29 de octubre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

La joven belga estuvo un mes en coma inducido, le amputaron la pierna y ahora quiere volver a jugar con su equipo de basquet

La historia de Elia Fontaine, la deportista que perdió una pierna a causa del Coronavirus

Elia Fontaine
Elia Fontaine
La adolescente Elia Fontaine ha perdido su pierna derecha como consecuencia de los efectos del Covid-19. La joven belga, cuya gran pasión es el baloncesto, ha podido costearse una prótesis gracias a una campaña de crowdfunding organizada por una de sus amigas. Ahora, Fontaine está atravesando un complicado proceso de rehabilitación que afronta con optimismo. En las próximas líneas, te contamos su historia.

En los últimos tiempos estamos asistiendo a un titánico esfuerzo por parte de las autoridades sanitarias para concienciar a los jóvenes sobre la importancia de respetar los protocolos de seguridad impuestos a causa de la pandemia de Coronavirus. El debate continúa abierto. Muchos jóvenes, despreocupados por el hecho de que el Covid-19 exprese su mayor virulencia en las personas mayores, piensan que la de la pandemia no es su guerra. Craso error. Prueba de ello es nuestra historia de hoy, con una protagonista muy especial.

Elia Fontaine era una adolescente como otra cualquiera. Se crio en la comuna belga de Wanze, en la provincia de Lieja, ubicada al suroeste de Bruselas. Allí, dedicaba la mayor parte de su tiempo libre a su verdadera pasión: el baloncesto, deporte que practica desde los 4 años. En este sentido, Fontaine jugaba para un club local, la Union Huy Basket Asbl, que compite en la categoría Régional 2 y en el que es muy querida. Ella misma ha dado su versión de lo que le ha sucedido estos meses a través de sus redes sociales y entrevistas como las concedidas a RTL info, u otros medios de habla francesa como France Tv Sport.

Elia Fontaine.

El pasado 18 de marzo, su vida, tranquila y feliz, iba a dar un vuelco irreversible. Aquel día se demostró que el coronavirus no distingue a sus víctimas por edades. Sus efectos pueden ser mortales, también en los más bisoños. “Ese 18 de marzo me sentí mal, tenía frío y náuseas. Me tomaron la temperatura y el termómetro marcaba 32, 4º. Mis padres me llevaron al hospital”, afirma la joven. A pesar de los síntomas, Elia no podía ni imaginar lo que estaba a punto de suceder.

Aunque fue atendida por las autoridades sanitarias, su estado no mejoraba. La situación era tan desesperada que, por la noche, a los médicos no les quedó más remedio que provocarle un coma inducido. Estaba sufriendo graves problemas cardiacos, además de un peligroso cuadro respiratorio. “Permanecí más de tres semanas en coma. Una máquina remplazaba la función de mi corazón y mis pulmones”, comenta Elie.

Amargo despertar

El 15 de abril, la jugadora despertaba y no daba crédito a lo sucedido: “cuando llegué al hospital, apenas había cuatro fallecidos por Covid. Cuando desperté, ya había más de 4000”. Desgraciadamente, la peor noticia estaba por llegar. La joven se sentía muy débil. La traqueotomía que se le había practicado hacía que el simple hecho de hablar se convirtiera en todo un reto: “tardé varios días en asimilar lo que había pasado”, lamenta. Durante el tiempo que permaneció en coma, tuvieron que cortarle los dedos de los pies para frenar la expansión de la infección. Sin embargo, ni si quiera esto fue suficiente.

La prótesis de Elia.

Los médicos le comunicaron que su pie estaba muerto. Había dejado de ser funcional, perdiendo su sensibilidad en el camino. Por si fuera poco, se estaba deteriorando a pasos agigantados poniendo en peligro su integridad. A sus 18 años, Elia se veía avocada a tomar la decisión más difícil. Su tibia debía ser amputada. En ese momento, su mente solo alcanzaba a pensar en el baloncesto. Tendría que renunciar a él, al menos en cierta medida: “Instintivamente pensé en el baloncesto, es mi deporte, y el hecho de que iba a tener que parar. Me dije: ¿Podré jugar baloncesto cuando ya no tenga pies? Fue emocionalmente duro”, recuerda. Con su pierna derecha cercenada, podría pensarse que su sueño había terminado. Nada más lejos de la realidad.

Un nuevo comienzo

Una amiga de la joven, de nombre Zakaria, inició una campaña de recaudación de fondos vía crowdfunding para conseguir una prótesis adaptada a Elia. Con este implante, Fontaine podría no solo volver a caminar sin problemas, sino retomar su actividad baloncestística. La iniciativa, que arrancó el pasado 12 de julio, tuvo un éxito asombroso. Se reunieron 60.541 euros, una cifra que no solo le ha permitido costearse la prótesis, sino también adaptar su vivienda a las nuevas circunstancias, mejorando la accesibilidad de habitaciones como el baño. Ante la avalancha de solidaridad, Elia solo tiene palabras de agradecimiento: “Es increíble. Estoy conmovida. Todos los donantes forman parte de mi vida hoy y lo harán el futuro para siempre”, decía emocionada.

El camino, no obstante, es largo y pedregoso. La meta sigue estando lejana. Aprender a caminar con una prótesis no es un proceso sencillo. Requiere de infinita paciencia. En esta línea, Elia trabaja cada día para recuperarse, para adaptar a su cuerpo esta nueva pierna. Su rehabilitación dio comienzo a principios de junio. El día 22 de este mes, volvió a caminar. En palabras de la joven, fue un momento “realmente magnífico”.

El proceso de rehabilitación de Fontaine es duro.

Su recuperación avanza lentamente, pero poco a poco se atisban los primeros progresos “todo lo que logro hacer es una pequeña victoria para mí”, sostiene. En el horizonte, la vuelta a las canchas es su ilusión máxima: “Mi prioridad es volver a las canchas de baloncesto. Si lo consigo, creo que será mi mayor victoria”. De hecho, sus ganas son tan grandes que, en el centro de rehabilitación donde se recupera, en Fraiture (Bélgica) le han instalado un aro de baloncesto, para que practique en la medida de lo posible. En definitiva, Elia ansía con todo su corazón recuperar lo que tenía antes de la amputación: “Tengo muchas ganas de retomar mi vida donde la dejé. 18 de marzo”.

En su última publicación de Instagram, Elia da la clave de su éxito: “Los obstáculos no deben pararte. Si te encuentras con un muro, no retrocedas, no abandones. Debes averiguar cómo escalar atravesar o rodear el problema. Si abandonas una vez, puede convertirse en un hábito”. Todo un ejemplo sobre cómo afrontar los problemas en la vida y una lección a extraer; la pandemia de Coronavirus es problema de todos, y como tal, todos, independientemente de la edad que refleje nuestro documento de identidad, debemos combatirla como sociedad.

COMPARTIR: