23 de febrero de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Felicísimo Valbuena

Alfonso Alonso, veneno electoral para el PP

Alfonso Alonso, político del PP.
Alfonso Alonso, político del PP.

¿Qué es el «síndrome de Boabdil»?

"Síndrome de Boabdil" es el que padecen algunos políticos vascos y catalanes y que reúne los siguientes síntomas:

a) Han tenido algún tipo de conflicto o frustración dentro de su propio partido (como Boabdil, movido por su madre, intrigó contra su padre).

b) No han tenido el coraje suficiente para ver la realidad política del entorno en que vivían y resistir frente a sus adversarios políticos (aquí es donde la leyenda de Boabdil recoge los reproches de su madre por su falta de valentía)

- 1.b Buscan un lugar tranquilo, protegidos por los responsables máximos de sus partidos (como Boabdil pidió a los Reyes Católicos que le protegieran de sus enemigos durante su exilio en Fez).

Empecé a escribir sobre los “boabdiles” en 2012. En los años siguientes, volví obre el mismo asunto. Los resultados electorales me han ido dando la razón en lo que vengo sosteniendo: Los “boabdiles” son una muestra de cómo un partido se suicida, porque a los “boabdiles” les tiemblan las piernas en su Comunidad y el partido les ofrece, además, un puesto bueno y tranquilo en Madrid.

El último caso ha sido el de Ciudadanos. ¿Qué se creían Albert Rivera e Inés Arrimadas? ¿Qué los electores no se iban a dar cuenta de lo fundamental, es decir, que se habían desentendido de Cataluña para recalar en Madrid? Eso es mucho más importante que todas las divisiones internas de C’s.

¿Qué decir de los resultados del PP en las dos últimas elecciones en la Comunidad Autónoma Vasca y en Cataluña?

Y lo que es peor: cuando los partidos han conformado sus estrategias y tácticas al designar a “boabdiles” para puestos importantes, creo que se ha cerrado el círculo. O dicho en lenguaje coloquial: Los partidos que favorecen a los “boabdiles” están pisando verdín y solo es cuestión de fechas que se peguen un gran toñazo.

Maite Pagazaurtundua.

San Pablo sacó conclusiones de su caída del caballo. Compruebo que algunos partidos no son capaces de mirarse al espejo. Bueno, pues a pesar de que se empeñen en cambiar unos errores por otros, habrá que poner el espejo una y otra vez. Y lo que es peor: Sin esperanza alguna de que cambien.

Como decía el gran consultor Eugene Emerson Jennings, lo malo del estrés no es el gran error que el sujeto o el grupo comete. Lo malo es que cometen cada vez más errores.

¿Quiénes han sido los políticos “boabdiles” en la Comunidad Autónoma Vasca? En primer lugar, Alfonso Alonso. Después, Javier Maroto. Tercero: Iñaki Ormazábal…

¿Y en Cataluña? Jorge Fernández Díaz, el ausente constante; Alicia Sánchez-Camacho, Andrea Lèvy…

En esta columna solo me voy a ocupar, fundamentalmente, de los políticos vascos, que han hundido al PP en la CAV.

Un caso de libro: Alfonso Alonso

¿Hubiera perdido influencia en Álava el Partido Popular si Alfonso Alonso hubiera seguido en la brecha en Vitoria? Probablemente, no. Él ha sido un gran responsable de sus derrotas, por no aceptar que era mucho más importante su presencia en Vitoria que en Madrid.

No he visto que haya hecho autocrítica. Con lo fácil que es decir: «Sí, me vine de Vitoria a Madrid porque no aguanté más la crispación continua. Y ya en Madrid, fui lo suficientemente hábil como para posicionarme como portavoz y como ministro de Sanidad.

"Ahora reconozco que es mucho más importante estar en Vitoria que en Madrid. Lo que me falta es pararme a pensar y tener más valentía. Dejo el Parlamento y regreso a Vitoria. A ver si logro que el PP vuelva a la primera posición, puesto que yo me siento responsable de haberle hecho descender hasta la cuarta".

