28 de noviembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Natural de Los Palacios, con tan solo 17 años y 62 días fue el jugador más joven en debutar con la Selección

Así es 'Gavi', el joven andaluz canterano del Barça que se ha convertido en la promesa del fútbol español

Pablo Martín Páez Gavira con la selección española.
Pablo Martín Páez Gavira con la selección española.
Pablo Martín Páez Gavira, ‘Gavi’, sigue empeñado en quemar etapas y derribar puertas a marchas forzadas. El pasado domingo fue el que más destacó en la victoria que dio a España la clasificación para el mundial de Qatar. El andaluz es una persona con mucho carácter, competitivo, bromista y un poco despistado, hasta el punto de que juega con los cordones desatados.

“Soy un jugador técnico, ágil y con llegada”. Así se define Pablo Páez Gavira, más conocido en el mundo del fútbol como Gavi. Verlo jugar es una pasada. Se mueve sobre el césped como si fuera el protagonista de un cómic, conduce el balón, se lo cambia de pierna con naturalidad y asombra con una ‘ruleta’ o un increíble ‘sombrero’.

Este sevillano, que nació en Los Palacios y Villafranca el 5 de agosto de 2004, va sobrado técnicamente y, sin tan siquiera cumplir los dieciocho, ya es una estrella de la selección española absoluta y del Barça.

En la temporada 2015-16, el conjunto azulgrana fichó a Pablo Páez ‘Gavi’. Se trataba de un jugador que llegaba con la etiqueta de mejor alevín del fútbol andaluz, procedente del Betis.

‘Gavi’ empezó su andadura en el mundo del fútbol con seis años, en el club La Liara Balompié. Tenía un año menos que el resto pero ya iba sobrado. Su fútbol no pasó desapercibido y el Sevilla vino a buscarle. Él dijo que no, quería jugar en el Betis y así fue. Allí se convirtió en un jugador muy atractivo para el espectador.

Su carácter fuerte hacía que no se arrugase ante nadie y luchaba cada balón como si fuera el último. Cuando el balón llegaba a sus pies, parecía que el mundo se detenía y hacía con sus rivales lo que le venía en gana. Ante tal potencial, Barça y Madrid lucharon por su incorporación pero los azulgranas fueron los que se llevaron el gato al agua. 

Gavi se convierte en el debutante más joven de la historia de la selección  española

Gavi, jugando con el Barça.

Gavi siempre ha sido de firmes convicciones. Cuando vino el Barça a ficharle, siendo alevín de segundo año, no se lo pensó ni un minuto. El primer año lo pasó con la familia en un piso en La Rambla. Después, les dijo a los suyos que se volvieran, que él quería vivir en 'La Masia'. 

El año del estallido

El 2021 ha supuesto un gran cambio en la vida de Gavi. A pesar de que ya ilusionó en la pretemporada culé y debutó oficialmente a finales de agosto, el ‘estallido’ de Gavi empezó el 14 de setiembre. Ese día fue el único jugador que dio al barcelonismo un motivo para estar contentos en la derrota contra el Bayern por 0-3. En poco más de media hora, exhibió personalidad y ganas de revelarse contra la triste y dolorosa realidad. 

Con un porcentaje de duelos ganados y regates elevadísimo, el canterano culé ha aprovechado la lesión de Pedri para convertirse en un fijo en el Camp Nou y en indiscutible para un Luis Enrique que no para de elogiarlo. Desde el partido contra el Bayern, Gavi ha jugado todos los partidos del Barça (13 entre Liga y Champions) y de la selección española absoluta (dos de UEFA Nations League y dos de clasificación para el Mundial de Catar).

Además, su primera titularidad con la roja le hizo entrar en los libros de historia. En Milán, con diecisiete años y 62 días, el jugador del Barça se convirtió en el jugador más joven en vestir la camiseta de la selección española.

Gavi se lo deja todo: debut histórico, partidazo y... ¡heridas de guerra!

Gavi en su debut con la selección contra Italia.

Su personalidad y capacidad para ser 'mandón' y obligar que todos los balones pasen por sus botas está siendo la gran novedad de una España que ha encontrado un jugador que puede ser el factor diferenciador, al que no le importa, en ningún caso, ser el más pequeño del vestuario.

Altamente competitivo

Además del desparpajo en su juego, Gavi destaca por su sentido del humor en el vestuario, ser muy competitivo y no ponerse límites. 

Como contó uno de sus formadores de 'La Masia' para el diario El Mundo, “Gavi es un animal competitivo”. Y relató su historia de revancha personal en el torneo LaLiga Promises. Tras caer en octavos de final frente al Espanyol, Gavi, decepcionado y enfadado a partes iguales, gritaba: “¡Esto no nos va a pasar nunca más! ¡Nunca más, eh!”. 

En la siguiente edición del torneo, el Barça se plantó en semifinales frente al Real Madrid. El encuentro acabó 2-0, ambos goles de Gavi. La final era frente al Atlético de Madrid y, tras irse al descanso con ventaja de 4-0, el de Los Palacios todavía gritaba “¡más, más, más!”. El encuentro terminó 6-1 para los azulgranas. Años después, todos sabemos donde ha llevado a Gavi esa competitividad.

Un niño con los cordones desatados

El centrocampista de la selección siempre lleva los cordones de sus botas desatados. Los de una, siempre y los de las dos muchas veces. Con su nombre en la bota derecha y en la otra los de su padre y hermana (Pablo y Aurora), los cordones sueltos son una marca de la casa en las imágenes de Gavi.

Quienes le conocen dicen que así ha sido toda la vida. Es tan nervioso que los momentos previos a salir al campo los vive con tanta intensidad que o no se ata las botas o se lo hace con tanta prisa que los nudos apenas le duran. Le pasaba cuando era el chaval que puso rumbo a Barcelona desde Los Palacios y le pasa ahora siendo internacional español.

Nico González le ata las botas a Gavi durante el choque. (EFE)

Nico González atando las botas a Gavi en pleno partido.

Cuentan que el día en que Ronald Koeman le hizo debutar con el Barça en partido oficial se esmeró al atarse las botas, pero en las fotos del encuentro, al poco tiempo, ya aparecen las botas de Gavi con los cordones sueltos.

Atadas o sin atar, las botas de Gavi ya forman parte de la selección española. A sus diecisiete años ha iniciado un recorrido del que es aún es muy pronto para saber a qué límites puede llegar.

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