20 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Sergio Martín Guardado

Rocío Carrasco renace, Telecinco ¿despierta?

Antonio David Flores.
Antonio David Flores.

Celebro como no puede ser de otra manera que Telecinco haya despertado de un largo pero lento letargo, aunque el éxito es de la sociedad y no de Telecinco. Todas y todos juntos hemos conseguido lo que jamás creímos que sucedería: conseguimos que la prensa rosa hiciese didáctica, por fin, de la crudeza que representó en el pasado y representa todavía hoy la violencia machista para las mujeres y, especialmente para las mujeres, a las que a su dolor acompaña en ocasiones el que se infringe sobre los hijos para dañarlas. Es una victoria amarga, pero una victoria. Que casi cuatro millones trasnocharan de la noche del domingo hasta la madrugada del lunes no es más que el reflejo del rechazo social frente al abandono mediático del testimonio de la víctima que primó a un presunto verdugo. Pero realmente, ¿fue necesario que tuvieran que pasar más de veinte años?

En esas más de dos décadas, en el ‘Tomate’ y en el ‘Sálvame’ se estuvo contribuyendo a generar una situación de violencia prolongada y continua contra Rocío Carrasco, dándole voz y razones para quien la denostaba con sus recalcitrantes y malintencionadas sinrazones en forma de insultos y vejaciones. Como la propia protagonista relató, poner la televisión suponía para ella y su círculo familiar una continua forma de violencia. Y, eso es lo importante: ¿va a dejar Telecinco de colocarse al lado de quienes acosan empezará a hacerlo en favor de quienes son víctimas? Con total optimismo, creo sinceramente que ayer vencimos, que el día de ayer supuso el principio del fin de cosificar a las mujeres en la prensa rosa en nuestro país o, al menos, replantearnos la legitimidad de tales comportamientos mediáticos.

Y la victoria lo es porque Antonio David no volverá a Telecinco, según dice ya Mediaset. Sin embargo, no deberíamos conceder tan rápido a la cadena un carácter de reconversión feminista. Nadie puede poner en duda que Rocío Carrasco relata el testimonio de tantas y tantas mujeres maltratadas con la mayor crudeza de sus expresiones: le “arrancaron” a sus hijos. Pero ¿hasta qué nivel contribuyó Telecinco a asentar económicamente a un presunto maltratador? ¿hasta qué punto es Telecinco responsable de la situación de violencia machista contra Rocío Carrasco? Ya son demasiadas cosas las que pasaron en Telecinco, como una presunta violación en ‘Gran Hermano, para que nos tomemos en serio este aparente despertar.

Hay un postulado unamuniano que le viene como anillo al dedo a la figura de Rocío Carrasco y lo que representó ayer: primero la verdad que la paz. Lo que es como decir que sólo la verdad trae la paz y, ayer, empezó la paz para Rocío Carrasco. La valentía frente al silencio, el dolor expresado frente al dolor tapado por el miedo. Eso fue Rocío Carrasco ayer, ¿pero ¿qué fue de Roció Carrasco hasta antes de ayer para Telecinco y sus brazos mediáticos de la prensa rosa? Una mala madre, una mentirosa y todos esos atributos falsos que los verdugos infringen sobre las víctimas. Sí, Jorge Javier y sus colaboradores fueron sirvieron de empuje para someter a la víctima al silencio. Fuisteis canal emisor de los mensajes del verdugo y no os podemos perdonar, sino solo pediros justicia para con las mujeres víctimas de violencia de género.

Durante años la ridiculizaron y cuestionaron. Como contribuyen a hacer cada día con sus ‘reality’ como la Isla de las Tentaciones, enturbiando el sentido amoroso y de respeto de las relaciones de pareja en favor del ruido, el bochorno y la violencia verbal sobre la otra persona. Telecinco no ha despertado de nada, ahora pretende sacar provecho de esa doble moral. Ese sueño cobarde de la dobla vara de medir y de cuestionar a las víctimas dependiendo de quién sea el verdugo.

Carlota Corredera anunciando el despido de Antonio David Flores.

Sin embargo, Telecinco puede despertarse todavía de esa lacra que ha contribuido a asentar: la violencia machista. Debe hacerlo y debemos obligarlos a salir de esa maldita pesadilla. Y no, no será nunca legítimo usar el dolor de una víctima de violencia de género para hacer televisión. Es por ello por lo que el caso de Rocío Carrasco debe animarnos a todas y todos aquellos que luchamos cada día por la igualdad entre mujeres y hombres y contra la violencia de género a hacer dogmática sobre una singular forma de aquella: la violencia machista mediática. Y, por supuesto, a denunciarla.

Los poderes públicos no deben permitir que se menoscabe públicamente la integridad física y moral de las víctimas de violencia de género y hay que decirles que esto no puede volver a suceder. No puede ser que Telecinco ni otros medios de comunicación queden libres de toda culpa en este caso y en otros similares. Al menos, se lo debemos a los miles de mujeres que requieren de una reparación “colectiva, pública y social”, como decía la ministra Montero en el día de ayer. La transversalidad requerida por la lucha contra la violencia de género exige ya que despertemos ante esta nueva forma de violencia: la violencia mediática. ¡No puede volver a pasar! Es hora de regular ya, de una vez por todas, el papel de los medios de comunicación que no puede estar en favor de los verdugos, sino de las víctimas y exigirles jurídicamente que no den voz a aquellos que cuestionan la dignidad humana de las mujeres.

Si los medios no despiertan habrá que hacer que despierten. De momento se ha dado un paso, se han demostrado las carencias que existen todavía a la hora de impartir justicia en los procesos por violencia de género. La ausencia de la perspectiva de género en el ámbito judicial, dónde lo psicológico cae en un segundo plano, pareciendo entonces que sólo la violencia física importa. ¿Sólo importa la violencia que se ve? Es más, ¿alguien tiene dudas que el sufrimiento psicológico de Rocío Carrasco es mayor que el físico? No y, por ello, tiene importancia que en el ‘Sálvame’ se hable por primera vez de violencia machista y de la perspectiva de género con algo más de nivel profesional que el que representa Belén Esteban.

Si en las universidades no nos escuchan, no desechemos tampoco lo que ha hecho el ‘Sálvame’. Al final rectificaron y llevaron a la calle la cruda realidad de la violencia machista: la justicia no siempre funciona. Y, por eso, nos queda mucho por hacer. Si lo que más se ve en la televisión cambia su línea de actuación en torno a la dignidad merecida y plena de las mujeres, hemos dado un paso como sociedad. Y no podemos decir que seguimos dormidos frente a la mayor expresión de violencia contra las mujeres cuando hemos empezado a desvelar a Telecinco.

¡Es una victoria! Rocío Carrasco se convirtió ayer, como tantas otras, en ‘la más grande’ por un momento. Estoy seguro de que concienció a millones de mujeres jóvenes a identificar esos primeros resquicios de la violencia machista y, algunas, con mucho esfuerzo, conseguirán salir de la cárcel que van acotando sus verdugos con presiones y desprecios antes de dar el primer bofetón. La conciencia social es la primera de las herramientas y la tenemos, aunque es necesario ampliar su espectro. Es innegable que la valentía de Rocíito les hará ver que son más grandes que sus verdugos, que tapan su miseria e impotencia a través de infringir dolor, a pesar de presentarse ante la sociedad como grandes padres. 

¡Entre todas y todos hemos despertado a Telecinco! ¿Se hubiera despertado la cadena ella solita? Quedan pasos de gigantes, pero ¡vamos ganando!

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