24 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

Se ha clasificado para cuatro finales entre los mejores nadadores en el Mundial de Australia

Eduardo Blasco, mundialista de Salvamento y Socorrismo: "En España vivir de un deporte que no sea fútbol o baloncesto es casi imposible"

Eduardo Blasco
Eduardo Blasco
Eduardo Blasco (San Sebastián, 1994) ha vuelto del Campeonato del Mundo de Salvamento y Socorrismo en Australia. A pesar del sabor agridulce de haber acabado con dos octavos puestos. Sin embargo, este donostiarra tiene claro que estar allí ha sido un triunfo en sí mismo. Es la quinta final internacional que juega en cinco años y acumula en su palmarés 26 títulos nacionales de natación con aletas o salvamento. Con los pies en el suelo, y combinando razón y pasión, mira esperanzado al futuro

¿Cómo valoras tu paso por Australia?

Estoy contento. El nivel era muy alto y he vuelto muy motivado. He estado en Australia junto a los tres mejores del mundo. Es una sensación parecida a cuando obtuve la medalla de Bronce en Grecia. Esta allí ya es mérito y como tal lo interpreto.

¿Se puede vivir practicando este deporte?

El problema es que España no existe la tradición de la esponsorización para los deportes más allá del fútbol y el baloncesto. Para el resto de deportes tienes que ser un referente un número uno, pero es complicadísmo. Esto no es Australia donde millones de personas vieron la final y los nadadores y los deportes de Salvamento son muy seguidos. Aquí en España es imposible vivir de ellos salvo que destaques mucho. Yo no me quejo porque tengo mucho apoyo, tengo 83.000 seguidos en Facebook y soy de los pocos que pueden dedicarse profesionalmente a esto, pero la realidad es dura. 

Imagino que por eso estudias derecho. Para tener una alternativa

Sí, claro. Mi abuelo estudió derecho y ocupó un cargo importante en el Gobierno vasco hace años, o sea que no es algo que me resulte ajeno. Como tengo los pies en el suelo decidí tener una alternativa. Ahora mismo no es mi prioridad acabar la carrera porque estoy muy centrado en el deporte y, realmente no me corre prisa, pues en el futuro lo retomaré y no me importaría dedicarme a ello.

E imagino que, además, es complicado al no haber referentes populares en su mundo más allá de David Meca y Mireia Belmonte, ¿no?

Creo que en general no hay referentes adecuados porque no son reales. Pero me imagino que pasa en todas las profesiones. En el mundo de la natación por ejemplo es muy difícil destacar y que la gente te identifique. Están los casos de Mireia Belmonte y David Meca, pero en su caso aparte de la trayectoria deportiva tienen mucho carisma, se expresan muy bien y tienen atractivo para las marcas y ganan mucho dinero con ello, pero a alguien que sea muy bueno en natición y no tenga esa capacidad de trascender pues no llega y eso deja de ser un poco injusto. Haciendo en un inciso he de decir que Meca me parece un deportista medio-alto, pero es una máquina de marketing. En los deportes mayoritarios no les hace falta eso porque ya de por sí van a tener ese interés, al margen de que no sean máquinas y no tengan especial carisma. Yo no me quejo. Hay empresas que están apoyándome y algunos medios, sobre todo en el norte, que me apoyan, pero desde luego no es lo más habitual. Soy un privilegiado.

"David Meca es un deportista medio-alto pero es una máquina de marketing por el carisma que tiene, pero hay pocos ejemplos así"

 

¿Por qué crees que los medios tenemos esta actitud con respecto a estos deportes?

Pues un poco lo que ya te he dicho, que para atraer a la gente tienes que llegarles desde el principio por algo y eso no se elige. Respecto al patrocinio pues… es que va unido. Si no sales en los medios pues las empresas no apuestan. Los medios, lógicamente, tienen que dar a la gente lo que consume. Es un círculo del que es difícil salir.

Eduardo Blasco / Facebook

Además, salvamento cuenta con el problema de no ser olímpico

Es un deporte de los más complejos, pero no se lo admite como disciplina olímpica porque no hay aficiones suficientemente grandes en suficientes países, pero para 2024 puede que llegue a serlo y, ahí, lógicamente cambiarán mucho las cosas.

¿Qué planes tienes para el futuro inmediato?

Pues ahora estoy centrado en el próximo Campeonato de Europa en Roma, lo que siempre es un lujo. Además, voy a empezar a trabajar con un equipo en Iparralde, en el País Vasco francés y eso me va a cambiar mucho. En Francia es mucho más fácil vivir de esto. No están al nivel de Australia o Nueva Zelanda donde se pude llegar a ganar medio millón de dólares, pero desde luego está todo mucho más estructurado que en España y eso ayuda mucho.

 

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