29 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

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Juan Carlos Soto

La Superliga europea de fútbol o Juego de Tronos

Messi y Cristiano Ronaldo tendrán que esperar para enfrentarse.
Messi y Cristiano Ronaldo tendrán que esperar para enfrentarse.

“No es nada personal, solo negocios”, decía Corleone en El Padrino.

En pocos días hemos podido comprobar como el fútbol funciona al margen del derecho común, y de las reglas de los mortales.

Hace escasos días, el imperio del fútbol (FIFA-UEFA) se enfrentaba a un paradigma revolucionario, que no vivía desde sentencia Bosman en el año 1995, por la que se eliminó el límite de jugadores europeos para jugar en las ligas de paises de la Unión Europea.

También entonces se anunciaban las plagas bíblicas, el fin de la esencia del fútbol, de las canteras. Hoy es natural ver como se nacionalizan en países europeos jugadores de otros continentes y se retuerce la legislación fiscal para favorecer los grandes fichajes y que paguen lo menos posible.

El anuncio de la Superliga europea no es nada nuevo y se venía anunciando, pero el imperio del Fútbol nunca podía pensar que se atrevieron a consumarlo.

De la mano de JP Morgan, desde la visión americana del negocio del deporte, se hacía realidad, lo imposible, que como un sunami ha provocado, miedo, mucho miedo, tanto que ha provocado que Tebas y Rubiales, cesaran su permanente batalla y se aliaran contra el enemigo común.

No se hicieron esperar las amenazas desde los viejos imperios federativos ya centenarios; bajo los argumentos de que es una liga elitista, que acabará nuevamente con la esencia del fútbol, etc..., salieron gobiernos en contra de una liga que decían era elitista y cerrada.

La formación de la Superliga.

 

Pero detrás de ello no estamos más que ante una reacción de un viejo gremio que mantiene un monopolio, que no quiere perder y que ante el miedo a lo inevitable, empieza como siempre, con la amenaza.

Pero no estamos ante la guerra del deporte del fútbol, sino ante una batalla empresarial por el monopolio dentro de la industria del entretenimiento, de los derechos de imagen, de las plataformas de pago; de mucho dinero.  

La Liga de Fútbol Profesional (LFP), cambio su eslogan por LA LIGA NO ES FÚTBOL, ES LA LIGA, y es una plataforma en la que se ofrecen productos, previo pago,  de entretenimiento de deportes tan variados como fútbol y petanca. Sus ingenieros y matemáticos generan algoritmos para fijar el mejor día y hora de emisión compitiendo con NETFLIX, HBO, NBA, FORMULA 1, etc.… Ahora tendrá que competir con la SUPERLIGA.

Esta batalla comercial no es nueva y en su esencia no está sino en la lógica reacción del taxi contra VTC; la amenaza de la competencia.

Hemos olvidado, que como en el caso Bosman, estamos en la Unión Europea y uno de sus pilares es la libre competencia y la eliminación de trabas que los viejos gremios o los que tienen una posición dominante del mercado, trata de ejercer, para perjuicio del consumidor, en último caso.

Estas amenazas ya han tenido lugar en el pasado reciente y se ha pronunciado  El Tribunal General de la Unión Europea que estableció que las normas de la Unión Internacional de Patinaje (UIP) que prevén sanciones severas contra los deportistas que participen en pruebas de patinaje de velocidad no reconocidas por ella son contrarias a las normas de la UE en materia de competencia (Sentencia en el asunto T-93/18  International Skating Union/Comisión).

De la misma forma se pronunció La Corte Regional de Múnich en 2016, competente en este tipo de asuntos (competencia), resolvió, tras una denuncia interpuesta por la Euroliga, sus clubes y algunas ligas europeas, declarando contrarias al derecho de la competencia, las presiones y las posibles sanciones derivadas de su elección de jugar la competición auspiciada por la Euroliga.

Ante las primeras amenazas, la empresa que sustenta el proyecto de la Superliga se adelantaban y conseguían del Juzgado de lo Mercantil 17 de Madrid, ante una demanda de medidas cautelares,  amparo para no ser expulsados  de sus competiciones, ni recibir ningún tipo de amenaza o castigo.

Pero claro, uno de los efectos del Brexit es que los clubes ingleses, no están protegidos por los principios de libre de competencia del Tratado de la Unión Europea, y fueron los primeros en ceder a las amenazas y presiones; luego todo fue, sálvese quien pueda.

A nadie se le ocurre pedir que la NBA sea eliminada o decir, que es elitista, o que acabará con la esencia del baloncesto; es un espectáculo de entretenimiento impresionante.

Con la Superliga el consumidor ganaba, tendría más productos para elegir, y obligaría a la industria del entretenimiento del fútbol que ejerce el monopolio a que diseñar sus ofertas en mejores precios y calidad.

No es verdad que el fútbol moriría con la Superliga, y no se ha inventado el mercado del fútbol ahora, simplemente había nacido otro reino, como en tantos otros deportes. 

Parece que esta vez tampoco ha podido ser, pero algún día el monopolio de la industria del fútbol sufrirá lo inevitable, que haya competencia y podamos tener una mayor y mejor oferta de espectáculos deportivos; no creo que este proyecto se entierre, para siempre; QUEDA PARTIDO.

Juan Carlos Soto del Castillo es abogado especialista en derecho deportivo. 

 

 

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