJ hará una inyección inicial de 100 millones de dólares, un gran impulso para la promotora que quiere “convertirse en el colíder global en MMA”, según las palabras de su fundador, Donn Davis. Además de dicho aporte económico, SRJ ha cerrado varios acuerdos con PFL, como la creación de una liga regional llamada PFL MENA. Un campeonato para Oriente Medio y el Norte de África que arrancará en 2024.

Uno de los puntos a destacar es el acuerdo que asegura un gran foco mediático al Reino de Arabia. Es decir, desarrollar y organizar los conocidos como megaeventos (PFL PPV SUPER FIGHTS) en Arabia Saudí, concretamente en Riad.

Bander bin Mogren, presidente de SRJ, advirtió que su empresa "está dando forma a una nueva era de los deportes en Arabia Saudí y acelerando el crecimiento de la economía deportiva nacional".

 El fútbol, la joya de la corona

El aterrizaje de Cristiano Ronaldo en la Saudí Pro League abrió el camino a muchos otros futbolistas. A sus 38 años sí que parecía una retirada cómoda en una liga menor, pero todo lo contrario. El luso se mostró ambicioso y la llegada de un jugador con su palmarés, suponía un reclamo para el resto.

Benzema con su nuevo equipo el Al Ittihad de Arabia Saudí.

Otro Balón de Oro como Karim Benzema fue uno de los siguientes en aterrizar en Arabia. El galo abandonaba Madrid para unirse a las filas del Al Ittihad. No es el único. Jugadores con cuerda para dar guerra en Europa y pretendidos por equipos de la élite del viejo continente han elegido los millones saudíes. Llama la atención cómo jugadores del nivel de Brozovic o Rubén Neves eligieran el país de Oriente Medio (hay que recordar que ambos contaban con el interés del FC Barcelona y más clubes europeos).

Los conjuntos árabes no solo van en busca de viejas glorias o jugadores maduros, su afán por dotar a la Saudí Pro League va más allá. El ejemplo claro es la inversión realizada por el Al HilalEl conjunto azulón desembolsó 60 millones de euros para fichar a Malcom, el extremo de 26 años que militó en el Barça. O la contratación de una de las mayores promesas del fútbol español como Gabri Veiga. El canterano del Celta tenía un acuerdo con el Nápoles, actual campeón de Italia, pero los millones saudíes le hicieron cambiar de parecer y a sus 21 años abandona el fútbol europeo.

También destaca la marcha de todo un capitán e institución del Liverpool como Jordan Henderson, o la del reciente campeón de Champions League, Riyad Mahrez o Neymar, al que el mundo catalogaba como el heredero de Messi y Cristiano. La lista la completan jugadores de la talla de Eduard Mendy, Firmino, Milinkovic-Savic, Kanté, Koulibaly, Fabinho, Sadio Mané.

Arabia ha demostrado que su estrategia no pasa por convertir a la liga en un conglomerado de estrellas mundiales. Por ello han decido apostar fuerte por los técnicos. Nuno Espírito Santo, Steven Gerrard o Jorge Jesus son entrenadores con grandes currículos que se suman al tren de millones árabe. Además, hay que añadir la contratación del jovencísimo Matthias Jaissle, técnico formado en la factoría Red Bull, pretendido por media Europa.

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