Escribí esto en 2012. Lo único que he añadido es lo de ser Ministro. ¿Y qué hizo Alonso en Madrid? Ser un rajoyista y un sorayista. Es decir, un candidato sin ideas y sin valor. Creían que con saber hablar bien ya estaban arregladas las cosas. Y tanto el uno como la otra se marcharon a ganar dinero, no a seguir haciendo política. Soraya proclamaba que iba a seguir. Nunca la creí. Y visto el daño que causó al PP, es mejor que no vuelva.

Alonso regresó al parlamento de Vitoria, pero los votantes se habían dado cuenta de que no era resistente, como Ramón Rabanera. Y le pagaron votando mucho menos al PP.

Como tipo humano, Alonso evoca al Pachi de los chistes sobre vascos. Habla como un bilbaíno y no se detiene a pensar qué tontería decir.

En Madrid, se permitía opinar sobre la política de otras autonomías. Emitía juicios sobre Esperanza Aguirre. Pero ¿quién se creía Alonso que era? ¡Y algunos llegaron a hablar de él como sucesor de Rajoy! Rajoy, Soraya y Alonso son como los globos: Tanto más suben cuanto menos peso tienen.

Rosa Díez.

Ahora, cuando están próximas las elecciones en la CAV, ha empezado a maniobrar a su estilo y, como un Pachi, lanza órdagos a Casado. Quiere hacer inevitable que Casado le nombre candidato a lehandakari. Y está dispuesto a dejar que ataquen a cualquiera que quiera proponer Génova. Incluso, quiere empezar a hacer él mismo las listas, si es cierto lo que un periodista de El Mundo ha escrito en un extenso reportaje.

¿Cómo es que el PP no se da cuenta, definitivamente, de que mantener a Alonso es un desastre garantizado? No reconoce sus derrotas y echa la culpa a los demás. Que si hay que centrarse, que si hay que refundarse.

¿Refundarse este boabdil? ¿Qué tiene que ver Alonso con el sensato y valiente Ramón Rabanera, que aguantó que le quemaran su autoescuela varias veces? ¿O con María San Gil? Él, que es un rajoyista, cree que la realidad se cambia solo con las palabras.

Antes, no daba la cara y el trabajo sucio se lo hacía otro boabdil: Iñaki Ormazábal. atacaba a María San Gil y a Arantxa Quiroga, hasta que forzó la dimisión de ésta.

Lo mejor que podría hacer Alonso es lo que ha conseguido Borja Sémper: un buen puesto en la empresa privada y abandonar sus repetidos fracasos electorales.

Javier Maroto vale mucho más que Alonso

Voy a reproducir lo que escribí sobre Javier Maroto hace años: “Si no se deja influir por la perjudicial criatura Arriola-Rajoy, tiene un gran futuro porque es un triunfador”. No fue así. Y toda su dedicación a la política nacional le hizo abandonar la atención de sus potenciales votantes alaveses.

Ni hizo triunfar al PP en las elecciones generales recientes ni logró que le eligieran en Álava. Casado le humilló, quitándole la dirección de las campañas en las elecciones autonómicas y europeas. Después, le pusieron de nuevo a dirigir la política de pactos. Y para no perder su puesto político, le hicieron senador a cambio de que se empadronase en Segovia. Es decir, la cuesta abajo política.

También escribí: “Lo mejor que podría hacer Maroto es volver a la Comunidad Autónoma Vasca y tener un plan para reconstruir el PP. La política de otros países está llena de ejemplos de políticos que fueron derrotados, incluso estuvieron casi desaparecidos, y luego remontaron la corriente y llegaron a la cima con planes y programas que beneficiaron, y mucho a sus países. Él ya ha comprobado lo despiadada que es la política. A partir de ahora, “O César o cesar”.

Él vale mucho más que Alonso y Ormazábal. ¿Qué hace aquí en Madrid?

En resumen: Cualquier candidato/a es mejor que Alonso. Se llamen Bea Fanjul, Rosa Díez, Maite Pagazaurtundúa o cualquier otro/a candidato/a.

 

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